¿Tomar una foto o una captura de pantalla para recordar algo? Según una nueva investigación, esta práctica puede hacer que sea más probable que olvides eso que quieres grabar en tu memoria. El estudio identifica un efecto de “amnesia digital”, que aparece incluso cuando creemos que podremos consultar después lo que hemos guardado.
Una investigación de la Universidad de Binghamton, en Estados Unidos, y publicada en la revista Memory & Cognition, reúne siete experimentos preregistrados para analizar qué ocurre con la memoria cuando las personas hacen capturas de pantalla. Los resultados son llamativos: en todos los experimentos, los participantes recordaron menos las imágenes que habían capturado que aquellas que simplemente habían observado.
Desde hace años, la psicología estudia un fenómeno según el cual fotografiar algo puede perjudicar posteriormente el recuerdo de esa información. La novedad de esta investigación es que demuestra que el efecto también se produce con las capturas de pantalla de los móviles, una conducta especialmente asociada al propósito de guardar algo para recordarlo luego. Investigaciones anteriores habían identificado un deterioro de la memoria tanto con fotografías como con capturas digitales.
Atención dividida
La explicación más evidente sería que hacer una captura de pantalla divide nuestra atención. Mientras observamos una imagen, tenemos que pulsar botones, encuadrar la pantalla o ejecutar la acción necesaria para guardarla. Sin embargo, los investigadores consideran que la atención dividida no basta para explicar el fenómeno.
El deterioro se mantiene incluso cuando se da a los participantes tiempo adicional para observar el contenido o cuando la tarea de captura resulta muy sencilla, según una nota de prensa.
Descarga cognitiva
Otra posibilidad es la llamada «descarga cognitiva«: al saber que la información está almacenada en un dispositivo, nuestro cerebro puede reducir el esfuerzo destinado a memorizarla. Es una estrategia que, en otras circunstancias, puede resultar útil.
Externalizar información permite liberar recursos mentales para otras tareas y explica por qué apuntar un dato o guardar un archivo puede ser beneficioso. El problema es que, en el caso de las capturas de pantalla, el estudio no halló evidencias claras de que esa supuesta ventaja compense el coste para la memoria.
Los investigadores apuntan a una desconexión de la atención: al guardar una imagen, podemos prestar menos atención a la información que queremos recordar. / Crédito: Pixabay.
Ahorro mental
Los investigadores intentaron comprobar si ese ahorro mental podía traducirse en algún beneficio. Entre los participantes había 892 estudiantes universitarios, y los experimentos analizaron, entre otras cuestiones, si hacer capturas de pantalla mejoraba la memoria sobre dónde estaba almacenada la información, el rendimiento en tareas cognitivas posteriores o el aprendizaje de nuevos contenidos. En general, esos beneficios no aparecieron de forma consistente. Solo se observó una mejora modesta y bajo unas condiciones experimentales muy concretas.
En uno de los experimentos, por ejemplo, quienes hicieron capturas de pantalla reconocieron correctamente un 68,4 % de las imágenes, frente al 75,1 % entre quienes simplemente las habían visto. Además, el efecto persistió aunque los participantes recibieran instrucciones para memorizar conscientemente el contenido y aunque creyeran que podrían revisar las capturas más adelante.
Referencia
Digital amnesia: The aftermath of a screenshot. Sophia P. Fabrizio et al. Memory & Cognition (2026). DOI:https://doi.org/10.3758/s13421-026-01921-2
Desconexión de la experiencia
Esto conduce a una hipótesis diferente: más que liberar recursos de manera estratégica, hacer una captura podría provocar una especie de desconexión de la experiencia. El acto de pulsar el botón haría que prestemos menos atención no solo al elemento capturado, sino también al contexto que lo rodea. Los investigadores encuentran indicios de esta «desconexión atencional» en el hecho de que también empeoró el recuerdo sobre el contexto en el que aparecía la información.
Los especialistas concluyen que una captura seleccionada y revisada posteriormente puede servir como apoyo a la memoria. El problema surge cuando realizamos capturas de pantalla casi por reflejo y damos por hecho que recordar ya no será necesario.













