Un viaje de galaxias infinitas hacia el sol. Sin más preámbulos, así podría definirse lo que ocurrió la noche del 3 de julio en el Teatro de la Axerquía de Córdoba, que se transformaba ayer en un pequeño oasis de lo indie, donde varias generaciones de amantes de la música en directo se congregaron para orbitar alrededor de 30 años de historia de Los Planetas.
Este buen día empezaba mucho antes de las diez y media de la noche, la hora establecida para dar comienzo al show. Nada más lejos de la realidad, a eso de las diez no eran ya pocos los que aguardaban en la cola, de manera ordenada, para ir disponiéndose en los mejores lugares. Era uno de esos conciertos que se pronosticaba con buena acogida, pero lo que allí encontramos superó cualquier estimación posible. De diferentes rincones de la región y de Despeñaperros para arriba fueron llegando feligreses de la formación. Su cita con el 45 Festival de la Guitarra era una de las pocas paradas programadas en su calendario de 2026 en todo el país, por lo que, a priori, no era de extrañar. No obstante, siempre impacta ver que, generación tras generación, siguen cantando las canciones de Los Planetas allá por donde se dejan llevar.
Fieles a su manera de entender el directo, Jota, Florent, Eric y los demás aparecieron sobre el escenario envueltos en iluminación tenue, respaldados de una escenografía nada ruidosa y unas proyecciones que reforzaban la atmósfera hipnótica de un concierto construido desde la contención. Como ya es costumbre, comenzaron a tocar sin grandes concesiones ni opulencias. Tan solo el mismo grupo de siempre, ofreciendo su espectáculo de siempre, que en tantas ocasiones peca de alternativo, pero nunca dejando de acertar. También ayer.
Ya desde las primeras y tímidas notas, el repertorio hizo las veces de máquina del tiempo, transportándonos por momentos, y con algunos de los hits de esa ópera prima, Super 8, que los catapultó a la cumbre del indie, a aquellas oscuras noches de Planta Baja, a menudo desangeladas. Pocas veces un disco llega en el momento exacto y Super 8 lo supo hacer. Pero en el caso de Los Planetas, gracias a también a su reciente Super H, tremendo homenaje que revisita temas icónicos de aquel primer LP, no es solo eso, sino que ese momento sigue dándose a día de hoy. Y así nos lo hicieron saber en una Axerquía rebosante.
Sin embargo, estos dioses atemporales si algo tienen es un fuerte rechazo a la nostalgia infundada. Por eso este recorrido a lo largo y ancho de sus tres décadas como banda logró encontrar espacio para recuperar, también esos temas de discos que ayudaron a comentar su leyenda, como Una semana en el motor de un autobús y Unidad de desplazamiento, dos referencias imprescindibles para entender la evolución del grupo y su siempre adelantado estado de gracia con la música.
Definitivamente, un itinerario sonoro que permitió comprobar de primera mano cómo la banda ha sabido transformar con el paso del tiempo su característico ruido melódico en una propuesta donde el rock alternativo, la psicodelia y las raíces andaluzas se dan la mano sin perder un ápice de personalidad.
Y puede que esa sea, probablemente, la mayor virtud de Los Planetas. Que lejos de vivir del prestigio de lo que fueron, hayan conseguido que cada nueva etapa de lo que son dialogue con la anterior. Y, sobre todo, que nosotros sigamos dialogando con todas ellas, y con las que estén aún por venir.
Del universo de Los Planetas a la ópera electrónica de Teddy Bautista / Rafa Alcaide
El estreno absoluto de Teddy Bautista
En la tarde de ayer, otro escenario se hacía posible dentro de la programación del 45 Festival de la Guitarra de Córdoba. Uno en el que el Gran Teatro acogía el estreno absoluto de Ciclos 5.0. El Periplo de las Heroínas, el nuevo espectáculo de Teddy Bautista. El fundador de Los Canarios regresaba a los escenarios con una propuesta que mezclaba música electrónica, danza y artes escénicas, de la mano de Pablo Salinas y de un elenco de 18 artistas, entre ellos nueve bailarinas cordobesas.













