El Valencia CF tiene un problema en el lateral derecho. Desde finales de la campaña, cuando se contaba ya con la baja de Thierry Rendall y la lesión de Dimitri Foulquier hasta finales de octubre, tanto el entrenador como la dirección depottiva tenían clara la prioridad de fichar dos jugadores para la posición. Ahora, después de perder en cuestión de unos pocos días a los dos jugadores preferidos -Thomas Meunier y Andrés García-, la gravedad de la situación ha aumentado hasta el punto de condicionar otras necesidades y fichajes pendientes del equipo.
Desde el domingo, cuando el internacional belga terminó dando ‘calabazas’ al Valencia, al contar con un suculento contrato de dos años de un club Premier y clasificado para la UEFA Conference League, el Sunderland, los responsables de los fichajes activaron a la desesperada la búsqueda de una solución. Ron Gourlay, CEO de Fútbol, contactó con el Aston Villa para intentar acelerar la cesión de Andrés García. Sin embargo, durante las cinco semanas en las que el lateral valenciano pasó a ser la segunda opción, equipos como el Olympique Lyonnais y el Getafe FC le comieron el terreno al club de Mestalla. Andrés dudó por unas horas, pero no quiso dejar tirado al Getafe, con el que ya estaba todo acordado y ambos clubes intercambiando la documentación que se firmó el lunes al mediodía. En las próximas horas, el club azulón oficializará la llegada del valenciano en calidad de cedido sin opción de compra. De hecho, ya se entrena en Oliva con los de Pepe Bordalás.
Este martes, en paralelo, Meunier ha sido presentado en Sunderland. Desde allí ha mandado un ‘recado’ que no ha sentado bien el seno valencianista. «Cuando hablé con el club me impresionaron su ambición, su proyecto y sus ganas de seguir avanzando. Competir en Europa también fue un factor importante en mi decisión, porque, como jugador, siempre quieres medirte con los mejores equipos y luchar por títulos», dijo para justificar su plantón a los de Mestalla. ¿Si Meunier consideraba la competición europea un «factor importante» para elegir equipo por qué llegó a enviar a través de uno de sus representantes el ‘OK’ verbal a la oferta de un año más otro opcional procedente del Valencia hace más de una semana? ¿Por qué ha jugado con un club como el blanquinegro? Son estas preguntas que se hacen desde dentro del club.
Preocupación en las reuiones de Ron Gourlay y Carlos Corberán
El contexto actual en el lateral de hecho preocupa y bastante en el Valencia en estos momentos, y lo principal pasa por darle una solución. Lo primero es encontrar un lateral derecho que empiece LaLiga como titular, antes que abordar el fichaje de un portero, un extremo, un central diestro o un delantero con movilidad y gol. Desde el domingo, el técnico, Carlos Corberán, y el CEO, Ron Gourlay, han mantenido varias conversaciones y reuniones tanto en el desplazamiento a Girona como ya en tierras gerundeses, donde el equipo cumple con la segunda fase de la pretemporada. Con anterioridad al resto de operaciones que están pendientes, el plan consiste en dejar cerrada la contratación de un lateral derecho.
La necesidad es máxima, y se ha confirmado en los primeros entrenamientos del verano. En ellos, el único ausente por motivos físicos es Fouqluier, quien, además, forma parte de la lista de descartes con la que se está trabajando en la operación salida. No obstante, Gourlay y Corberán son conscientes de que se presenta muy complicado que el de Guadalupe termine marchándose a un nuevo destino con un año de contrato por delante y con problemas físicos previstos para el primer cuarto de temporada. Incluso, sin nadie para jugar de lateral derecho a mediados de julio lo de Foulquier queda en ‘stand by’.
También en ‘stand by’ se encuentra el asunto del portero con del rol suplente que venga para competir con Stole Dimitrievski. El principal candidato es Kayne Van Oevelen, con quien hay un acuerdo verbal para las próximas cinco temporadas, aunque los dos millones previstos para contratarlo del FC Volendam no contentarían a los holandeses, que quieren más. Además, antes de ponerlos encima de la mesa, el Valencia debe redefinir rápidamente cómo acometer el fichaje del lateral. Si acaba siendo mediante el pago de un traspaso, el fichaje de Van Oevelen podría peligrar por razón económica y por la copetencia de clubes como el Leeds o el Ipswich, interesados en el prometedor meta de 22 años. A pesar de la fuerza y el deseo de Kayne de llegar a España vía València, la operación corre riesgo si no se relanza con fuerza en los próximos días.
Mikelbrencis, lateral de 22 años, francés, que ha quedado libre tras jugar en el Hamburgo / SD
Chirino, Mikelbrencis y Ehizibue, alternativas para el lateral
Entre las alternativas que más gustan tanto a Corberán como al jefe de scouting, Lisandro Isei, destaca la del lateral diestro de la UD Almería: Daijiro Chirino. El jugador originario de Curazao, con nacionalidad neerlandesa, tiene 24 años y destaca por su velocidad y potencia con un perfil ofensivo por encima de lo defensivo. Características similares a las de Meunier o Andrés García, y a las de otro lateral que forma parte de lista valencianista desde hace unos meses, el francés William Mikelbrencis. Ex del Hamburgo, con el que ha acabado contrato, es agente libre y su fichaje sería a coste cero. La problemática que encarecería la inversión de su fichaje radicaría en los años de contrato de un futbolista de 22 que podría ser inscrito con ficha del equipo filial. Con más ofertas que la del Valencia, los otros pretendientes le están ofreciendo un vínculo de larga duración.
Sin duda, de un modo u otro, la operación de Chirino sería bastante más costosa, ya que el Almería pide por su traspaso alrededor de seis millones de euros, a lo que sumaría el contrato de un futbolista con más cartel, y clubes en la carrera, a sus 24 años. El tiempo juega en contra de un Valencia que debe decidir y lanzarse a la caza de un lateral como prioritario. Las condiciones de este fichaje determinarán también en parte hasta dónde se puede llegar en otras demarcaciones. En este escenario de necesidad, otra alternativa aún más económica que la de Mikelbrencis es la de Kingsley Ehizibue, sin equipo a sus 31 años tras haber acabado su relación contractual con el Udinese (Serie A).













