Era 16 de diciembre de 2022 alrededor de las 6.30 h de la madrugada en la localidad valenciana de Puçol. John Jairo, Luis Alberto y Célimo habían recibido un encargo: matar a un empresario del municipio a cambio de 30.000 euros a repartir entre todos.
Durante días empezaron a vigilar al empresario y también a su entorno familiar para poder tener controlados sus movimientos y no fallar cuando fuesen a ejecutar el crimen que se les había encargado.
El objetivo de estos tres sicarios ‘lowcost’ de origen colombiano era claro. Tenían todo meticulosamente preparado y orquestado para que nada fallase.
John Jairo inició este encargo de acabar con la vida del empresario una noche antes de los hechos, que fue en el momento en el que transportó el arma con el que iban a asesinar a este hombre.
La madrugada siguiente, Luis y Célimo ya estaban con el arma y una moto esperando a que el empresario saliese de su casa, cogiese el coche como hacía habitualmente y se dirigiese a su lugar de trabajo como cada día.
Pero, con lo que no contaba este empresario era con que detrás de él sentados en un banco se encontraban dos sicarios, Célimo y Luis, tapados cada uno con un casco para que fuese difícil su identificación y, así evitar mostrar el rostro.
En ese trayecto hasta el trabajo le siguieron por las calles de la localidad en una moto que conducía Luis Alberto hasta que finalmente cuando este hombre abrió la puerta del coche para bajar, cuando Célimo realizó el primer disparo.
Momento del disparo por parte de los sicarios al empresario captado por las cámaras de seguridad.
Lo hizo con una pistola semiautomática de calibre 22 con silenciador, después intentaron realizar un segundo disparo, pero sus planes se torcieron porque no llegó a realizarse por causas ajenas al sicario.
Así, el empresario consiguió por apenas unos centímetros esquivar la bala que pretendía acabar con su vida, pero esto truncó los planes de estos sicarios.
Fue este hombre el que se dio cuenta de que habían colocado una baliza en su coche después de que se la encontrase en el suelo del aparcamiento uno de los testigos que han acudido a declarar en el juicio.
Tras los hechos el empresario de Puçol llamó a la Guardia Civil para alertarles de la situación que acababa de vivir después de refugiarse y ponerse a salvo en el interior de su empresa.

Pero, al fallar en el objetivo estos sicarios en vez de recibir el monto completo de 30.000 euros, recibieron 15.000 -la mitad- al no haber conseguido terminar con la vida de este empresario.
Conseguir el objetivo
Eso sí, este intento fallido no terminó con el objetivo claro de acabar con la vida de este empresario.
Los sicarios formaban parte de un grupo criminal que estaba asentado entre Valencia y Girona. Así cuando vieron que este encargo no se había llevado a cabo y que habían fallado en terminar con la vida de este hombre, decidieron buscar a otro sustituto.
Pero, en ese momento la Guardia Civil ya estaba detrás de esta banda criminal que había vuelto a contactar con otra persona para que viniese desde Colombia hasta España para terminar este encargo que no había podido llevarse a cabo con éxito para ellos.

Los elementos incriminatorios incautados por la Guardia Civil tras el intento de asesinato de los sicarios.
A partir de ahí consiguieron entrar en varias viviendas de dos municipios y se empezaron a producir detenciones.
Además, se intervinieron dos armas de fuego cortas municionadas, una tarjeta de visita con dirección y teléfono de la empresa del empresario, un plano manuscrito de la localidad, la motocicleta y el vehículo que les daba cobertura.
Seis años y medio de prisión
La Sección Cuarta de la Audiencia de Valencia ha condenado a estos tres sicarios como autores de un delito de asesinato en grado de tentativa a cuatro años y medio de prisión.
Pero, a esta condena se suman otros dos años más por tenencia ilícita de armas con el atenuante de reparación parcial de daño al haber depositado parte de la responsabilidad civil, en concreto, 3.100 euros de los 10.000 que se les pedía. Aunque tienen hasta el 2 de julio de 2027 para abonar el dinero restante.
Este grupo de sicarios amateur provenientes de Colombia, se han declarado culpables después de llegar a un acuerdo y ver su condena reducida a 6 años y medio de prisión.
Aunque, en el caso de Luis Alberto no podrá volver a España después de cumplir la condena hasta pasados diez años.
Dentro de todo este crimen había una cuarta persona involucrada, una mujer, Helen Y., que era la encargada de guardar el arma en un lugar que no se pudiese localizar después de cometer el crimen.
Para ella la pena de prisión es menor por haber guardado la pistola de calibre 9 mm. Así, esta mujer ha aceptado una pena de 8 meses de prisión por tenencia ilícita de armas.
Ahora estos sicarios ‘lowcost’ además de pagar los 10.000 euros que se les solicita, tendrán que cumplir la pena de prisión de seis años y medio después de fallar en aniquilar a su objetivo. Eso sí, se desconoce quién es la persona que realizó dicho encargo y tampoco se sabe por qué este empresario era un objetivo para ellos.















