Las claves
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El sueño de Donald Trump, pasa por el Congreso. El deseo del presidente de EEUU de construir un salón de baile en la Casa Blanca deberá recibir luz verde del Congreso, donde el republicano tiene mayoría, al menos hasta las elecciones de medio mandato de noviembre.
Así lo ha dictaminado un tribunal de apelaciones este viernes que ha ordenado detener las obras de construcción del salón de baile que Trump inició hace meses y que ha suscitado un arduo debate en el país.
«La decisión de construir o no un gran salón de baile corresponde al Congreso, y no es asunto de la autotutela del Ejecutivo», escribió el tribunal.
La construcción está valorada en 400 millones de dólares y debería ocupar el antiguo emplazamiento del Ala Este de la Casa Blanca, que fue demolida en octubre de 2025 por orden del mandatario.
El salón de baile forma parte del impulso más amplio de Trump para remodelar el núcleo monumental de Washington, que también incluye planes para un arco de 76 metros (250 pies) y cambios en el Kennedy Center, un lugar emblemático de la cultura y un centro de espectáculos.
El Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia de Estados Unidos respaldó con su decisión de este viernes el fallo que ya emitió el pasado mes de abril un juez federal y dictaminó que el Congreso conserva el control sobre la financiación del desarrollo en la Casa Blanca y que no había autorizado el proyecto de Trump.
«Inquilino temporal»
«Cada presidente es un inquilino temporal, no el propietario, de la Casa Blanca y su residencia ejecutiva», señalaron los jueces.
El fallo entrará en vigor en 14 días para permitir que la Casa Blanca pueda apelar al Tribunal Supremo. Los magistrados, que se pronunciaron tras una demanda presentada por el Fondo Nacional para la Preservación Histórica, una organización de protección del patrimonio histórico, no entran a valorar la pertinencia o no de la construcción del salón de baile, sino que simplemente consideran que la autorización debe partir del Congreso de Estados Unidos.
«Esta decisión no tiene absolutamente nada que ver con si el salón de baile propuesto es deseable o no, desde un punto de vista político. Este fallo ni siquiera significa necesariamente que los demandados no puedan finalmente construir el salón de baile», indica la resolución judicial.
El salón de baile es una de las grandes apuestas de Trump, que aspira a dejar su legado en el complejo de la Casa Blanca como «un regalo para Estados Unidos, y más que un regalo»: «Va a ser uno de los edificios más hermosos que jamás se hayan construido en el país», declaró.
Su reforma es una muestra más de su intención de pasar a la historia del urbanismo norteamericano con dudoso gusto.
De hecho, el mandatario quiere también rebautizar con su nombre el aeropuerto Dulles de Washington y la icónica estación neoyorquina Penn Station.











