Tener una nómina y desarrollar al mismo tiempo una actividad por cuenta propia se ha convertido en la realidad laboral de miles de gallegos. La pluriactividad gana peso como fórmula para complementar ingresos ante el encarecimiento de la vivienda, la alimentación, la energía y otros bienes esenciales, según alerta la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, UPTA España.
La organización calcula que Galicia cuenta con alrededor de 200.000 trabajadores autónomos y sitúa en torno a 16.500 los que compatibilizan su actividad con un empleo asalariado. Esto representa algo más del 8% del colectivo, aunque los últimos datos oficiales del Ministerio de Trabajo y Economía Social citados por UPTA contabilizan exactamente 16.239 autónomos gallegos en pluriactividad.
La estimación territorial de la organización sitúa a Pontevedra como la provincia con más trabajadores en esta situación, aproximadamente 6.000. Le sigue A Coruña, con unos 5.500, mientras que Ourense reúne alrededor de 3.000 y Lugo, unos 2.000.
El presidente de UPTA, el gallego Eduardo Abad / Cedida
Esta distribución coloca a las provincias atlánticas a la cabeza de una transformación laboral que, según el Observatorio Económico del Trabajo Autónomo, OETA, ha dejado de ser puntual. Cada vez más personas mantienen un trabajo asalariado mientras desarrollan una segunda actividad profesional por cuenta propia.
Galicia, entre las comunidades con más pluriactividad
Con 16.239 trabajadores contabilizados en los últimos datos oficiales recogidos por UPTA, Galicia ocupa el quinto puesto en España por número de autónomos que también disponen de un empleo asalariado.
Cataluña encabeza la clasificación, con 52.397 personas, seguida de la Comunidad de Madrid, con 49.590; Andalucía, con 39.752, y la Comunitat Valenciana, con 29.085. Después aparece Galicia.
Estas cinco comunidades concentran cerca de dos terceras partes de los autónomos en pluriactividad del país. UPTA relaciona esta concentración con el mayor peso del empleo asalariado y de las actividades profesionales y de servicios en sus respectivos mercados laborales.
En el extremo contrario se encuentran La Rioja, con 1.773 personas; Cantabria, con 3.033; Navarra, con 4.093; el Principado de Asturias, con 5.277, y Extremadura, con 5.520. Según la organización, el menor tamaño de sus mercados laborales y su estructura productiva reducen el número de personas que compatibilizan ambas actividades.
Uno de cada doce autónomos en España
El fenómeno se extiende por el conjunto del país. Los últimos datos oficiales del Ministerio de Trabajo y Economía Social empleados por el Observatorio sitúan en 281.700 el número de personas que combinan una actividad por cuenta propia con un empleo asalariado.
Esta cifra representa el 8,1% de los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, RETA. En términos aproximados, uno de cada doce autónomos españoles se encuentra en situación de pluriactividad.
Durante el último año, el colectivo aumentó en 7.237 personas, lo que supone un crecimiento del 2,6%. Para UPTA, la evolución confirma que no se trata de una circunstancia aislada, sino de una transformación cada vez más asentada dentro del mercado laboral.
La serie histórica citada por el Observatorio refleja un incremento todavía más acusado. En 2020, una media de 175.193 trabajadores autónomos compatibilizaba su actividad con un empleo por cuenta ajena. En junio de 2026 eran 274.463, es decir, 99.270 personas más que cinco años antes.
El aumento acumulado alcanza así el 56,6%. La nota de UPTA recoge, por otra parte, una cifra total más reciente de 281.700 trabajadores en pluriactividad.
Una segunda actividad para completar los ingresos
UPTA considera que el crecimiento de esta modalidad responde, en buena medida, al deterioro del poder adquisitivo de numerosas familias. El aumento del coste de la vivienda, la alimentación y la energía estaría llevando a miles de trabajadores a buscar una fuente complementaria de ingresos sin abandonar su empleo asalariado.
La organización sostiene que el trabajo autónomo ya no está vinculado exclusivamente a la puesta en marcha de un proyecto empresarial o a una vocación emprendedora. En algunos casos, se convierte en una vía para completar unas rentas que no permiten afrontar con suficiente estabilidad el coste de la vida.
El presidente de UPTA, el vilagarciano Eduardo Abad, señala que cada vez más personas necesitan complementar su salario mediante una actividad por cuenta propia para conservar su nivel de vida.
«La pluriactividad ya no es una excepción; es el reflejo de una realidad económica que las administraciones deben afrontar», advierte Abad.
Según el responsable de UPTA, cuando un empleo a jornada completa no aporta ingresos suficientes para pagar la vivienda, la alimentación o la energía, algunos trabajadores recurren al autoempleo para completar sus rentas.
Una realidad con necesidades específicas
La pluriactividad implica que una misma persona cotice simultáneamente como trabajadora asalariada y como autónoma. Para UPTA, la extensión de este modelo obliga a revisar las políticas dirigidas al trabajo por cuenta propia y adaptarlas a las circunstancias particulares de quienes desarrollan ambas actividades.
La organización reclama cambios en materia de cotización, protección social y conciliación. Considera que el aumento de este colectivo debe ir acompañado de medidas que tengan en cuenta la combinación de horarios, cargas laborales y obligaciones derivadas de las dos actividades.
UPTA también pide impulsar políticas que mejoren los salarios, refuercen la negociación colectiva y favorezcan un modelo económico en el que un empleo a jornada completa garantice unas condiciones de vida dignas.
La organización sostiene que recurrir a una segunda actividad no debería convertirse en una necesidad para llegar a fin de mes. El crecimiento de la pluriactividad, concluye, muestra que una parte cada vez mayor de la población trabajadora necesita sumar ingresos procedentes del trabajo asalariado y del autoempleo para mantener su nivel de vida.













