Tras meses de ataques contra refinerías y depósitos de petróleo rusos, la estrategia de Kiev parece que está virando en las últimas semanas. Durante la madrugada de este miércoles, Ucrania ha atacado otro almacén de Wildberries, el Amazon ruso, esta vez en la región de Riazán, a unos 200 kilómetros al sureste de la capital de Rusia, lo que supone una nueva etapa de ofensivas de largo alcance dentro de Rusia para debilitar el esfuerzo de guerra de Moscú.
Kyiv justifica estos ataques bajo el pretexto de una hipotética necesidad de apuntar hacia «importantes instalaciones logísticas» que los rusos utilizan para adquirir equipamiento militar. Con este movimiento, Ucrania se asegura interrumpir los suministros destinados al ejército ruso. Sin embargo, estas ofensivas del país presidido por Zelenski han asestado un duro golpe a un gran número de pequeñas y medianas empresas, que dependen en gran parte de los mercados en línea para ganarse la vida, y también han acercado el conflicto a la población civil rusa al afectar su día a día. «He perdido un millón de rublos (unos 11.000 euros, aproximadamente). Ya nos están machacando por todos lados como para que además ocurra esto», se quejaba una pequeña vendedora en una publicación en redes sociales recogida por la ‘BBC’.
Además de las pérdidas materiales y económicas que dejan a su paso estos ataques, también se deben sumar las pérdidas humanas: en el primer bombardeo a un centro de Wildberries, el día 18 de julio en Kotovsk, a unos 400 kilómetros de la frontera ucraniana, siete trabajadores del turno de noche fallecieron.
Más de 20 millones de pedidos al día
Cabe destacar que las empresas ya se habían visto afectadas antes de los ataques a los almacenes, pero con el recrudecimiento de la guerra algunas han perdido gran parte de sus existencias de la noche a la mañana. Se estima que entre el 85 y el 90% de la población económicamente activa de Rusia utiliza Wildberries, cuya estructura tiene capacidad para procesar más de 20 millones de pedidos al día, y su rival Ozon. Su importancia también radica en el hecho que la compañía es una de las principales fuerzas de la migración nacional hacia el comercio electrónico, en país con vastas zonas remotas donde escasean las tiendas físicas.
Por su parte, Rusia ha negado que las plataformas en línea se usen para abastecer al ejército, pero en ellas se venden productos relacionados con el ámbito militar, como gafas con visión nocturna o chalecos antibalas con estampados de camuflaje, además de artículos que tienen aplicaciones civiles y para la producción drones. No obstante, no se existe confirmación que afirme que en estos almacenes atacados se distribuyesen suministros.
A diferencia de Amazon, que vende sus productos directamente además de gestionar un mercado de terceros, los portales de comercio electrónico rusos funcionan como plataformas de intermediación y conectan vendedores independientes con compradores de toda Rusia, almacenando y entregando sus mercancías y gestionando los pagos. Esto significa que las pérdidas causadas por los ataques recaen directamente sobre las empresas.
Dos vendedoras afectadas por los ataques, y consultadas por la ‘BBC’, afirman que no esperan recibir compensación. A principios de mes, dos semanas antes del primer ataque a las instalaciones de Wildberries, añadieron una cláusula a sus contratos que incluía los ataques con drones en la lista de «supuestos de fuera mayor» por los que la empresa de comercio electrónico no asumiría responsabilidad. Como medida de apoyo, la propietaria de Wildberries, Tatiana Kim, ha prometido «no abandonar» a los vendedores y ha ofrecido descuentos temporales y la exención de tarifas de envío. Para Wildberries, estas incursiones con drones no suponen un gran daño para su economía, pues los daños actuales representan menos del 2% de la facturación de 6,1 billones de rublos en 2025.
Protección del sector empresarial
Aunque el presidente ruso, Vladimir Putin, ha situado como una de sus prioridades el apoyo a las pymes y las ha presentado como una columna vertebral de la resistencia económica frente a las sanciones occidentales, el Estado no ha sido capaz de protegerlas del impacto de la guerra.
Por ejemplo, el IVA aumentó del 20% al 22% en enero para destinar fondos a la defensa, y se eliminaron algunas ventajas de impuestos para determinados negocios.. Según una plataforma de datos empresariales, Kontur.Fokus, unas 209.000 pymes cerraron durante el primer trimestre de 2026, lo que se traduce en un 9% más que en los primeros tres meses de 2025. Asimismo, la cruzada contra las aplicaciones de mensajería populares acarrearon la pérdida de decenas de millones de dólares en una sola semana de marzo, según cálculos.
Otros problemas como el déficit presupuestario en aumento, la inflación elevada y la caída en los ingresos procedentes del petróleo y el gas están ahogando la maltrecha economía del país, con una guerra en Ucrania que absorbe cada vez más recursos.
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