La presencia de serpientes en fincas, jardines o zonas próximas a viviendas es cada vez menos excepcional en Mallorca. Entre las especies que más preocupan se encuentra la serpiente de herradura, introducida desde la Península y extendida ya por distintos puntos de la isla, donde puede representar una amenaza para la fauna autóctona.
Ante la aparición de un ejemplar, se recomienda no manipularlo y, siempre que sea posible, mantenerlo localizado. El aviso puede realizarse al COFIB, al ayuntamiento correspondiente, al 112 o a la Policía Local, que indicarán cómo actuar o gestionarán su retirada. La incidencia también puede comunicarse mediante la aplicación Línea Verde COFIB, especialmente cuando existan dudas sobre la especie.
No son peligrosas para las personas, pero sí para la biodiversidad
Las serpientes introducidas detectadas en Mallorca no se consideran peligrosas para las personas. La de herradura puede impresionar por su tamaño y por su dibujo característico, pero, como el resto de especies citadas por el Govern, suele huir ante la presencia humana y solo puede defenderse si se siente acorralada.
El problema no está tanto en el riesgo para las personas como en su impacto ecológico. Estas serpientes pueden depredar sobre pequeños mamíferos, aves, reptiles y otras especies de la fauna local. En las islas, donde los ecosistemas son más frágiles, la entrada de depredadores nuevos puede alterar equilibrios muy sensibles.
En Baleares, la preocupación es especialmente intensa por el efecto de las serpientes invasoras sobre las lagartijas endémicas. En Ibiza y Formentera, la expansión de estos ofidios ya ha tenido un impacto grave sobre la lagartija pitiusa. En Mallorca, el Govern advierte de que la proliferación de la serpiente de herradura y de otras especies introducidas representa una amenaza creciente.
Qué hacer si ves una serpiente
La primera norma es no actuar de forma precipitada. Conviene mantener la calma, no intentar cogerla con las manos desnudas y evitar poner en riesgo a niños, mascotas o a la propia persona que la ha encontrado.
Si la serpiente está en un lugar donde se puede mantener localizada —por ejemplo, dentro de un patio cerrado, una caseta, una trampa o un espacio del que no pueda escapar fácilmente—, la recomendación oficial es avisar al COFIB o al ayuntamiento para que informen del procedimiento adecuado. También se puede contactar con el 112 o con la Policía Local.
Si se ha capturado una serpiente con una jaula de control, no se debe trasladar la jaula. Debe notificarse la captura para que pueda confirmarse la especie y registrarse el aviso. Las jaulas deben revisarse periódicamente y colocarse de forma adecuada, en zonas tranquilas y protegidas del sol directo, la lluvia o el frío intenso.
En caso de duda, lo más importante es identificar correctamente el animal antes de manipularlo. No todas las serpientes deben tratarse igual: en Mallorca existe la serp de garriga, una especie autóctona, protegida e inofensiva, que debe liberarse si se captura por error.
La ‘serp de garriga’, una especie protegida autóctona de Mallorca, debe ser liberada si se captura
Teléfonos y vías de aviso
Los canales recomendados son:
- COFIB: 653 574 145
- Servei de Protecció d’Espècies del Govern: 971 784 956
- Correo del Servei de Protecció d’Espècies: [email protected]
- Correo del COFIB: [email protected]
- Ayuntamiento correspondiente
- 112 o Policía Local del municipio, si la situación lo requiere
- Línea Verde COFIB para notificar avistamientos o incidencias
Cómo distinguir la serpiente de herradura
La serpiente de herradura recibe su nombre por una marca oscura en forma de herradura que suele presentar detrás de la cabeza. Tiene un dibujo muy reconocible, con manchas oscuras a lo largo del cuerpo, y puede superar el metro de longitud.
Según la información divulgativa del Govern, en Mallorca se encuentra sobre todo en zonas del Pla, el Llevant y el sur de la isla. También se han detectado otras especies introducidas, como la culebra blanca y la culebra verde o bastarda.
La serpiente de garriga, en cambio, es propia de Mallorca y Menorca. Es inofensiva y está protegida, por lo que no debe confundirse con las especies introducidas que son objeto de control.
Invasión de serpientes en Mallorca: guía para identificar las autóctonas de las invasoras, léelo aquí.
Cómo han llegado a Mallorca
La entrada de estas serpientes se ha producido de forma accidental. Se apunta al transporte de materiales de construcción, plantas y árboles ornamentales como una de las principales vías de introducción. En algunos casos, los ejemplares han llegado ocultos en grandes olivos importados desde la península ibérica para su uso en jardines y fincas.
El problema se agrava porque los reptiles pueden viajar en estado de dormición durante el invierno y activarse con la llegada de la primavera. Si la importación de árboles o plantas es masiva, aumenta la posibilidad de que algunas serpientes se establezcan y empiecen a reproducirse.
Cuándo están más activas
Las serpientes suelen estar activas de marzo a mediados de noviembre, aunque pueden verse también en días soleados de invierno. Su actividad alcanza un máximo entre mayo y junio, coincidiendo con el inicio de la época reproductiva. Las crías nacen normalmente entre agosto y septiembre, según la especie.
Por eso, los meses de primavera y principios de verano son los más sensibles para los avisos ciudadanos y las campañas de control.
Mallorca, Ibiza y Formentera: una amenaza desigual, pero compartida
En Ibiza y Formentera, las serpientes invasoras están reconocidas como un problema ambiental de primer orden por el daño causado a la lagartija pitiusa. En Mallorca, la situación aún no ha alcanzado esos niveles de densidad, pero la expansión de la serpiente de herradura preocupa cada vez más.
El Govern ha solicitado al Estado que todas las serpientes introducidas de la familia de los colúbridos sean consideradas especies exóticas invasoras en todo el archipiélago, con excepciones para las especies autóctonas ya reconocidas. Esta ampliación permitiría reforzar las actuaciones de control también en Mallorca y Menorca.
Mientras tanto, la colaboración ciudadana es clave. Avisar, no liberar ejemplares, no trasladar trampas y comunicar cualquier hallazgo ayuda a seguir la expansión de estas especies y a reducir su impacto sobre la biodiversidad de las islas.













