Santa, cien años después

Francisco Asorey presentó dos esculturas a la Exposición Nacional de 1926: San Francisco y Santa. Dos años antes era Tesouro – una joven campesina, andando, con un ternero entre sus brazos- la obra mostrada en ese mismo concurso, ganando, entonces, una Segunda Medalla. Ahora, en tanto, San Francisco, conseguiría la Medalla de Oro. Así nuestro escultor adquirió el máximo reconocimiento. Que el Jurado priorizase, su aportación de carácter religioso sobre lo que supone Santa posiblemente tuvo que ver, más allá de sus respectivos méritos, con que, en aquella anualidad, se celebraba, con especial ardor, un centenario de la muerte del Santo de Asís.

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