Estamos estudiando el uso de bacterias editadas genéticamente como alternativa al Roacután para tratar el acné

Durante años hemos librado una guerra contra las bacterias de nuestra piel. Las hemos asociado con la suciedad, el acné o la aparición de infecciones y, justamente por eso, nos hemos pasado la vida «combatiéndolas» con jabones antibacterianos, cosméticos y tratamientos destinados a «eliminar» los microorganismos de nuestra piel. Pero según explica el científico Marc Güell Cargol, investigador ICREA en el SynBio Lab de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), la ciencia demuestra que las estigmatizadas bacterias cutáneas no solo son esenciales para nuestra salud sino que, además, podrían incluso convertirse en una fábrica natural de medicamentos para nuestra piel. «Estamos estudiando el uso de bacterias editadas genéticamente para tratar el acné», afirma el especialista, recién galardonado con el XXI Premi a la Investigació Biomèdica de la Fundació Banc Sabadell.

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