El Gobierno de España ha concedido un indulto al dramaturgo asturiano Natalio Grueso. Lo ha hecho “por razones humanitarias”. La Audiencia de Asturias condenó a Grueso en 2020 a cinco años de cárcel por un delito continuado de malversación de caudales públicos en concurso medial con otro de falsedad en documento mercantil y oficial, y a tres años más por un delito continuado societario. Lo hizo tras analizar su tarea como director de la fundación del Centro Cultural Oscar Niemeyer desde su fundación —a finales de 2006— y hasta su marcha al Ayuntamiento de Madrid, donde entre marzo de 2012 y junio de 2014 se hizo cargo de todos los teatros municipales de la capital.
Su familia y quienes solicitaron el indulto de Natalio Grueso expresaron este martes el «agradecimiento» por la decisión adoptada por el Consejo de Ministros. «La recibimos, ante todo, con alivio y esperanza, debido a su delicada situación de salud, motivada por la enfermedad que padece y que ha empeorado seriamente durante sus últimos meses en prisión. En momentos así, la humanidad y la protección de la vida y de la dignidad de las personas deben ocupar un lugar esencial. Ha sido un largo y doloroso proceso, que se ha extendido durante más de 15 años. Natalio ha hecho frente íntegramente a todas sus responsabilidades económicas y ha desarrollado una extensa trayectoria de creación y promoción de la cultura, tanto en España como en el ámbito internacional. Hoy queremos respaldar plenamente una decisión humanitaria que permitirá a Natalio afrontar su situación acompañado por sus seres queridos y en las condiciones de cuidado más adecuadas».
Según ha podido saber este periódico, la Junta de Tratamiento de la prisión de Aranjuez, a instancias de los médicos de la cárcel, había pedido la excarcelación de Grueso dado que su enfermedad grave se había agrabvado todavía más. Esta petición se elevó a la Secretaría General de Prisiones. En paralelo, el Consejo de Ministros ha conmutado la pena que le quedaba por cumplir entre rejas, no así su inhabilitación.
El periplo judicial
El periplo judicial que llevó al también novelista —es autor de “La soledad” (2012) y de “La república de los ladrones” (2017)— a prisión y, previamente, a estar huido de la justicia -fue apresado en el sur de Portugal en diciembre de 2025- comenzó en diciembre de 2012, cuando la fundación del Niemeyer —la presidía por entonces la exconsejera de Cultura Ana González— decidió presentar una denuncia ante el juzgado de Avilés para dilucidar el origen de varios descuadres de facturas emitidas o recibidas por los gestores del complejo cultural entre los años 2007 y 2010. Según dijo entonces la responsable política cultural del Gobierno de Javier Fernández, superaban los 400.000 euros. Un año después —en enero de 2014— resumió su acción ante la comisión de investigación que se abrió a propósito de todo esto en la Junta General: «Creo que lo que yo hice se podía haber hecho antes».
Desde enero de este año, Grueso es interno de la prisión de Aranjuez (su último domicilio conocido estaba en Madrid). La sentencia de 2020 fue ratificada en abril de 2023. En agosto de ese mismo año puso tierra de por medio y desapareció hasta que la Guardia Civil y la Policía Judiciaria de Portugal dieron con él en la isla de Culatra, en el municipio portugués de Olhão. Esto se produjo como consecuencia de una Orden de Detención y Entrega (ODE), es decir, una euroorden que se emitió en febrero de 2024 “en consideración a la probabilidad de que el penado Natalio Grueso Rodríguez haya abandonado el territorio nacional”.
Aquella, sin embargo, no fue la primera vez que fugaba: la primera fue en septiembre de 2018. Entonces la Audiencia Provincial dictó un auto en el que señalaba que no había podido notificarle en persona la citación para el juicio. «Con fecha 31 de julio de 2018, el Tribunal acordó la citación urgente [de Grueso] para practicar diligencias», pero la policía judicial no consiguió localizarle en su domicilio de Madrid. El acusado compareció el 13 de agosto en la sala del Tribunal, en Oviedo, y designó un domicilio de la capital asturiana a efectos de notificación. «En este domicilio se ha intentado su citación para el juicio oral con resultado negativo, porque no se halla en él, indicando el portero del edificio que no reside allí desde hace unos siete años y la vivienda está vacía», recoge la resolución. Así que, como no había manera de dar con él, ordenaron su prisión.
Este pasado marzo, el abogado de Natalio Grueso, Francisco Miranda, del despacho Vox Legis, explicó a este periódico: «Su estado de salud es delicado; el médico de la prisión ha pedido que le vea un especialista». Grueso había llegado a la prisión de la localidad madrileña a comienzos de ese mismo mes de marzo. Lo hizo procedente de Badajoz y, anteriormente, de varios centros penitenciarios de Portugal.
Suscríbete para seguir leyendo











