El partido más politizado del Mundial terminó convirtiéndose en una lección de justicia poética sobre el césped. Todo el planeta miraba a este Estados Unidos – Bélgica condicionado por el bochornoso caso Balogun, esa surrealista llamada de Trump a Infantino para revocar la tarjeta roja del delantero norteamericano que amenazaba con adulterar la Copa del Mundo.
Sin embargo, lo que pretendía ser un atropello institucional fraguado en los despachos acabó despertando el orgullo de una Bélgica herida, que saltó al campo dispuesta a cobrarse una dolorosa venganza deportiva.
La gran paradoja del encuentro fue que semejante terremoto geopolítico terminó para absolutamente nada. Folarin Balogun, el hombre indultado por el poder y el gran foco de todas las miradas, firmó una actuación fantasma y estuvo completamente desaparecido.
Los ‘Diablos Rojos’ se tomaron el agravio institucional como algo estrictamente personal. Lejos de dejarse intimidar por el peso de la Casa Blanca, el combinado europeo transformó la indignación de su país en un auténtico vendaval de orgullo y fútbol sobre el verde.
Al final, Bélgica acabó llevándose el gato al agua con total autoridad para sellar un billete de oro a los cuartos de final, donde ya espera España.
Sed de venganza
Durante la primera mitad, Bélgica ofreció una imagen que hasta ahora no había mostrado en el Mundial. Quizá motivado por el escándalo de Trump y la FIFA con la sanción de Balogun, los de Rudi García saltaron al césped con el cuchillo entre los dientes.
Un inicio frenético que, sumado al nerviosismo estadounidense, dejó unos primeros 45 minutos de amplia superioridad belga. Dispararon 11 veces por tan solo tres de los americanos, quienes se marcharon al túnel de los vestuarios con la única buena noticia del resultado: una derrota por 1-2 que les dejaba vida de cara a la segunda mitad.
Con un once lleno de sorpresas sin De Bruyne, Doku o Lukaku, Trossard y actores secundarios como Lukebakio o De Ketelaere llevaron el timón de Bélgica. De hecho, este último se desquitó y cortó de raíz todas las críticas que había sufrido ante su escaso impacto en los partidos anteriores.
El delantero de la Atalanta firmó un doblete de puro ‘9’ que sirvió a los suyos para vivir con cierta tranquilidad en el primer acto. Abrió la lata a los 9′ de juego tras empujar a la red desde el área pequeña un pase de Raskin y puso el 1-2 un minuto después del empate de Tillman con un poderoso cabezazo también en el área pequeña.
Dos golpes directos al mentón, pero que no fueron los únicos en la primera mitad. De hecho, Freese tuvo que emplearse a fondo en varias acciones para evitar que el resultado fuera mucho peor.
Si el portero de Estados Unidos fue una de las noticias más positivas para los de Pochettino, no se pudo decir lo mismo de Balogun. El pichichi norteamericano, en boca de todos tras su expulsión perdonada, estuvo totalmente desaparecido y superado una y otra vez por Ngoy. Apenas contactó con el balón y su primer disparo llegó prácticamente al filo del descanso.
Error definitivo
Estados Unidos saltó al verde tras el paso por los vestuarios, llegando incluso a dar la sensación de poder hacer daño a su rival y empatar el partido. Sin embargo, un error garrafal de Freese en el 57′ acabó por dinamitar prácticamente cualquier tipo de opción de clasificarse a los cuartos de final.
Un balón largo al que el portero estadounidense salió bien para anticiparse, pero dudó en el control, se le hizo de noche y acabó perdiendo el cuero que acabo en los pies de Vanaken. El centrocampista belga, a más de 30 metros y con toda la portería libre, tan solo tuvo que dirigir su remate entre los tres palos para que acabara en el fondo de la red.

De Keteleare celebra uno de sus goles contra Estados Unidos.
El gol sentó como un jarro de agua fría para Estados Unidos que acabó tirando con más corazón que fútbol en los últimos minutos. Balogun tuvo en sus botas el 2-3 en el 82′, Berhalter pudo poner pimienta al encuentro con un disparo lejano, pero no pudieron batir a Courtois y los anfitriones murieron en la orilla.
Lukaku se unió a la fiesta con un gol en la última jugada y selló definitivamente el pase a los cuartos de final. Allí espera España en lo que será un duelo de alto voltaje en el que los de Rudi García no tienen nada que perder.













