Dos años de procedimiento por agresión sexual para un juicio que nunca llegó a celebrarse

Cuando una denuncia por agresión sexual llega a los tribunales, la mayoría de las personas dan por hecho que el procedimiento terminará con la celebración de un juicio. Sin embargo, el proceso penal no siempre sigue ese recorrido.

Y es que, el desarrollo de la estrategia de defensa durante el procedimiento puede modificar por completo el rumbo de una causa hasta el punto de que concluya antes, incluso, de que el tribunal llegue a practicar la prueba en la vista oral.

Es lo que ocurrió recientemente en un procedimiento tramitado ante el Juzgado de Menores de Guadalajara, en el que una denuncia por un delito contra la libertad sexual permaneció abierta durante casi dos años.

Durante ese tiempo se practicaron declaraciones, se incorporaron informes periciales, comparecieron varios testigos y tanto el Ministerio Fiscal como la defensa solicitaron el archivo de la causa en distintos momentos de la instrucción.

Pese a ello, el proceso continuó hasta el día señalado para el juicio. Fue entonces cuando la acusación particular retiró su acusación y, al no existir tampoco acusación por parte de la Fiscalía, el juzgado dictó sentencia absolutoria por aplicación del principio acusatorio, sin necesidad de celebrar la vista oral.

Una investigación que continuó pese a que la Fiscalía pidió el archivo

Los hechos investigados se remontaban a septiembre de 2022, durante un fin de semana en una casa rural de Guadalajara, donde un grupo de menores de edad pasó unos días de convivencia.

Tras la denuncia presentada por una de las participantes, se abrió un procedimiento por un presunto delito de agresión sexual. Sin embargo, una vez practicadas las principales diligencias de investigación, consistentes en declaraciones de testigos, la defensa solicitó el sobreseimiento. Dicha petición fue apoyada por el Ministerio Fiscal.

En su escrito, la Fiscalía señalaba que las declaraciones practicadas ofrecían versiones contrapuestas sobre lo ocurrido y que no habían aparecido elementos periféricos de corroboración que permitieran superar esa contradicción.

A pesar de esa petición fundamentada de archivo, el procedimiento continuó su tramitación hasta el señalamiento del juicio oral.

Este tipo de investigaciones exigen una preparación cuidadosa desde el inicio, por lo que la intervención de un abogado defensor que sea experto en delitos sexuales y malos tratos resulta especialmente relevante cuando el procedimiento gira en torno a la valoración de la prueba y a la consistencia de las distintas versiones de los hechos.

Las contradicciones y los testigos marcaron la evolución del procedimiento

Durante la instrucción no solo se analizaron las declaraciones de las partes. También adquirieron relevancia los testimonios de varios jóvenes que estuvieron presentes durante aquel fin de semana y que declararon tanto sobre lo ocurrido aquella noche como sobre el comportamiento de los implicados en las horas posteriores.

La defensa sostuvo desde el inicio que existían contradicciones relevantes entre el relato de la denunciante y las manifestaciones realizadas por distintos testigos del grupo. Esas diferencias afectaban a aspectos objetivos del procedimiento, como las conversaciones mantenidas inmediatamente después de los hechos, determinadas circunstancias ocurridas en la habitación donde todos dormían o la evolución posterior del relato ofrecido durante la investigación.

 Además, la defensa incorporó otra línea argumental durante la instrucción. Según sostenía, la denunciante habría mantenido una relación sexual consentida con el investigado y posteriormente habría presentado la denuncia para justificar ante su pareja sentimental una infidelidad.

Esta hipótesis, desarrollada en la solicitud de sobreseimiento, se apoyaba en distintos testimonios recabados durante la investigación y fue uno de los elementos utilizados para cuestionar la consistencia de la acusación.  

Muchas veces se piensa que estos procesos dependen únicamente de una declaración. En realidad, una buena parte de nuestro trabajo consiste en contrastar ese relato con el resto de las pruebas y detectar posibles contradicciones, porque la valoración judicial nunca debe descansar solo sobre un elemento aislado”, señaló el abogado encargado de la defensa, Álvaro Escudero.

La prueba pericial también formó parte de la estrategia de defensa

Junto a la prueba testifical, la defensa incorporó al procedimiento un informe pericial psicológico independiente elaborado durante la fase de instrucción por el perito Ángel Cabezos.

Este tipo de periciales no tiene por objeto determinar la culpabilidad o inocencia de una persona, sino aportar al procedimiento una valoración técnica sobre determinados aspectos que pueden resultar necesarios para el análisis judicial de los hechos investigados.

En procedimientos penales especialmente complejos, como una denuncia por agresión sexual, el informe pericial constituye un elemento complementario que el tribunal puede valorar junto con el resto del material probatorio practicado durante la investigación.

Qué ocurre cuando desaparece la acusación antes del juicio

Aunque el procedimiento llegó hasta la fase de enjuiciamiento, la vista finalmente no llegó a celebrarse. El mismo día señalado para el juicio la acusación particular retiró la acusación. La Fiscalía, por su parte, mantuvo la posición que ya había defendido durante la instrucción y mantuvo la petición de absolución.

Ante esa situación, el Juzgado de Menores dictó sentencia absolutoria sin necesidad de practicar la prueba prevista para el juicio.

La resolución no entra a valorar el fondo de los hechos denunciados. Su fundamento jurídico descansa en un principio básico del proceso penal español: ningún tribunal puede condenar si no existe una acusación que sostenga la pretensión punitiva.

Este desenlace pone de manifiesto la importancia de conocer cómo funcionan todas las fases del proceso y preparar adecuadamente su defensa desde el primer momento, ya que puede condicionar la evolución posterior de la causa, especialmente si es acusado de un delito que no ha cometido.

Para cualquier persona que se enfrenta a una investigación penal, comprender cómo funciona esta fase del procedimiento resulta tan importante como conocer el propio contenido de la acusación. De ahí que la actuación desde los primeros momentos de la causa resulte especialmente relevante cuando alguien es acusado de un delito que no ha cometido.

Lo que este caso explica sobre el funcionamiento del proceso penal

Con independencia del desenlace del procedimiento, este caso pone de manifiesto la relevancia que puede tener la fase de instrucción en el desarrollo posterior de una causa penal, especialmente cuando durante esa etapa se cuestionan de forma significativa los fundamentos de la acusación, y así se percibe por parte de la persona denunciante.

Desde la presentación de la denuncia hasta el día señalado para la vista oral transcurrieron cerca de dos años, durante los cuales se practicaron declaraciones, comparecieron testigos, se incorporó una prueba pericial y tanto la Fiscalía como la defensa solicitaron el archivo de la causa en distintos momentos de la investigación.

Este recorrido también pone de manifiesto que la duración de un juicio y un procedimiento penal depende de numerosos factores, y que la vista oral constituye únicamente una de las fases del proceso.

Como ya analizó anteriormente este medio al explicar qué ocurre cuando una persona es acusada injustamente de un delito sexual, muchas de las decisiones que condicionan el desenlace de un procedimiento se adoptan antes.

Así, según concluyó el letrado penalista defensor, Álvaro Escudero, «este procedimiento demuestra que la instrucción no es un trámite previo al juicio, sino una fase decisiva. Si durante la investigación se practica correctamente la prueba y se analizan todos los elementos del proceso, el rumbo de la causa puede cambiar de forma significativa antes, incluso, de que llegue a celebrarse la vista oral«.

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