Rentas bajas, mayor desempleo, menor nivel de estudios y viviendas en peores condiciones. Estos son algunos de los rasgos que comparten los 60 barrios de la provincia de Alicante incluidos en el último Catálogo de Barrios Vulnerables, un estudio que se puede consultar en e-cienciaDatos del Consorcio Madroño y que se publica cada diez años por el Observatorio de la Vulnerabilidad Urbana junto al grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad GIAU+Sa de la Universidad Politécnica de Madrid y el Ministerio de Vivienda. Este identifica las zonas con mayores dificultades sociales y económicas de los municipios que reúnen más de 50.000 habitantes. En la última edición, sacada a la luz este año, pero que reúne los datos del año 2021, se señala Torrevieja como la cuarta ciudad española con más población residente en barrios vulnerables, concretamente el 92,9 % de sus habitantes.
En la provincia, este dato es seguido del más de 77 % que concentra Elda, el 67,3 % de Benidorm, y el 63, 5 % de habitantes en Orihuela. San Vicente del Raspeig y Alcoy también figuran en este informe con sus barrios Santa Faz y Zona Nord, respectivamente. Por su parte, Alicante y Elche reúnen las dos cifras más altas de barrios con estas características en la provincia, diecinueve y doce correspondientemente. En conjunto, según destaca la arquitecta e investigadora del estudio, Clara García Bellot, el 51,03 % de los habitantes de los municipios de gran población alicantinos reside en barrios vulnerables.
Investigadores del último Catálogo de Barrios Vulnerables, / INFORMACIÓN
Casi toda la población
El caso de Torrevieja es el más llamativo de todo el informe con once barrios catalogados como vulnerables y que, además, ocupan gran parte del casco urbano. Un dato que impresiona incluso a los estudiadores, según traslada García Bellot a este diario, ya que solo Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz; Melilla y La Línea de la Concepción, también en Cádiz, presentan porcentajes superiores entre todos los municipios españoles analizados. Además, la ciudad no solo mantiene la vulnerabilidad detectada hace una década, sino que incorpora dos nuevos barrios respecto a la anterior.
«Se observa que la vulnerabilidad se mantiene prácticamente en todo el núcleo urbano y, además, aparecen dos nuevos barrios en esta edición», explica García Bellot. Y es que, a diferencia de otras ciudades, ninguno de los barrios de Torrevieja alcanza la categoría de vulnerabilidad crítica, aunque todos presentan un grado medio, habiendo aumentado con respecto al último informe, en el que los barrios contaban con una vulnerabilidad principalmente leve, según traslada la arquitecta e investigadora del estudio.
La investigadora apunta que, en el caso de esta ciudad, la vulnerabilidad responde principalmente a factores sociales y laborales. Es decir, los indicadores que más peso tienen son los relacionados con la renta, el desempleo y el nivel educativo, mientras que el estado de las viviendas no constituye el principal elemento que explica la inclusión de estos barrios en el catálogo.

Colonia Requena, en Alicante, uno de los barrios afectados por vulnerabilidad crítica. / INFORMACIÓN
Vulnerabilidad crítica en Elche y Alicante
Alicante y Elche son, sin embargo, las ciudades que concentran el mayor número de barrios vulnerables de la provincia. En la capital alicantina, tres de ellos presentan un grado de vulnerabilidad crítica: Virgen del Carmen-Cuatrocientas Viviendas-Nou Alacant, Virgen del Remedio II y Colonia Requena-Juan XXIII. El catálogo también incluye zonas como Benalúa, Mercado-Campoamor, Campoamor, Carolinas Bajas-San Antón o Florida, entre otros barrios, e incorpora este año San Blas-Santo Domingo. En Elche, el único barrio con vulnerabilidad crítica es el de Los Palmerales-San Antón, que reúne a casi 5.800 residentes. El estudio mantiene además áreas como Carrús Este y Oeste, Casablanca, El Toscar, Canal-Sector V o San José, entre otras, sin presentar ninguna zona nueva que reúna estas características en la última década.
La evolución también ha sido diferente en ambas ciudades. Mientras que Alicante suma más de 30.000 habitantes residentes en barrios vulnerables respecto al anterior informe, en Elche esa población se ha reducido en una cifra superior a 28.000 tras la salida de cuatro barrios del estudio. Según la investigadora, «los factores que llevan a la vulnerabilidad muchas veces son heredados, pero en las ciudades grandes suele darse por la gentrificación y la turistificación, que vacían los centros históricos y se van a la periferia«, explica.
Dimensiones e indicadores
Pero, ¿cómo se mide la vulnerabilidad de un barrio? Lo cierto es que estos criterios, lejos de responder a una percecpción subjetiva, se basan de forma íntegra en el estudio de tres grandes dimensiones que miden este factor: la relacional, la laboral y la residencial. Para ello utilizan cuatro indicadores principales: el nivel de estudios de la población, la renta, la tasa de desempleo y las condiciones de la vivienda. Además, García Bellot explica que este nuevo catálogo incorpora una novedad importante respecto a los anteriores. «Antes solo se tenía en cuenta el nivel de estudios dentro de la dimensión relacional, pero ahora también se incorpora la renta porque ya existen datos disponibles», señala. De esta forma, la capacidad económica de los hogares pasa a tener un mayor peso a la hora de elaborar el mapa de la vulnerabilidad urbana.

Colonia Requena, en Alicante. / INFORMACIÓN
Con ello, para considerar un barrio vulnerable, basta con que una zona supere el umbral establecido en uno de esos indicadores. Después, el estudio clasifica cada barrio según la intensidad de esa vulnerabilidad, diferenciando entre niveles leve, medio, severo y crítico. En estos dos últimos casos, la concentración de población con bajos niveles educativos, desempleo o rentas reducidas es consdierablemente superior a la media.
Detectar áreas
Los Palmerales-San Antón, en Elche, es uno de los ejemplos de vulnerabilidad crítica que recoge el informe. Según traslada la investigadora, «en este caso el nivel predominantemente crítico es el social y la vivienda, que este último se clasifica del 1 al 9, siendo la primera cifra la mejor y la última la peor y, en este caso, es de un 7,04″, matiza.
El trabajo parte de las secciones censales. Cuando varias de ellas superan los valores de referencia establecidos por el estudio y, en conjunto, agrupan al menos a 3.500 habitantes, pasan a conformar un área estadística vulnerable. «Ese es el primer paso para delimitar el barrio», resume García Bellot.

Barrio de los Palmerales de Elche. / Áxel Álvarez
Este sistema permite detectar áreas que comparten unas mismas catacterísticas sociales y económicas, aunque administrativamente formen parte de barrios diferentes o sus límites no coincidan exactamente con los utilizados por los ayuntamientos.
El informe
La investigadora destaca que el principal objetivo del catálogo no es únicamente describir la realidad actual, sino facilitar una herramienta útil para orientar las políticas públicas. Los datos quedan abiertos para que asociaciones vecinales e investigadores puedan utilizarlos con el fin de analizar la evolución de estos barrios y diseñar actuaciones adaptadas a cada territorio. «Lo que más nos interesa es la evolución», afirma García Bellot.

Los Palmerales de Elche, uno de los barrios vulnerables. / Áxel Álvarez
De hecho, la comparación entre las distintas ediciones permite comprobar cómo algunos barrios han abandonado el catálogo tras mejorar sus indicadores, mientras que otros permanecen desde hace décadas o incluso agravan su sitaución. Esa perspectiva temporal convierte el estudio en una radiografía de las desigualdades urbanas y en una herramienta para medir si las políticas desarrolladas en los últimos años han conseguido reducir la vulnerabilidad o si, por el contrario, esta sigue concentrándose en los mismos espacios de las ciudades.
Resultados nacionales
Los resultados del estudio sitúan a la Comunidad Valenciana como la sexta autonomía con mayor población residente en barrios vulnerables. En total, el catálogo identifica 111 de los 993 barrios vulnerables localizados en las 153 ciudades españolas analizadas, solo por detrás de Melilla, Ceuta, Andalucía, Canarias y Murcia. El informe constata, además, un aumento sostenido de este fenómeno desde la primera edición, elaborada con datos de 1991. En la actualidad, cerca de ocho millones de personas —el 15,8 % de la población española y el 30,8 % de los habitantes de las ciudades analizadas— residen en alguno de estos barrios. Cuando se elaboró el primer catálogo esa proporción se situaba en el 14 % de la población urbana estudiada, lo que evidencia un incremento de la vulnerabilidad y una mayor concentración de estas áreas en las ciudades.
El informe también pone el foco en Málaga, la única de las diez ciudades más pobladas de España donde más de la mitad de sus habitantes residen en barrios vulnerables. Además, el barrio de La Palma-La Palmilla, en la capital malagueña, figura como el área de vulnerabilidad crítica más poblada del país. Por comunidades y ciudades autónomas, Melilla registra el mayor porcentaje de población que vive en barrios vulnerables con un 96 %. No obstante, es Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, la ciudad que encabeza la clasificación estatal, con un 96, 7 %.
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