Ni pandemia, ni guerras, ni acusaciones de corrupción, ni falta de pasaportes. Pedro Sánchez no falta a su cita con Lanzarote, pase lo que pase. El presidente del Gobierno vuelve esta próxima semana –tras el último Consejo de Ministros antes del parón veraniego– a La Mareta, el palacio ubicado en Costa Teguise, para disfrutar de sus vacaciones familiares. Lo hace por séptimo año consecutivo y más blindado que nunca. Los equipos de seguridad del jefe del Ejecutivo central han decidido reforzar la vigilancia del recinto –los días previos a su llegada– con varias nuevas cámaras temporales que se suman a las ya instaladas en el pasado, aumentando el perímetro de control de la residencia mientras duren las vacaciones del presidente.
Este año, además, la privacidad de La Mareta cuenta con un plus añadido. La playa de El Ancla, situada a pocos metros de la residencia que forma parte de Patrimonio Nacional, está cerrada al baño desde el pasado miércoles, después de que los controles de calidad del agua detectaran niveles elevados de la bacteria Escherichia coli (E. coli). Una casualidad que permite al presidente contar con un mayor nivel de intimidad en la zona hasta que las autoridades realicen nuevos análisis del agua y Salud Pública confirme que el agua reúne las condiciones adecuadas.
«Siete asistentes»
Sánchez acude a Lanzarote con hasta «siete asistentes de personal de servicio», según publica el Portal de Transparencia, pero también contará con un equipo de entre 30 y 50 agentes de la Guardia Civil que velarán por su seguridad como cada año.
Nuevas cámaras de seguridad, en el entorno del palacete. / LP/DLP
La llegada del presidente vuelve a poner sobre la mesa el malestar que, verano tras verano, denuncian los agentes encargados del dispositivo. La organización del operativo continúa marcada por la incertidumbre de última hora, especialmente para los guardias civiles desplazados desde otras islas. «Lo afrontamos como todos los años. Sin saber quién tiene que ir, ni dónde se van a alojar, ni si les van a adelantar las dietas», resume el portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Canarias, Juan Couce. El representante sindical insiste en que la falta de planificación depende de Madrid.
La AUGC denuncia que muchos agentes reciben el aviso con muy poco margen para organizar un desplazamiento en plena temporada alta, cuando encontrar alojamiento en Lanzarote resulta especialmente complicado. A ello se suma un sistema de dietas que, según la asociación, ha quedado completamente desfasado. «Las dietas están paralizadas desde el año 2002 y con menos de 80 euros no se puede buscar un alojamiento», sostiene Couce.
Dinero de su bolsillo
La organización considera que la solución pasaría por que Presidencia del Gobierno gestionara directamente el alojamiento del personal movilizado, evitando que los propios agentes tengan que adelantar dinero de su bolsillo o buscar un hotel en plena campaña veraniega. «Lo que tendrían que hacer es pagar el hotel de toda esta gente y después abonar la manutención. Porque buscar un alojamiento en Lanzarote en agosto es inviable», afirma el portavoz.

Playa junto a La Mareta, en Lanzarote. / Javier Fuentes Figueroa
Este año el despliegue se desarrolla en un contexto especialmente delicado para el jefe del Ejecutivo. Sánchez afronta sus vacaciones mientras el Gobierno continúa condicionado por las investigaciones judiciales que afectan a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez, además de varias causas relacionadas con presuntos casos de corrupción que salpican al PSOE. Un escenario que obliga a extremar todavía más las medidas de seguridad.
La relación del presidente con Lanzarote se ha convertido ya en una tradición. La de este verano será su séptima estancia vacacional consecutiva en la isla, aunque su vinculación con La Mareta comenzó antes. Pedro Sánchez estrenó la residencia de Patrimonio Nacional en octubre de 2018 con motivo de los actos de homenaje al escritor José Saramago. Meses después regresó junto a su familia para pasar las vacaciones navideñas. En 2019 las negociaciones para formar Gobierno tras las elecciones generales frustraron su visita estival, pero desde entonces no ha vuelto a faltar a su cita.
Aunque oficialmente se trata de un periodo de descanso, en anteriores veranos ha mantenido reuniones institucionales con responsables del Archipiélago. Este año no hay nada confirmado. Según la planificación prevista, Sánchez disfrutará este verano de cinco semanas de vacaciones entre el 28 de julio y el 31 de agosto. Y repartirá su estancia entre las residencias oficiales de Las Marismillas, en el entorno de Doñana, y La Mareta.
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