Atienden a pacientes críticos, prematuros, amputados, con incontinencia insuficiencia cardiaca, procesos degenerativos, lesionados… Son los médicos rehabilitadores y, se quejan, su presencia en la sanidad pública es insuficiente -son unos 3.000- porque hasta 4,3 millones de españoles tienen algún tipo de discapacidad y podrían beneficiarse de tratamientos de rehabilitación que llegan tarde: hasta 4 meses de demora para problemas lumbares, cervicales, osteoarticulares o artrosis.
«El envejecimiento de la población, el aumento de la supervivencia tras enfermedades graves y el incremento de las patologías crónicas, hacen imprescindible situar la rehabilitación entre las prioridades estratégicas del Sistema Nacional de Salud. Retrasar su inicio significa perder oportunidades de recuperación», defiende la doctora Helena Bascuñana, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).
Son pocos los centros de salud que disponen de un médico rehabilitador de forma presencial, lo que alarga los tiempos de derivación y tratamiento
Aunque no existe un registro nacional actualizado que permita establecer un número exacto de médicos rehabilitadores en activo, habla de una «distribución desigual» entre comunidades autónomas. Los especialistas, dice la médico, tienen cada vez tienen más visibilidad, pero queda camino por recorrer. «Todavía existe un importante desconocimiento».
La falta de profesionales impide que el tratamiento siga una vez el paciente recibe el alta y empuja a muchos al sector privado
«Con frecuencia se identifica la rehabilitación únicamente con la fisioterapia, cuando en realidad el médico es el especialista responsable del diagnóstico funcional, la indicación terapéutica, la coordinación del proceso rehabilitador y la utilización de múltiples tratamientos», se explica.
Su actividad sigue desarrollándose fundamentalmente en hospitales y centros especializados que suelen contar con un Servicio de Medicina Física y Rehabilitación.Sin embargo, son pocos los centros de salud que disponen de un rehabilitador de forma presencial, lo que prolonga los tiempos de derivación. La presencia en Atención Primaria es «muy limitada», señala.
El uso de la IA
Si se habla de listas de espera, la doctora Bascuñana menciona demoras que dependen de la comunidad autónoma, del hospital, del proceso clínico y de la prioridad asistencial. «En general, siguen siendo relevantes para patologías de carácter no urgente, pudiendo oscilar desde pocas semanas hasta varios meses. En determinadas áreas, la situación ha mejorado, mientras que en otras continúa siendo una importante preocupación asistencial», asegura.
«Cada vez sobreviven más pacientes con enfermedades que antes ocasionaban una elevada mortalidad, pero que ahora generan discapacidad susceptible de tratamiento»
Las patologías musculoesqueléticas frecuentes -como el dolor lumbar, cervical, de hombro o rodilla-, suelen concentrar el mayor volumen y, por tanto, presentan habitualmente las mayores demoras.
Recientemente, la sociedad que preside alertaba de que esas esperas están empujando a «muchos pacientes» con dolencias musculoesquelética a utilizar herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa como ChatGPT para buscar ejercicios con los que tratar sus síntomas por su cuenta.
Algo que les preocupa. «La IA da respuestas creíbles, pero incorrectas o inventadas que inducen a que un ejercicio agrave la lesión en lugar de curarla», advierte la doctora Helena Bascuñana.
Cada vez más mayores
La rehabilitación musculoesquelética, insiste, sigue representando la mayor carga asistencial, pero el crecimiento más importante se está produciendo en procesos de alta complejidad asociados al envejecimiento (fracturas, fragilidad…) y a la mayor supervivencia en distintas dolencias. «Cada vez sobreviven más pacientes con enfermedades que antes ocasionaban una elevada mortalidad, pero que ahora generan discapacidad susceptible de tratamiento», apunta
La doctora habla, entre otras, de dolencias neurodegenerativas, de pacientes oncológicos o con insuficiencia cardiaca, esta ultima muy asociada al envejecimiento y que padecen unas 800.000 personas en España. SERMEF alertaba hace apenas unos días que, en esta dolencia, apenas un 7% y un 10% de los pacientes que la precisan, reciben esa rehabilitación.
«Las demoras pueden favorecer el dolor crónico, la rigidez articular, la pérdida de fuerza, el desacondicionamiento físico, la dependencia funcional, el aislamiento social, las bajas laborales prolongadas y un mayor consumo de recursos sanitarios», señala la doctora Bascuñana que, admite, hay pacientes que recurren a centros privados cuando no pueden esperar al inicio del tratamiento en el sistema público. «La capacidad económica del paciente no debería condicionar el acceso a un tratamiento rehabilitador indicado clínicamente, ya que genera inequidades», afirma.
El alta hospitalaria
Además, habla de otra escena que ven a menudo los médicos rehabilitadores: «Muchos pacientes requieren continuidad terapéutica tras el alta hospitalaria, pero la disponibilidad de recursos no siempre permite mantener la intensidad o la rapidez necesarias. Esta discontinuidad puede limitar la recuperación alcanzada durante el ingreso».
A modo de conclusión, la médico pide incrementar la dotación de especialistas, mejorar la planificación de recursos, potenciar la rehabilitación precoz desde el ingreso hospitalario o desarrollar modelos de atención híbrida mediante telemedicina cuando sea apropiado. «Invertir en rehabilitación no solo mejora la calidad de vida; también reduce discapacidad, favorece el retorno a la vida familiar, social y laboral y contribuye a la sostenibilidad del sistema«, zanja.
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