La reina del pop estadounidense Taylor Swift y la estrella de la NFL Travis Kelce culminaron este viernes su compromiso con la «boda del año», según confirmó una representante de la cantante. Al fastuoso enlace asistieron un millar de invitados, entre ellos numerosas estrellas del deporte, la música y el cine. Una ceremonia celebrada en el estadio Madison Square Garden, en mitad de Nueva York, tan privada que no han trascendido fotografías ni más detalles que apuntan a una velada «muy personal».
Poco después de las siete de la tarde, una pantalla en la entrada del Garden lucía el mensaje ‘JusT&T Married’ (recién casados, con las iniciales de la pareja) y el representante de Swift, Tree Paine, confirmaba a los medios el enlace que la pareja ni siquiera había anunciado oficialmente pero sobre el que se especulaba desde hacía semanas.
Ni damas de honor, ni padrinos
«Taylor y Travis no tuvieron damas de honor o padrinos. En su lugar, su hermano Austin Swift fue el ‘hombre de honor’ de Taylor, y (su hermano) Jason Kelce fue el ‘mejor hombre’ de Travis. La ceremonia unió a las dos familias y fue oficiada por su amigo Adam Sandler», dijo en un comunicado la publicista de la cantante.
Los zapatos de ambos fueron creaciones personalizadas de Christian Louboutin y la novia llevó joyas de Cartier
También puso fin a los rumores sobre el vestido de la novia, revelando que era de alta costura, de Christian Dior y diseñado por su director creativo, Jonathan Anderson, quien también firmaba el traje del novio, y que había «colaborado de cerca» con ambos para su día especial.»Es el primer vestido de novia de alta costura del diseñador para una celebridad de talla mundial. Los zapatos de ambos fueron creaciones personalizadas de Christian Louboutin y la novia llevó joyas de Cartier», abundó.
Perímetro de seguridad
Fuera del Garden, protegido por un perímetro de seguridad digno de la Asamblea General de la ONU, con vallas y decenas de policías, los seguidores de la cantante, conocidos como ‘swifties’, hicieron guardia durante horas pese a la ola de calor que azotaba Nueva York, y que alcanzó máximas de 40 grados, con la esperanza de atisbar algún detalle o famoso invitado.
Los ‘swifties’ generalmente relataron que querían ser testigos de la historia de amor de su ídola, a la que escuchaban desde hacía años y consideraban como una hermana mayor, después de que esta hubiera atravesado rupturas y cambios vitales a la vista de todo el mundo.
«Boda real»
Unas jóvenes que escudriñaban cada vehículo con cristales polarizados que se dirigía al recinto aseguraron que esa era su «boda real» y que era un acontecimiento «único en la vida». Cerca de las cuatro de la tarde, empezaron a llegar el millar de invitados.
Entre los deportistas invitados, había numerosos jugadores de fútbol americano, como Chris Jones, Cooper Kupp, Matthew Stafford, George Kittle y Kyle Juszcyk, así como la jugadora de fútbol Abby Wambach. También asistieron muchos ídolos musicales, como Ed Sheeran, Miranda Lambert, Camila Cabello, Ellie Goulding, Benson Boone, Machine Gun Kelly o Sombr, y otras tantas figuras de Hollywood, como Ethan Hawke, Hugh Grant, Dakota Johnson, Zoe Kravitz, Jason Sudeikis, Julianne Moore o Bradley Cooper.
Amigos cercanos
Y no faltaban los amigos cercanos de la autora de ‘All Too Well’, como las modelo Karlie Kloss y Gigi Hadid, la actriz y productora Lena Dunham, las hermanas músicas Haim o el productor musical Jack Antonoff, así como su amiga de la infancia Abigail Anderson.
Taylor Swift y Travis Kelce / EPC
Las celebraciones arrancaron el jueves con una cena reducida a cien asistentes y continuaron el viernes con un cóctel. La ceremonia, celebrada supuestamente sobre la pista del recinto, consistió en una recepción que se prolongaría hasta la madrugada, según un mensaje interno de la policía difundido por medios locales.
De color azul
Durante la velada, se espera además una actuación de Stevie Nicks, amiga y colaboradora de Swift. Tras conocerse que la pareja se había dado el ‘sí quiero’, una tormenta eléctrica engulló la Gran Manzana, con fuertes lluvias que se disiparon justo a la hora del atardecer, dando lugar a un cielo anaranjado.
Al caer la noche, con más lluvia y algunos relámpagos, el Empire State se iluminó de color azul en honor a la tradición nupcial para ser el «algo azul» de la novia, según anunció el monumento en sus redes sociales. La elección del Garden, uno de los escenarios más icónicos de Nueva York, sorprendió a muchos seguidores que especulaban con una ceremonia más discreta, pero la privacidad ha sido precisamente la protagonista debido a la seguridad y el veto a los teléfonos celulares.
El recinto permitía controlar el acceso y la privacidad a un acontecimiento que coincide con una ola de calor, las festividades del Día de la Independencia y el 250 aniversario de EE. UU., además de los partidos del Mundial de fútbol en la ciudad.
Fuente: El Periódico














