El sexto título de la era Flick

Cómo si Rodrigo Hernández ya operara de azulgrana, el Barça tiene al Madrid hundido en el área. Sometido, como en las dos últimas temporadas. Pero debe rematar el gol del verano en las próximas horas. No puede permitirse el lujo de no culminar la que va a ser, en cuanto se haga oficial, la jugada maestra de este mercado. Está a punto de fichar a un líder, probablemente, al mejor mediocentro posicional del mundo, balón de oro en 2024 y aspirante al de 2026, un futbolista que va a elevar el nivel de la plantilla del campeón; y a la vez, se lo trinca – creo, de verdad, que ese es el término – a su rival, que no tiene a nadie que piense en la sala de máquinas desde la marcha de Kroos y Modric. Es un golpe descomunal. Y un ridículo histórico de Florentino Pérez. A las cosas, por su nombre.

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