Digi abre una nueva etapa con su estreno en la Bolsa española tras una historia de éxito. La compañía ha pasado en menos de dos décadas de comercializar sólo tarjetas prepago que se vendían en los locutorios de barrio a ser una de las grandes telecos del mercado español. En menos de 20 años Digi se ha erigido gigante que ha conseguido reventar el mercado español de las telecomunicaciones sumando más de 11 millones de clientes a base de precios agresivos, tarifas sencillas, una oferta cada vez más completa de servicios y con su propia red de fibra óptica.
Y ahora quiere acelerar aún más el crecimiento con el empujón de su colocación en bolsa. Al mediodía de este jueves la reina de la telecos ‘low cost’ iniciaba su cotización en las bolsas españolas con el tradicional toque de campana y empezaba a confirmarse el respaldo que le dan los inversores a su modelo de negocio y a su plan de expansión, marcando subidas de 7% en los primeros momentos, alcanzando los 6 euros por acción desde los 5,6 euros con que debutaba en el parqué, lo que suponía valorar la compañía en 1.662 millones de euros.
Digi ha contado con el apoyo de los inversores con una fuerte sobredemanda por las acciones colocadas en el mercado, cuadruplicando la oferta, y en torno a 50 fondos de inversión se han convertido en nuevos accionistas de la compañía. Una de las claves del éxito de la operación ha sido el apoyo como inversor ancla de Global Portfolio Investments -la sociedad inversora de la familia Domínguez de la Maza, propietaria del grupo textil Mayoral-, que comprometió desde el principio una inversión de 100 millones, con la que se hace con un paquete de un 6% de la teleco. Se trata de la segunda salida a la bolsa española del año, tras la protagonizada por la compañía asturiana de ingeniería TSK el pasado 13 de mayo.
¿Vender en bolsa un 5% extra?
La operación se ha ejecutado mediante una ampliación de capital de 26,8 millones de nuevas acciones con la que Digi Spain ingresará 150 millones de euros y la venta de 24,5 millones de acciones ya existentes por 137 millones en manos de la matriz rumana Digi Communications, que en la práctica se desprende de en torno a un 20% de su participación en la filial española y se mantiene como socio muy mayoritario con el 80% restante.
La salida a bolsa, que se había venido preparando durante el último año y que se aplazó por el inicio de la guerra en Oriente Medio, se planteó inicialmente con el objetivo de que el Grupo Digi se desprendiera de hasta un 25% de su filial española. La compañía se abre a ejecutar en “uno o dos años” una nueva colocación en bolsa del 5% adicional que ahora no se ha vendido, según confirmó el consejero delegado de Digi, Marius Varzaru, en un encuentro con medios de comunicación en la Bolsa de Madrid.
Digi recibió el permiso la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para no cumplir con el requisito habitual de capital flotante del 25% y hacerlo solo con un 20%. «La dispensa que hemos recibido nos permite quedarnos en este nivel, pero sí que nos gustaría en algún momento continuar y ampliar hasta el 25%», subrayó Varzaru.
De momento, el tamaño inicial de la operación se sitúa en unos 287 millones de euros, lo que representaba un total de 51,3 millones de acciones. Pero la compañía ha concedido una opción de sobreadjudicación a Barclays, que actúa como entidad estabilizadora, a través de la que se podrán adquirir durante el próximo mes hasta 7,695 millones de acciones adicionales, cantidad que equivale al 15% de las acciones ofrecidas inicialmente. Gracias a este mecanismo, el tamaño máximo potencial de la operación podría elevarse hasta aproximadamente 330 millones de euros y 58,99 millones de acciones.
Más fibra y red móvil
Digi Spain prevé obtener unos ingresos netos (descontando el coste de la colocación en bolsa y de un plan de incentivos para los directivos) de entre 134 y 136 millones de euros procedentes de la ampliación de capital. La mayor parte de estos recursos se destinará a financiar sus principales proyectos de crecimiento. Entre ellos figura la ampliación de su denominada ‘Smart Footprint’ mediante nuevos despliegues de redes de fibra hasta el hogar, así como el desarrollo de su red móvil. Esta expansión combinará infraestructura propia y acuerdos de compartición de redes, con el objetivo de mantener al mismo tiempo un nivel de endeudamiento prudente.
La operadora ha adelantado que no prevé distribuir dividendos antes de 2030, debido a su estrategia de crecimiento y a las inversiones que tiene previsto acometer durante los próximos ejercicios. A partir de ese año, la dirección estudiará un posible reparto en función de la evolución de los resultados, la generación de caja, las necesidades de financiación, los planes estratégicos y las restricciones contempladas en sus contratos financieros.
El consejero delegado de Digi Spain subrayó que el interés de los inversores demuestra un “voto de confianza” en el modelo de negocio y en el plan estratégico del grupo a largo plazo. “La sobredemanda es un voto de confianza en el plan de negocio de tenemos. Los inversores han entendido que somos capaces de competir con precios más bajos y también obtener buenos márgenes”.
Digi Spain prevé obtener en 2026 unos ingresos de entre 1.040 y 1.085 millones de euros, lo que representaría un crecimiento de entre el 11,9% y el 16,8% frente a los 929,2 millones registrados en 2025. La empresa planea invertir cerca de 400 millones de euros durante el ejercicio y espera situar su margen de resultado bruto de explotación ajustado, excluidos los arrendamientos, en la franja baja del 20%. En 2025, este margen se situó en el 18,9%.
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