En 1802, Agustín de Betancourt (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1758–San Petersburgo, Rusia, 1824) fundó la Escuela de Ingeniería de Caminos y Canales. Miembro de una de las históricas familias tinerfeñas, Betancourt fue uno de los grandes ilustrados españoles. Tan visionario como inventor, acabó trabajando para el entonces zar de Rusia, Alejandro I, para zafarse del convulso inicio del siglo XIX en España y de sus enfrentamientos con el valido de Carlos IV, Manuel Godoy. En ese país dirigió grandes proyectos de infraestructuras y el desarrollo de algunas de sus grandes ciudades. Su legado está muy presente en Rusia, concretamente en San Petersburgo. Hasta un asteroide descubierto en 1978 por una astrónoma soviética fue bautizado con su nombre.
Que España sea hoy una potencia mundial en desarrollo de proyectos de ingeniería y construcción de obra civil se debe agradecer a Betancourt. Cursar la carrera, posteriormente conocida como Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, ha sido históricamente garantía de prestigio, solvencia y buenos ingresos. Los licenciados en Ingeniería son quienes más ganan de media. A la pregunta «¿qué has estudiado?», la respuesta «caminos» siempre generaba un «oh» de respeto en el interlocutor.
La lista de influyentes ingenieros civiles en España es muy amplia. En el siglo XIX, destacan otros como Ildefons Cerdà, autor del plan del Eixample de Barcelona, y José Echegaray, quien acabó siendo premio Nobel de Literatura y cuyo prestigio en matemáticas fue siempre indiscutible. Otro escritor, Juan Benet, también era ingeniero de caminos. Y, cuando los ingenieros han alcanzado posiciones políticas de relieve, España siempre ha dado un paso adelante en el desarrollo de infraestructuras, independientemente del régimen y del color político. Destacan Práxedes Mateo Sagasta y Manuel Becerra. Más cercano en el tiempo, el presidente del Gobierno con la UCD, Leopoldo Calvo-Sotelo, que duró 22 meses, y quienes fueron ministros Juan Miguel Villar Mir e Íñigo de la Serna, de breve paso (noviembre de 2016 a junio de 2018) por el Ministerio de Fomento del Gobierno de Mariano Rajoy. Más allá de la especialización en obra civil, en el actual Gobierno español solo hay dos licenciaturas en Ingeniería: Diana Morant (Telecomunicaciones) y Sara Aagesen (Química). Comparación odiosa: de los 32 miembros del Gobierno de China, 12 son ingenieros. En Francia hay cuatro de 36, y en Estados Unidos, solo uno de 21.
Precisamente, Villar Mir, al dejar la política, dedicó su carrera al sector de la construcción. Junto con otros socios, en 1987 compró Obrascón, posteriormente fusionada con Huarte y Laín, lo que dio lugar a OHL, una de las marcas constructoras españolas más relevantes de los últimos 40 años y que, a diferencia de otras, no ha tenido el recorrido más positivo. OHL, hoy OHLA, acabó en manos de la familia mexicana Amodio.
Otro ingeniero de caminos, Florentino Pérez, también quiso unirse a la estirpe de profesionales reconvertidos en empresarios. Los apellidos familiares Del Pino (Ferrovial), Entrecanales (hoy Acciona) y Aguirre (fundador de Agromán) iban creciendo por encima de otros grupos y se convertían en los grandes contratistas de obras públicas en España desde la década de los años 80. Con ello, iniciaron el germen de su internacionalización, que les ha llevado a competir con las grandes multinacionales del sector en todo el planeta, donde las empresas chinas, gracias al mercado local, ganan en cifra de negocios. Un germen que Pérez empezó en Badalona en 1983 con la compra de Construcciones Padrós, inicio de un imperio que hoy vale en bolsa 34.000 millones de euros y al que este número de ‘activos’ le dedica la portada. El también presidente del Real Madrid, propietario del 14,7% de la constructora, ha ido alcanzando sus objetivos paso a paso. Con ello, es el presidente más antiguo de las empresas que forman el índice bursátil Ibex 35. El segundo accionista de ACS es Criteria, el brazo inversor de la Fundación La Caixa, con el 10,65%.
ACS, junto a Ferrovial -que decidió trasladar su sede a los Países Bajos-, Acciona, FCC y Sacyr, entre las más grandes, lidera y compite en la división de honor internacional a lo largo de toda la cadena de valor: desde el diseño de los proyectos hasta la construcción final. Desde los estadios de fútbol donde se han disputado algunos de los partidos del Mundial de fútbol hasta las infraestructuras de alta velocidad ferroviaria de Arabia Saudí, pasando por proyectos hidráulicos en Australia y Oriente Próximo. Unos procesos que generan ingresos directos procedentes del exterior para la economía española. Del 50% que representa el negocio exterior para FCC al 91% en el caso de ACS. Las seis principales constructoras españolas emplean a unas 378.000 personas en todo el mundo.
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