Juan Carlos I regresó este domingo a Mallorca, una isla estrechamente ligada a sus años como jefe del Estado y que no pisaba desde 2019, para la boda de Rafa Nadal. Según fuentes de la Zarzuela, el rey emérito durmió en la casa que su amigo el empresario Manuel Piñera tiene en Cala d’Or.
El motivo de su viaje, según adelantó ‘La Vanguardia’, fue asistir al 80º cumpleaños del empresario y restaurador mallorquín Miguel Arias, uno de sus amigos desde hace décadas. El exjefe de Estado llegó el domingo por la mañana de Ginebra (Suiza) y protagonizó una estancia de apenas 24 horas, en la que realizó una visita exprés al Palacio de Marivent, para ver a la reina Sofía, según han explicado fuentes de la Zarzuela. Este lunes a media mañana su avión salió hacia Italia.
La celebración de Arias permitió al padre de Felipe VI reencontrarse con algunos de sus allegados en la isla. Su regreso fue breve y estrictamente privado: este lunes por la mañana volvió a abandonar Mallorca y no durmió en el Palacio de Marivent, un detalle importante ya que él se comprometió con su hijo a no usar residencias oficiales en sus visitas a España tras el escándalo que protagonizó al conocerse su fortuna oculta. Desde que surgieran esas informaciones, en marzo de 2020, la relación entre padre e hijo ha sido mala. En este viaje exprés, de hecho, no han coincidido en Mallorca, ya que Felipe VI volvió de Marivent a Madrid para visitar zonas afectadas por el incendio que está afectando a la sierra de la comunidad autónoma. Además, el Rey actual ha volado este lunes a Perú, para asistir a la investidura de la nueva presidenta, Keiko Fujimori.
Suscríbete para seguir leyendo














