Así son los campamentos de la Comunidad de Madrid que ‘enganchan’ a los adolescentes a la vida sin pantallas

Un total de 180 jóvenes de entre 12 y 17 años participan este mes de julio en los campamentos ‘modo avión’ de la Comunidad de Madrid. Durante diez días, viven completamente desconectados de las pantallas con el objetivo de fomentar un ocio saludable y demostrar que pueden divertirse sin necesidad de tecnología.

Actividades para el ‘detox’ digital

La programación incluye una amplia variedad de actividades en la naturaleza, como talleres de concienciación sobre riesgos digitales, teatro, deportes, yincanas y piscina. Destaca el taller “La fábrica del influencer”, donde los jóvenes crean avatares y reflexionan sobre cómo los algoritmos y los cánones de belleza de las redes sociales afectan a su autoestima.

Santiago Lara, coordinador del campamento y psicólogo, explica que el fin es mostrarles «la posibilidad de tener un ocio alternativo a las pantallas». Señala que los adolescentes «han nacido en un contexto que es absolutamente digitalizado y que no conocen otra cosa», por lo que es necesario facilitarles estas experiencias.

Lo que intentamos es que vean la posibilidad de tener un ocio alternativo a las pantallas»

Santiago Lara

Coordinador del campamento y psicólogo

Éxito de la iniciativa

Esta es la segunda edición de los campamentos, una iniciativa que ha tenido tanto éxito que se ha ampliado de uno a cuatro campamentos este año, ubicados en Alcalá de Henares y Cercedilla. Según Ana Dávila, consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, el éxito se debe a que los jóvenes están «conociendo otras realidades fuera de la pantalla».

Dávila ha añadido que en este entorno los adolescentes aprenden a «conocerse mejor ellos mismos y con los demás» y a «relacionarse mejor«. La experiencia les permite descubrir que para acceder a otras realidades «podemos recurrir a otra persona» en lugar de al móvil.

La experiencia de los jóvenes

A pesar de que 9 de cada 10 adolescentes madrileños usan el móvil a diario, los participantes aseguran no estar echándolo de menos. Aunque en momentos puntuales les gustaría usarlo para enseñar fotos o poner su música, el ambiente y la convivencia les obliga a mirarse a la cara y hablar más entre ellos.

Muchos han descubierto nuevas aficiones, como Clara, de 13 años: «Muchas veces, cuando me aburría, lo primero a lo que iba era el móvil. Pero ahora hay un montón de cosas que hemos descubierto. Yo, por ejemplo, nunca jugaba al vóley, aquí estoy jugando y me parece muy chulo».

Muchas veces, cuando me aburría, lo primero a lo que iba era el móvil»

Clara

Joven de 13 años

Sin embargo, la mayoría coincide en que lo más valioso de la experiencia son los amigos que han hecho. La idea final es que lo aprendido en el campamento no se quede ahí, sino que les ayude a hacer un uso más responsable de la tecnología al volver a sus casas.

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