«¿Por qué yo?» pregunta aquella mujer en el piso donde acabamos de entrar mientras mira extrañada la mano que le tendemos. «¿Quiénes sois y por qué venís hasta aquí y os preocupáis por mí?». Son preguntas que se repiten, porque ya «no recuerdan cuándo fue la última vez que alguien se interesó por ellas, porque no entienden que alguien quiera ayudarles ‘de gratis’ cuando tienen que pagar por todo: la habitación, la cama, las sábanas…». Así relatan Alba y Gemma algunos de los encuentros con estas mujeres que sufren explotación sexual en ámbitos de prostitución y trata, adonde –lugares de servicio 24/7 los 365 días del año– llegan para ofrecer «atención itinerante y recursos sanitarios, legales y sociales para que estas mujeres sientan este acompañamiento y conozcan que puede existir una salida».
Actividad de verano de Oblatas Alicante. | OBLATAS ALICANTE
«Sus miradas son de vacío, cansancio vital, desolación, reflejan el impacto de lo que viven; aunque también hay fuerza, sueños, anhelo de caminar hacia una vida segura y tranquila», explican algunas de las fundadoras y miembros actuales del Grupo Eclesial sobre la Trata de la Diócesis de Orihuela-Alicante, con quien conversamos una calurosa mañana de julio en la sede alicantina del Programa Alba de la Congregación Oblatas, el proyecto social de apoyo integral que, desde 2021, realizan gracias a Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana.

Reunión de la Mesa Alicante Trata 0 en la Diputación de Alicante, en noviembre de 2024. | DIPUTACIÓN DE ALICANTE.
Estas cinco mujeres son: Maite, técnico coordinadora del departamento de Mujer de Cáritas Diocesana Orihuela-Alicante; Mari Carmen, perteneciente a la sociedad de vida consagrada Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl del barrio de San Agustín; Alba y Gemma, laicas Oblatas del Santísimo Redentor y la abogada Carolina, del Secretariado Diocesano de Migraciones/ASTI Alicante – Asociación de Solidaridad con los Trabajadores Inmigrantes, que se formó en 2003–. Alba también es la coordinadora del subsecretariado sobre la Trata de Personas de la Diócesis Orihuela-Alicante, creado en 2024. Aunque sus rostros son conocidos, todas prefieren mantener sus apellidos sin desvelar «porque lo importante son las entidades que representamos y la misión que tenemos, a la que todas estamos consagradas», aclaran al unísono.
Papa Francisco
Cuando en 1998 Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, 1936-Ciudad del Vaticano, 2025) fue nombrado arzobispo de la capital argentina, comenzó una carrera imparable ante la trata de personas, que consideraba «una herida en el cuerpo de la humanidad contemporánea». Al convertirse en 2013 en el primer papa procedente de América; sigue este camino: en su mensaje para la XVVIII Jornada Mundial de la Paz 2015, publicado en diciembre de 2014, hace un llamamiento a la acción global, a «coordinar esfuerzos para combatir las redes de trata y la explotación laboral y sexual». La respuesta de la Conferencia Episcopal Española fue rápida y convocó a todos los coordinadores de los secretariados de Migración de España a una reunión en la capital.

Jornada Mundial de Oración contra la Trata 2026 en la Parroquia del Sagrado Corazón de Torrevieja. | GRUPO ECLESIAL
Tras ese encuentro, recuerda Carolina, quien en esa época era la responsable de Migración de nuestra Diócesis, «mientras regresaba, durante las cuatro horas que duraba el viaje en tren, pensaba ‘¿Qué vamos a poder hacer con esta realidad?’». La acción llegó también muy pronto; «fue una coincidencia», comenta Maite, «en el Departamento de Mujer de Cáritas siempre pensaba ‘Cáritas tiene que intervenir con mujeres en contexto de prostitución’, aunque faltaba dar el paso siguiente». Por aquellos días dos representantes de Oblatas visitan el proyecto de Cáritas y «nos explican lo que hacían ellas», recuerda Maite. También Carolina se puso en contacto con nosotras y quedamos en reunirnos el 8 de febrero de 2015, resume Alba, haciéndolo coincidir con el día de Santa Josefina Bakhita (Darfur, 1869-Italia, 1947), la patrona de las víctimas de la trata».
En esa primera reunión, Oblatas explica lo que su Congregación hace en ese campo, que abrieron la primera casa de acogida para mujeres que ejercen prostitución o son víctimas de trata con fines de explotación en Ciempozuelos, Madrid, en 1864. Y Alba cuenta así sus inicios en Alicante: «Cuando empecé, hace más de dos décadas, venían mujeres de intervenciones policiales, jamás escuché palabras como trata, prostitución, esclavitud, explotación sexual. Es el reflejo de cómo ahora se identifica y hemos ido cambiando como sociedad; y más esta realidad que siempre está oculta. Incluso nosotras, también hemos ido poniendo nombre a lo que le pasa a la mujer». Así surgió el Grupo Eclesial sobre la Trata. También en esa primera reunión ven que «las entidades eclesiales solas» no pueden y deciden contactar con las civiles; «empezamos llamando a las personas que conocíamos y tomó forma aquella Mesa Alicante Trata 0, que se constituyó el 25 de mayo de 2015».
Mesa Alicante Trata 0
Tras más de una década desde esa fecha, la Mesa Alicante Trata 0 está formada por una veintena de entidades sociales –ASTI, Cáritas, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Cruz Roja, Fiet Gratia, Hijas de la Caridad, In Género, Médicos del Mundo y Oblatas Alicante–, representantes de la Administración Pública –Dirección Territorial de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la GVA, Subdelegación de Gobierno, Diputación Provincial de Alicante, ayuntamientos de Alicante y Elche, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el Estado: Guardia Civil y Policía Nacional, y Fiscalía de Extranjería del Ministerio Fiscal–, además de las instituciones Universidad de Alicante y la Universidad Miguel Hernández de Elche. El mayor logro de esta Mesa Alicante Trata 0 es la «mejora del acompañamiento institucional, la coordinación, conocemos quién hace qué y las dificultades de cada uno» explica Alba; y Carolina añade: «hemos sido capaces de debatir sobre temas de alcance como el empadronamiento, las ordenanzas municipales sobre prostitución y centrarnos en el bien para estas mujeres; además de puesto en valor lo positivo y, si tenemos que sacar la incidencia y reclamar a alguna administración, lo hacemos fuera de la Mesa porque esa es una de las labores de las entidades del tercer sector».
La Mesa Alicante Trata 0 mantiene reuniones anuales y su trabajo, bajo una coordinación rotatoria, se divide en tres comisiones: Permanente y de Portavocía, Formación y Sensibilización y Protocolo-Itinerario para el acompañamiento a mujeres en situación de trata. «Al estar presentes las dos universidades de la provincia, es un potencial enorme para organizar jornadas formativas a alumnado, docentes y la sociedad civil en general; todo suma», añade Gemma. Respecto a esta experiencia de trabajo en red, se trata de una iniciativa bastante pionera. Según datos consultados, sólo estaba en Madrid «Trabajo en Red», creada en 2010 y que, en 2015 se convirtió en Mesa Técnica de Prostitución y Trata de la Comunidad de Madrid, donde están involucradas 16 entidades de diversos ámbitos. Y otro ejemplo de buena práctica también previo es la Mesa Municipal de Coordinación sobre Problemática de Prostitución de Sevilla, con más de treinta años de vigencia, en la que se coordinan entidades públicas y privadas de la localidad.

Acercamiento a los contextos de prostitución. | OBLATAS ALICANTE
España, cabeza europea
Partiendo de la complejidad que supone para el análisis de datos que la trata es un delito a nivel mundial y que la prostitución carece de legislación regulatoria en varios países –en algunos, el pago por prostitución está sancionado y en otros es alegal, como en España–, la ONU sigue manteniendo a España como número uno europeo en consumo de prostitución desde hace algunos años: mientras Suecia tiene un 13 %, y Suiza un 19 %, España arroja un 39 %. Fuera de Europa, Australia tiene un 15 %, Puerto Rico, 61 % y Tailandia un 73 %, según su informe «Trata de personas hacia Europa con fines de explotación sexual» de 2010. Por otra parte, la estadística «Juventud en España 2020» recoge que el 11 % de los jóvenes de entre 15 y 29 años reconoció haber consumido prostitución en algún momento, y la «Encuesta sobre percepciones y actitudes sociales hacia la prostitución y su regulación», realizada en 2021 en la Comunidad Valenciana por la UMH mediante entrevistas personales a 1484 adultos, arroja que el 19,5 % de varones han pagado por prostitución alguna vez en su vida.
Siguiendo con más datos sobre prostitución, y según expone Ruth Pinedo González en su tesis doctoral «Características psicosociales, calidad de vida y necesidades de las personas que ejercen prostitución», «la prostitución es multitraumática y tiene un impacto negativo directo en la salud bio-psico-social de las mujeres, que presentan un peor estado de salud que la media y tasa de mortalidad significativamente superior a la población general». En este sentido, y como relata el Observatorio Civil Feminicidio.net de 2022, se contabilizan en España 60 feminicidios del sistema prostitucional entre 2010 y 2021, de los cuales más del 60 % fueron perpetrados por compradores de sexo». Surgen muchos interrogantes y, a veces, se trata de datos desconocidos por la ciudadanía y que, gracias a trabajos de sensibilización, se ponen de manifiesto. Así, en el Secretariado de Migraciones/ASTI Alicante realizan desde 2016 «Mercado de mujeres», talleres de sensibilización y prevención en materia de prostitución, trata y explotación sexual dirigidos a alumnado de Secundaria de la provincia, habiendo alcanzado casi a veinte mil jóvenes hasta la fecha. También ofrecen la exposición «Punto y seguimos, la vida puede más» que, desde 2010, ya se ha expuesto 29 veces en 23 localidades. En este sentido, comenta Carolina que «el profesorado nos pide que bajemos la edad porque cada vez empieza antes; es increíble la captación por Internet, otra de las zonas a las que ahora se está desplazando la explotación sexual y la trata».

Charla «Mercado de mujeres» en un instituto de la provincia. | SECRETARIADO DIOCESANO DE MIGRACIONES / ASTI ALICANTE
Libertad para elegir
Comentamos aquel vídeo de la Conferencia Episcopal sobre trata, en que una mujer nigeriana dijo: «Contadle a la gente que no estamos porque queremos»; Gemma añade que «no nos cuestionamos como sociedad lo que estábamos ofreciendo» y Carolina dice que «en el imaginario colectivo están porque quieren, no hacemos la empatía de conocer los motivos reales por los que una mujer puede estar así». Por su parte Alba expresa que hay que «garantizar todos los derechos, el 99,9 % es una población en exclusión, vulnerable, con muchísimas heridas por dentro y por fuera. Es una libertad muy condicionada». «Somos abrepuertas», expresa Mari Carmen, frase que continúa Gemma: «es acompañar informando sobre los recursos gratuitos: de salud, atención psicológica, asesoramiento jurídico, todo sin coste. Estas mujeres llegan a pisos de los que, a veces, ni salen, o son cambiadas cada quince días». Además, comenta Alba, «está la incertidumbre del hombre que va a entrar por la puerta, que puede ser agresivo. Como mujer, no puedo imaginar el dolor que sienten estas mujeres».
La pregunta sobre cómo se siente cada una en esta labor de acompañamiento a mujeres queda en el aire; se lanza Mari Carmen: «San Vicente decía ‘los pobres son mi peso y mi dolor’; por un lado, estas mujeres son mi dolor, y son también la satisfacción de que, desde el Grupo Eclesial, puedo y quiero acompañar. Lo más difícil es la impotencia de afrontar una vida con tanta imposibilidad para salir adelante, pero estas mujeres tienen una resiliencia multiplicada por tres y son ellas las que animan». Carolina explica que es «muy importante tener un equipo con el que poder hablar tras una intervención, porque te duele, porque tienes el corazón compasivo como todo ser humano; y también quiero poner de manifiesto cómo estas mujeres nos están evangelizando a nosotras». Alba y Gemma hablan de «corresponsabilidad como mujeres, es como decir esta hermana mía que está sufriendo y no se puede quedar ahí, la gente se tiene que enterar. Es abrir la mirada como cristianas». Maite suma a todo lo dicho que «me siento como instrumento de Dios para poder llegar a lo que me está pidiendo, a ser el canal para que sus obras se vean; eso me da mucha fuerza».
Llegamos a los buenos deseos; a Gemma le gustaría «garantizar que se cumplan todos los derechos fundamentales de las personas»; a Mari Carmen que «se despierte la conciencia buena de los que consumen y que se multipliquen las oportunidades para estas mujeres». Alba se detiene en la educación, «que nadie mire a otra persona como un objeto para utilizar, que todo el mundo vea al otro con dignidad plena, a quien hay que respetar; y que cada mujer que esté en contexto de prostitución o sea víctima de trata, y sueñe algo bueno para su familia, para ella misma, que la sociedad la acompañe a realizarlo». Carolina pide «que toda persona fuera libre para elegir, si migrar o no migrar, que sus circunstancias vulnerables, sociales, familiares, no la avoquen a tener que elegir la prostitución, a emigrar, porque el proyecto migratorio ya es doloroso. Y si emigra, que las fronteras que encuentre sean más humanas». La varita mágica de Maite «se nutre de todo lo dicho porque todas vamos en la misma línea de libertad, educación y respeto por los derechos fundamentales».
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