Mis viajes a Italia

¿Cuántas veces he viajado a Italia? Sinceramente no lo recuerdo. Pero desde luego, muchas, muchas. La última vez fue en 2006, en un viaje organizado por la Federación Española de Belenistas para visitar Asís, Roma y Nápoles. Es la única vez que he ido en avión, con salida de Madrid y regreso a Alicante, tras trasbordar en Barcelona. Y, por cierto, tanto a la ida como a la vuelta tengo anécdotas. Porque, al aterrizar en Roma mi equipaje no llegó, con gran sobresalto, teniendo que ir a la comisaría del aeropuerto para comunicar el incidente. Llamándome mucho la atención que a la puerta de esa comisaría había un crucifijo enorme, que se extendía desde el suelo hasta el techo, cuando en España los signos religiosos ya habían desaparecido de los sitios oficiales. Afortunadamente, en el siguiente vuelo, que llegaba de Madrid con más belenistas, estaba mi maleta, pudiendo partir a Asís con ellos. La anécdota del regreso es, que estando a primera hora de la tarde esperando en Fiumicino para subir al avión que nos llevaría a Alicante, previo transbordo en Barcelona, veíamos el avión de Iberia en el que viajaríamos, pero a aquel avión todo era hacerle revisiones; y así pasaron horas, entreteniéndonos, contando chistes para aliviar el desasosiego. Y la espera fue tan larga, que cuando por fin llegamos a Barcelon el enlace para Alicante se había perdido, por lo que nos tuvieron que dar de cenar, alojarnos, proporcionarnos el desayuno a la mañana siguiente, hasta facilitarnos un vuelo a Alicante, para llegar con gran retraso según lo previsto, pero sin más problemas. Sin embargo, todos los demás viajes a Italia, durante las décadas de los años 70, 80 y 90 han sido siempre en autobús, bien como profesor encargado de viajes de estudios escolares e, incluso, como guía semiprofesional de la alicantina agencia de viajes «Interlenguas» y de la importante agencia «Panavisión», de Madrid.

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