Su hermano fue condenado, 19 años después de los hechos, por violarla cuando ella tenía 9 años y él casi le triplicaba la edad, mientras sus padres dormían en la habitación de al lado, en un piso del distrito madrileño de Ciudad Lineal. Pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acaba de anular la sentencia y ha ordenado repetir el juicio, según ha sabido el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
Los magistrados del TSJM consideran que, para enjuiciarle, la Audiencia de Madrid no tuvo en cuenta los problemas psicológicos y psiquiátricos de Yago O.G., el técnico informático de 45 años que fue condenado a doce años y medio de cárcel el pasado mes de octubre.
Capacidad de soportar el juicio
En su auto, al que ha accedido este medio, corrige la decisión de la Sección Segunda de la Audiencia y afea al tribunal que, antes de juzgar al hombre, rechazara que un perito médico forense, especialista en psiquiatría o psicología, evaluara «su capacidad para soportar la celebración del juicio».
A juicio del TSJM, el tribunal que condenó al hombre le generó indefensión al negarse a que dicho perito emitiera «un informe pericial sobre su estado de salud mental, grado de imputabilidad, capacidad procesal de culpabilidad y riesgo actual de autolesión o conducta suicida, así como la conveniencia de aplicar medidas de seguridad en sustitución de la pena privativa de libertad en caso de condena», como había pedido su abogado.
Intento de suicidio
El TSJ de Madrid considera que la Audiencia Provincial debió tener en cuenta que Yago O.G., que siete años después de los hechos enjuiciados fue diagnosticado de un trastorno de déficit de atención e hiperactividad y otro de la conducta alimentaria, acreditó, con un informe hospitalario, que había intentado suicidarse tres meses antes de sentarse en el banquillo de los acusados.
«Debió valorarse en la vista oral si los trastornos que padece el acusado le permiten acudir a dicho juicio. La doctrina jurisprudencial obliga a tomar en consideración el estado psiquiátrico actual del acusado a efectos de ser enjuiciado o, en su caso, de la aplicación de medidas de seguridad», concluye el auto judicial.
Revivir su trauma
El TSJM añade que «deberá procederse en un nuevo juicio y con diferente tribunal a la determinación de tales circunstancias personales practicándose prueba pericial completa al efecto». También, «valorarse para acordar la celebración del juicio oral, si la situación psiquiátrica del acusado lo permitiera, con adopción razonada de medidas de seguridad en su caso».
El tribunal da así la razón a Yago, que recurrió la sentencia que lo condenó. Con su decisión también obliga a la víctima, representada por la abogada Verónica Guerrero, a afrontar un nuevo juicio y a revivir su trauma.
Perdió la visión de un ojo
La joven, que ahora tiene 30 años, arrastra «graves secuelas de salud» desde que ocurrieron los hechos e incluso «perdió la visión de un ojo» al año siguiente de la agresión sexual, según la sentencia que condenó a su hermano. La víctima denunció su caso ante la justicia en 2023, tras un largo tratamiento psicológico.
Según recoge la resolución ahora anulada, Yago O.G. violó a su hermana en el año 2006, una noche que acudió a la casa de sus padres para cenar con su familia.
Sexo oral
El tribunal dio por probado que el hombre, que entonces tenía 25 años, «aprovechando que dormía en la misma habitación que su hermana por parte de padre, de 9 años, procedió a retirarle los pantalones del pijama y a practicar sexo oral con ella, sujetándole las piernas con los brazos, impidiendo que ella se moviera por su peso, e introduciéndole la lengua en la vagina».
De acuerdo con la sentencia, una vez que Yago consumó la agresión sexual, volvió a vestir a su hermana. Entonces la niña «esperó a que él se durmiera y se fue a la habitación donde dormía su madre junto a su hermano menor» y «temblando, aterrorizada, le dijo que le daba miedo Yago». La mujer calmó a la niña y, al día siguiente, habló con Yago para saber qué había ocurrido.
Perdón por whatsapp
El hombre reconoció que «se había masturbado y que había tocado a la niña», según recoge el sumario. Ocho años más tarde, en 2014, el violador «envió un mensaje de whatsapp a su padre para que pidiera perdón a su hermana de su parte».
La madre de la víctima aseguró a los investigadores que, tras lo ocurrido, llevó a la cría al pediatra, pero decidió no denunciar entonces «para proteger a la niña, para no exponerla».
Trastorno depresivo
Según reconoció la Audiencia de Madrid, 19 años después de la violación la joven sufre, entre otras secuelas, «dificultad para hablar y tener relaciones, problemas para confiar en otras personas, ansiedad, pesadillas constantes y dificultad para dormir».
Las psiquiatras forenses que la examinaron concluyeron además que «desde el punto de vista médico legal existe una relación de causalidad entre los hechos denunciados y la sintomatología que presenta: trastorno depresivo moderado grave, trastorno adaptativo de alteración mixta de las emociones y conducta y rasgos disfuncionales de personalidad clúster B».









