Si el fútbol consistiera en una mera sucesión de pases, faltas, disparos y paradas con el objetivo de marcar un gol más que el rival a lo largo de 90 minutos, la de esta noche sería una final de la Copa del Mundo más, como hubo 22 antes, como habrá muchas más en el futuro. Pero no, el fútbol no consiste en eso, no al menos el fútbol que mueve decenas de miles de millones de euros al año en todo el planeta. Los hitos que suceden sobre un terreno de juego son simples herramientas argumentales con las que construir narrativas que se instalan en la cultura popular. No emocionan los goles, emocionan las historias que los adornan y que les dan sentido.
Por eso, la final que disputan esta noche (21.00 horas) España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey no es una más. Es, para muchos, la final de nuestras vidas. La final de las finales por cuanto confluyen en ella elementos que le confieren una identidad con un relieve nunca antes visto. Más allá, claro, de que españoles y argentinos sueñen con presumir de Mundial durante cuatro años, durante toda la vida, abrazados al espíritu de tribu que el fútbol alimenta como pocas pasiones en la vida.
Carteles luminosos de Lionel Messi y Lamine Yamal ambientan Times Square / Lavandeira jr
El primer vector de interés reside en la propia identidad de los rivales, dos naciones con intensos lazos históricos y culturales que se enfrentan por primera vez en la final de un Mundial. De hecho, hasta hoy solo había un precedente mundialista entre ambas, en la fase de grupos de Inglaterra 1966, un duelo que ganaron los sudamericanos por 2-1 en Birmingham.
Las dos grandes favoritas
Eran, con permiso de Francia, las dos grandes favoritas para disputar la final y aquí están ambas, las dos primeras del ranking FIFA para las que Infantino diseñó trayectos antagónicos en esta Copa del Mundo con el objetivo de que el enfrentamiento solo pudiera darse en la final. Sonríe el dirigente suizo por el éxito de una edición en la que se ha subyugado al sumiso servicio de un Donald Trump que esta noche absorberá los focos de ser quien le entregue la copa al campeón, a Rodri o a Messi.

Los jugadores de España celebran el gol de Pedro Porro contra Francia. / AFP7 vía Europa Press
Será la segunda final que enfrente a dos selecciones que comparten lengua materna, tras la iniciática Uruguay-Argentina de 1930. Quien gane, se coronará como el primer bicampeón del siglo XXI, pues desde 2002 ningún campeón ha conseguido repetir victoria. Quien venza también alargará su idilio victorioso reciente, pues Argentina se presenta en Nueva York como vigente campeona del mundo y de la Copa América y España lo hace con la Eurocopa más reciente en su poder.
Argentina, escrito queda, pone en juego su corona. Lo hacen el país y la selección, pero genuinamente lo hace un Leo Messi que, ya con 39 años, disputará esta noche el último gran partido de su vida. Y lo hace contra quien es, por muchos motivos, su legítimo heredero, aquel bebé al que bañó hace casi 19 años durante una campaña benéfica que responde al nombre de Lamine Yamal. Esa es, quizá, la gran historia de la final, la que trasciende a las banderas.

Leo Messi baña a Lamine Yamal, en la famosa fotografía de Joan Monfort. / JOAN MONFORT
Rey Messi, heredero Lamine
«Son dos futbolistas geniales, pero ahora mismo no hay comparación. Messi tiene una trayectoria como no ha tenido nadie en el mundo del fútbol y Lamine está empezando», afirmaba Luis de la Fuente en una entrevista con este diario, rebajando la presión sobre el genio barcelonista que hoy podría recoger el testigo del mejor jugador de todos los tiempos.
Hasta ahora, Messi ha demostrado que sigue siendo el rey, completando un Mundial memorable (ocho goles y cuatro asistencias), cargando de nuevo sobre sus hombros el peso de una Argentina que ha ido avanzando rondas con la agonía como receta. Lamine, que llegó a la cita tras dos meses lesionado, ha tenido un papel más discreto pero perfectamente insertado en la armónica, colectiva y solidaria España que ha ido claramente de menos a más en el torneo hasta su exhibición ante Francia en la semifinal.

Scaloni se funde en un emotivo abrazo con Messi / Agencias
Las molestias que sufrió en ese partido no le impedirán jugar una final en la que De la Fuente, previsiblemente, repetirá el once de los dos últimos partidos, con Pedri en el banquillo en favor de Fabián. En la alineación de Scaloni asoman dos dudas razonables: De Paul o Giuliano en la banda derecha y Lautaro o Julián acompañando a Messi.
De la Fuente no pudo apurar ayer su preparación, ya que las tormentas en la zona le obligaron a cancelar el entrenamiento sobre el césped. Para hoy, en cambio, se espera un sol radiante en la región para que nada, ni siquiera Trump, perturbe la final de nuestras vidas.
Alineaciones probables
ESPAÑA: Simón; Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Fabián; Lamine, Olmo, Baena; y Oyarzabal.
ARGENTINA: Dibu Martínez; Molina, Romero, Lisandro, Tagliafico; De Paul, Paredes, Enzo, Mac Allister; Messi y Julián Álvarez.
ÁRBITRO: Slavko Vincic (Eslovenia)-
ESTADIO: MetLife Stadium. 21.00 horas (La1 y Dazn).
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