Silvia Intxaurrondo vive este jueves uno de los días más cruciales de su carrera, y no precisamente delante de las cámaras. La periodista tiene una cita clave en los juzgados para resolver su demanda contra RTVE, donde reclama recuperar su sueldo de 253.000 euros anuales y conseguir una plaza de indefinida no fija.
Sin embargo, la gran bomba informativa no solo está en los tribunales: el futuro de la presentadora en la cadena pública pende de un hilo tras los rumores que la vinculan con el nuevo canal de televisión nacional, La Séptima.
Mientras mantiene este tenso pulso judicial con la cúpula de RTVE, el nombre de Silvia Intxaurrondo ha empezado a sonar con muchísima fuerza en los despachos de La Séptima. Este nuevo canal de TDT de cobertura nacional, que tiene previsto arrancar sus emisiones el próximo 5 de noviembre, busca rostros muy reconocibles para liderar su parrilla de salida, algo sobre lo que ya se ha pronunciado el propio Contreras.
Aunque la propia periodista ha insistido recientemente en que su plan es regresar a ‘La Hora de La 1‘ tras disfrutar de sus vacaciones de verano, el ruido sobre su posible salida de la televisión pública no ha dejado de crecer en las últimas semanas ante la evidente brecha que la separa de los directivos de Prado del Rey.
El origen del conflicto: un recorte de más de 100.000 euros
El desencuentro judicial que se dirime hoy se remonta al momento en que la Inspección de Trabajo declaró irregular el contrato que la periodista tenía a través de su sociedad (Sukun Comunicación), obligando a RTVE a meterla en plantilla.
RTVE le propuso un «contrato de artista» para poder mantenerle los 253.000 euros que cobraba originalmente, pero la presentadora lo rechazó al considerar que no cumplía con la resolución de Trabajo. Finalmente, la cadena la dio de alta bajo el convenio colectivo. Sumando los pluses por presentar y dirigir el matinal, su sueldo cayó hasta los 140.000 euros anuales.
Con la demanda de este jueves, Intxaurrondo no solo exige recuperar su estatus económico anterior y sus antiguos privilegios, sino que busca que un juez le otorgue la condición de indefinida no fija, un blindaje clave que impediría a RTVE prescindir de ella fácilmente. La batalla legal está servida, y el desenlace podría cambiar para siempre el mapa de las mañanas televisivas.
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