Tal y como anunció en su presentación Francesc Solana arranca la cascada de anuncios en el CB Gran Canaria con la oficialización del fichaje de Bruno Savignani como nuevo entrenador de los claretianos para la presente temporada.
Nacido en Goiania (Brasil) en 1982, cuenta con la nacionalidad italiana. Tras jugar en su etapa como jugador en la posición de base, en países como Brasil, Italia y Francia, comenzó a labrarse su carrera como técnico en su país natal, ejerciendo de asistente en el UniCEUB Brasilia, club que en 2015 le dio la oportunidad de ejercer como primer entrenador. En 2017 ejerció como asistente de Aleksandar Petrovic en la selección absoluta de Brasil, puesto que compaginó con el de primer entrenador en el Corinthians, club en el que permaneció entre 2018 y 2020 antes de dar el salto a Europa, donde volvió a ejercer de asistente en clubs como el Ravenna, el Pesaro o el Strasbourg.
Su primera toma de contacto con la LEB Oro, actual Primera FEB, se produjo en el curso 2023-24, en el que dirigió al Real Betis, al que llegó en noviembre con el equipo hundido en la zona baja y consiguió reflotarlo llegando a clasificarse para la ronda de playoffs, donde forzó el quinto partido de la serie por estar en la Final a Cuatro al Movistar Estudiantes.
Su buen hacer en el conjunto sevillano le sirvió para firmar la temporada siguiente por el San Pablo Burgos, equipo al que consiguió llevar esa campaña a la ACB batiendo el récord de victorias, con solo dos derrotas en todo el año (32-2) y estando invicto en el Coliseum burgalés. Fue designado ese año como el mejor técnico de la categoría y la entidad burgalesa le renovó por dos temporadas más, logrando debutar como primer entrenador en la Liga Endesa.
Un mal inicio de temporada como fruto de una mala planificación del equipo en verano fue el germen de una racha negativa de ocho derrotas que le llevó a ser destituido el 8 de diciembre de 2025, siendo reemplazado por Porfi Fisac.
El libreto del nuevo ‘jefe’
Su experiencia como base le convierte en un entrenador que le otorga una gran importancia a la lectura del juego, muy obsesionado por la búsqueda y generación de ventajas tácticas constantes que le permita a sus jugadores tener tiros liberados. En su manual de estilo es clave que cada jugador sea consciente en todo momento de la razón de cada movimiento sobre la cancha.
Aunque en esta ocasión llega a un proyecto que se reinicia desde cero, lo cierto es que tanto en el Betis como en el Burgos demostró su capacidad para reactivar a equipos en dinámicas perdedoras, una cualidad que tampoco está de más para un club en cierta depresión tras perder la categoría 31 años después.
En su formación ha tenido una gran influencia de las escuelas italiana y de la antigua Yugoslavia, coincidiendo con técnicos de la experiencia de Aleksandar Petrovic y Jasmin Repesa, que le han inculcado una especial atención por los detalles del scounting del rival en cada partido. Recuerda a Jaka Lakovic en el sentido de que con él ningún detalle se deja a la improvisación.
En su debe hay que destacar que sus equipos sufren mucho cuando el rival consigue hacerles perder su fluidez en el pase y el control del ritmo, resintiñendose notablemente en defensa.
En las distancias cortas
Fuera de la pista, Bruno Savignani cuenta con un perfil dialogante, educado y extremadamente analítico. En el vestuario se afirma de él que siempre va a preferir dialogar con sus jugadores que proferir gritos. Además, se dice de él que es tremendamente honesto en la sala de prensa ante las peores situaciones y no rehuye la autocrítica.
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