Un informe sitúa a Madrid como una de las peores ciudades del mundo para ir en bici

La ciudad de Madrid y su área metropolitana suspenden en términos de movilidad urbana ciclista. Un informe reciente destaca que la capital de España está muy retrasada en el uso de la bicicleta como medio de transporte en relación a las grandes ciudades europeas de referencia, desde Ámsterdam hasta París.

El estudio elaborado por Ecologistas en Acción de Madrid revela que en Madrid solo se producen un 1,3% de viajes en bicicleta en el interior de la M-30 frente al resto de medios de transporte, incluidos los desplazamientos a pie. Otras grandes ciudades europeas multiplican por 30 esta proporción en su movilidad urbana, empezando por la neerlandesa Ámsterdam con un 39%.

Otras grandes capitales del continente, como París o Berlín, tienen una proporción del 11 y el 18% de desplazamientos en bicicleta respectivamente, y Madrid también se encuentra a la cola de las grandes urbes españolas. Vitoria cuenta con un 8% de desplazamientos en bici, Sevilla un 7% y Barcelona un 4%, un dato que tampoco deja demasiado bien la promoción de la bici en la capital catalana.

«Madrid es un agujero negro para el ciclismo en Europa, no ha cambiado nada en 15 años», denunciaba hace ya un par de años Mikael Colville-Andersen, uno de los grandes expertos en movilidad ciclista urbana. Para poner los datos en contexto, cabe destacar que París registra casi 400 millones de desplazamientos en bici al año con la mitad de población que la capital española, que todavía no ha sobrepasado los 50 millones de movimientos en un año.

Las bicis y Ámsterdam se han convertido en un binomio y gran reclamo de la ciudadOliver Wade

El estudio de Ecologista en Acción destaca el ejemplo de Ámsterdam para ilustrar el potencial de las bicicletas en las urbes. A principios de los años setenta del siglo pasado, era una ciudad congestionada de coches, pero el aumento de los accidentes de tráfico, y en especial el trágico número de atropellos y muertes de niños, provocó el nacimiento del movimiento Stop de Kindermoord, que sumado a la crisis del petróleo obligó al Gobierno a replantearse el diseño urbano y a priorizar la seguridad de los ciclistas, construyendo carriles bici segregados.

Para la organización ecologista, la escasez de carriles bici segregados está lastrando a Madrid en el uso de la bicicleta, habiendo más usuarios potenciales de este medio de transporte que reales. Tras hurgar en las encuestas de movilidad recientes, solo el 8% de la población declara sentirse segura pedaleando entre coches, precisan los autores del estudio.

Según Ecologistas en Acción, la comparación de la red de carriles bici realmente existentes con los previstos en los planes de movilidad ciclista municipales explica «el fortísimo retraso que sufre Madrid y su entorno en relación al uso cotidiano de la bicicleta». Una comparativa de la infraestructura existente y la prevista muestra claramente cómo no se ha cumplido ampliamente con lo prometido…

A la izquierda la infraestructura de carriles bicis segregados existente en 2024; a la derecha, la prevista en los planes de 2008 y 2018
A la izquierda la infraestructura de carriles bicis segregados existente en 2024; a la derecha, la prevista en los planes de 2008 y 2018Ecologistas en Acción Madrid

El colectivo argumenta que aumentar el uso de la bicicleta sería la forma más rápida y económica de incrementar la calidad de vida en Madrid y la sostenibilidad de la movilidad, y destaca además que el ayuntamiento presumió de cifras falsas este mismo 2026. En marzo, el delegado de Movilidad Borja Carabante aseguró que Madrid cuenta con 765 kilómetros de carril bici segregado, pero poco días después El País publicaba el dato real: 344 km. ¿La trampa? Habían sumado los dos sentidos de circulación del mismo carril bici para hinchar los números.

El informe señala que un mayor uso de la bicicleta supondría un sinfín de ventajas no explotadas todavía: una reducción de la contaminación del aire y del ruido; una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global; rebajar la dependencia de los combustibles fósiles, una protección frente a las crisis de suministro motivadas por situación internacional y una mejora en la salud de las personas que usen la bici de forma cotidiana.

Por ello, Ecologistas en Acción concluye este revelador informe exigiendo al ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid un impulso decidido a la movilidad ciclista y a la puesta en funcionamiento de carriles bici segregados y seguros, al tiempo que se reduce el uso del automóvil.



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