Ocupan un lugar privilegiado en el litoral de Castellón, posiblemente en compensación por el importante papel que ejercen para garantizar la seguridad de las embarcaciones que pasan junto a la provincia. Ayer se celebró el Día Mundial de los Faros y, con este motivo, PortCastelló recordó lo necesarios que son, además de aportar conocimientos sobre historia, patrimonio e incluso tecnología.
La Autoridad Portuaria de Castellón se encarga de la gestión y mantenimiento no solo del faro que hay en las instalaciones del Grau, sino que también ejerce esta función en el resto de puntos repartidos de norte a sur de la provincia. La utilidad principal de los faros se complementa con las lecciones de historia que encierran, de modo que la web del puerto de Castellón cuenta desde hace unos años con un apartado específico en el que los visitantes pueden saciar su curiosidad sobre estas torres. Una función divulgativa que también se puede encontrar a los pies de los faros con paneles informativos.
Patrimonio singular
El presidente de PortCastelló, Rubén Ibáñez, recordó que con estas medidas se cumple el objetivo de «dar a conocer los faros de la provincia, porque son monumentos singulares que forman parte de nuestro patrimonio». Igualmente, puso de manifiesto que la entidad mantiene acuerdos de colaboración con diferentes ayuntamientos e instituciones para impulsar el uso público, lúdico, científico y turístico de estos espacios.
En total, son seis los faros en servicio en la provincia. El más antiguo es el de Orpesa, que ilumina la costa desde 1857. En cambio, el más moderno tiene poco más de tres décadas de vida. Es el de Nules, erigido en 1994. Esta amplia horquilla de edades permite ver la evolución de los estilos arquitectónicos.
Interior del faro de Peñíscola. / Mediterráneo
Edades y estilos
Tanto el de Orpesa como el de Peñíscola son construcciones clásicas. Una característica a la que se une el más lejano de todos, el de las islas Columbretes. De hecho, el de este archipiélago está considerado como uno de los más aislados de España. Algo que sufrían los fareros, antes de que la tecnología permitiera garantizar su funcionamiento sin necesidad de residir en la Illa Grossa. Un hito que llegó en 1961. La modernización también llegaría con la energía solar, que alimenta su luz desde 1984. Pese a ello, hay un técnico con residencia en Castellón que debe visitarlo con regularidad para velar por su correcto funcionamiento.
A veces, la evolución de estas instalaciones va pareja a las necesidades crecientes de los puertos. Es el caso de Castelló. El faro de Moll de Costa, que ahora ocupa un papel ornamental, data de 1915. A principios de este siglo, el diseño del ingeniero José Serrano fue trasladado, piedra a piedra, hasta su actual ubicación. Su sustituto, con 32 metros sobre el nivel del mar, funciona desde 1971 y también fue objeto de cambios: estaba en el Muelle de la Cerámica, pero se trasladó junto al dique por la expansión del puerto.
Modernidad femenina
No solo el faro de Nules es de la época contemporánea. En 1993 entró en servicio el de Irta, situado en el extremo sur del parque natural de la Serra d’Irta. Estas dos construcciones no solo son ejemplos de una arquitectura moderna, sino que fueron ideadas por mujeres. No hay más provincias costeras de nuestro país que puedan presumir de tener faros creados por arquitectas. El de Irta fue proyectado por Rita Lorite, mientras que el de Nules es obra de Blanca Lleó. Se trata de un referente en la costa de esta localidad de la Plana Baixa, y está plenamente integrado en su litoral.
Los de Orpesa y Peñíscola tienen una apariencia mucho más clásica, hija del tiempo en el que fueron construidos, y en la actualidad son un ejemplo de reutilización de los espacios desde el momento en el que no era necesaria la presencia constante de un profesional que velara por su mantenimiento.
Legado arquitectónico
En el caso de Peñíscola, parte de las instalaciones están destinadas a la venta de entradas y a las oficinas de su vecino en el casco antiguo, el castillo templario que corona la conocida como Ciudad en el Mar.
La celebración del Día Mundial de los Faros siempre supone una excusa para recibir una lección sobre legado histórico y arquitectónico.
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