Los incendios de la sierra oeste de Madrid han alcanzado el recinto donde se albergan las antenas españolas que controlan las misiones a Marte y la primera que captó el alunizaje del Apolo 11. Según constata en un comunicado la NASA, como responsable del complejo de comunicaciones del espacio profundo de Robledo de Chavela, la primera inspección realizada concluye que el grueso de las antenas se han salvado del fuego. La portavoz de la entidad, Bethany Stevens, afirma que al menos por ahora solo se observan afetaciones «en el pavimento y la vegetación circundante», que han quedado completamente calcinados, aunque por el momento no se han reportado «daños estructurales significativos» ni en las antenas ni en los edificios del recinto. Pero dada la complejidad de la situación, los responsables de este centro afirman que «se llevarán a cabo evaluaciones exhaustivas» más adelante, cuando la situación se haya estabilizado, para asegurar que estos dispositivos encargados de hacer seguimiento de misiones espaciales interplanetarias siguen plenamente operativos.
La NASA también confirma que, debido al impacto de los incendios de Madrid, que obligaron a desalojar la estación de Robledo de Chavela desde el viernes, todas las funciones que ostentaba este centro se han transferido «sin contratiempos» a los centros homólogos de Goldstone, en California, y Canberra, en Australia. Estas instalaciones, junto a la madrileña, son los tres únicos nodos del mundo encargados del seguimiento y control de las grandes misiones espaciales de la NASA como los rovers en busca de vida en Marte o los telescopios espaciales dedicados al estudio del universo como el Hubble o el James Webb. Según afirman desde la entidad, la transferencia de funciones se ha realizado correctamente «garantizando la continuidad de las operaciones y las comunicaciones ininterrumpidas de las naves espaciales«.
«Expresamos nuestro sincero agradecimiento a los servicios de emergencia españoles y a los miembros del Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades por su profesionalidad y sus incansables esfuerzos para ayudar a proteger las instalaciones en condiciones extremadamente difíciles», afirma Stevens en un comunicado en el que, además, ha reafirmado que todo el personal del centro de Robledo de Chavela se encuentra a salvo. En esta misma línea, la portavoz de la agencia sostiene que «la NASA seguirá vigilando de cerca la situación y proporcionará actualizaciones (sobre el estado del centro y las posibles afectaciones) a medida que se disponga de nueva información».
Importancia científica
El centro español, también conocido como Deep Space Communications Complex de Madrid (MDSCC), lleva más de 60 años en marcha y es uno de los tres nodos de la NASA para hacer seguimiento de las misiones espaciales interplanetarias. En el mundo, solo hay dos centros más como este. Uno está en Goldstone (California, Estados Unidos) y el otro en Canberra (Australia). Estos, junto a Madrid, forman la red de seguimiento global de las grandes misiones espaciales que trabaja las 24 horas del día y los 365 días del año para monitorizar el trabajo de satélites, los telescopios espaciales y los rovers marcianos. El 16 de julio de 1969, las antenas españolas fueron las primeras en captar el éxito del alunizaje del Apolo 11. Ahora, entre sus funciones, destaca desde el seguimiento de misiones marcianas hasta la monitorización de los viajes a la Luna del programa Artemis.
Según explicaron los responsables del centro de Robledo de Chavela en una entrevista con El Periódico, hasta ahora las antenas madrileñas han seguido a más de 40 misiones espaciales al mes como, por ejemplo, el tráfico de los satélites que orbitan nuestro planeta, las misiones marcianas en busca de vida extraterrestre hasta el telescopio espacial James Webb, el observatorio espacial más potente jamás construido y que centra ahora su trabajo en el estudio de nuestro cosmos. En total, este complejo cuenta con 6 antenas entre las que destacan una de 26 metros de diámetro, cuatro de hasta 34 metros de diámetro y una con 70 metros de diámetro. El tamaño de estas infraestructuras, que en algunos casos suman entre 40 y 70 metros de altura, hace alimenta la esperanza de que, con un poco de suerte, el corazón de las antenas podría haber huído de los efectos más voraces de las llamas.
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