Los vecinos de Casas de Millán, en Cáceres, han podido regresar este domingo a sus viviendas después de pasar la noche fuera del municipio por el incendio forestal declarado en la zona del Puerto de los Castaños. La vuelta ha estado marcada por el alivio de reencontrarse con sus hogares y por la tristeza al comprobar los daños dejados por las llamas.
La evacuación también ha quedado levantada en Grimaldo, villa perteneciente al municipio de Cañaveral, cuyos habitantes tuvieron que abandonar sus casas durante la tarde del sábado ante la proximidad del fuego. Sin embargo, ambas localidades continúan confinadas para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y evitar desplazamientos innecesarios por la zona afectada.
La Guardia Civil ha organizado un convoy para facilitar la entrada de parte de los vecinos de Casas de Millán que permanecían en Cañaveral, tras pernoctar allí, y disponían de vehículo particular. Otros han regresado por sus propios medios desde los distintos lugares en los que pasaron la noche.
«Nos hemos venido abajo»
«Hemos entrado en el pueblo y nos hemos venido abajo. Da muchísima tristeza«, relata a este diario Lidia Sánchez Plaza, una de las vecinas que ha regresado desde Cañaveral. Las llamas llegaron prácticamente hasta su domicilio. «El fuego se quedó casi en la puerta de mi casa», asegura. La imagen del entorno quemado le ha recordado otro incendio que afectó años atrás a esta parte de la sierra.
Durante la noche, esta vecina apenas tuvo información sobre lo que estaba ocurriendo en Casas de Millán. «En Cañaveral no sabíamos nada. Estábamos incomunicados, no teníamos cobertura y, hasta que hemos llegado aquí, no sabíamos nada de nuestras casas», explica.
Debido al confinamiento, todavía no había podido recorrer el municipio para comprobar todos los daños. «No nos dejan movernos por el pueblo. No podemos salir de casa», señala. Desde las inmediaciones de su vivienda había podido observar que el fuego había afectado a parte del entorno del cementerio.
Asimismo, la afectada había recibido noticias sobre posibles daños en alguna edificación y entre el ganado, aunque no podía confirmarlos directamente. Su abuela, de avanzada edad, pasó la noche en Cañaveral, en la vivienda de una familiar. Ahora, la familia trata de recuperar poco a poco la normalidad después de unas horas de incertidumbre.
Pendiente del ganado
Mari Carmen González vivió la emergencia de una manera diferente. En lugar de desplazarse hasta el pabellón de Cañaveral, permaneció junto a una de sus hermanas en la casa de campo de unos amigos para estar cerca del ganado por si era necesario ponerlo a salvo.
Según relata, la Guardia Civil le indicó que debía abandonar la zona e incluso llegó a subirla a un vehículo. Sin embargo, ella y su hermana permanecieron finalmente en la finca, alejada del casco urbano. «Hemos pasado una noche con miedo», reconoce. Durante varias horas vigilaron la evolución del incendio y mojaron con una manguera los alrededores de la vivienda para reducir el riesgo.
A primera hora de la mañana trataron de volver a Casas de Millán, pero la Guardia Civil les impidió inicialmente el acceso. Más tarde recibieron en sus teléfonos móviles un aviso que les comunicaba que ya podían regresar. «Por fin hemos podido volver a casa, lavarnos y prepararnos. Estamos muy contentas de que a nuestros animales no les ha pasado nada», explica.
Sin embargo, esta alegría contrasta con el impacto causado por el incendio en el entorno natural. «Es un desastre. Hace muy poco se quemó otra parte y ahora ha ardido todo esto», lamenta. En este sentido, recuerda especialmente el valor paisajístico y ambiental de la zona. «En octubre nos sentamos a escuchar a los ciervos durante la berrea. Esto es una pena», afirma.
«El fuego se quedó muy cerca»
Durante la jornada también ha regresado a su vivienda Mari Carmen González después de pasar la noche en el pabellón municipal de Cañaveral. La cercanía de las llamas a su casa hizo que las horas fuera de la localidad estuvieran marcadas por la incertidumbre. «No sabíamos qué nos íbamos a encontrar cuando llegáramos. Mira dónde vivimos y mira hasta dónde llegó el fuego: se quedó muy cerca», sostiene.
La vecina no quería abandonar inicialmente su vivienda, pero los agentes insistieron en el riesgo. «La Guardia Civil nos dijo que teníamos que irnos porque nos podíamos quemar nosotros y también la casa», recuerda. Su familia tiene ovejas y terrenos con olivos. Algunas de sus hermanas permanecieron cerca para atender al ganado, mientras ella fue trasladada hasta Cañaveral.
«Las ovejas están bastante bien, pues también es verdad que limpian mucho el monte y eso ha sido positivo», explica. Tras comprobar que los animales se encontraban a salvo y regresar a su domicilio, reconoce que el susto comienza a remitir: «Por lo menos ya estamos más tranquilas y en casa».
Sin agua potable
El regreso se está produciendo con algunas limitaciones. El suministro eléctrico ha quedado restablecido en Casas de Millán y Grimaldo, pero ambas poblaciones continúan sin abastecimiento de agua potable debido a los daños sufridos en la línea eléctrica que alimenta el sistema de bombeo.
«Nos han dicho que se han quemado las bombas que llevan el agua hasta Casas de Millán», explica una de las vecinas. Por este motivo, está previsto que se recurra a cisternas para garantizar provisionalmente el abastecimiento mientras se repara la avería.
Evolución del incendio
Cabe destacar que el incendio evoluciona favorablemente y se encuentra estabilizado hasta en un 85%, según ha informado el vicepresidente de la Junta, Abel Bautista, tras la segunda reunión del Centro de Coordinación Operativa. El 10% o 15% restante se encuentra en vías de estabilización y corresponde principalmente a la cabeza del incendio y al flanco norte, próximo a Grimaldo.
Aunque ya no se observan llamas ni columnas de humo, los equipos continúan trabajando para evitar reactivaciones. El fuego ha afectado provisionalmente a unas 1.350 hectáreas dentro de un perímetro aproximado de 20 kilómetros. En cuanto a los trabajos de extinción, en estos momentos participan en el dispositivo un total de 61 efectivos y ocho medios aéreos.
La Junta mantiene activos el nivel 1 de peligrosidad del Plan Infoex y la situación operativa 1 del Infocaex. Las condiciones meteorológicas previstas para la tarde, con temperaturas de entre unos 35º, una humedad relativa del 16% y rachas de viento de hasta 40 kilómetros por hora, obligan a conservar la vigilancia pese a la evolución favorable.
Fuente: El Periódico de Extremadura










