Luis llamó a la policía la noche del 20 de febrero de 2024. Dijo que acababa de darle «una paliza» a una mujer de 50 años. Era su compañera de piso, María, de la misma edad. Ambos convivían en un piso de Carabanchel (Madrid). Cuando los agentes llegaron a la casa, vieron a la mujer «tendida en el suelo con graves fracturas craneales y pocas posibilidades de salir viva», según declararon en el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid. La fiscalía acusa a Luis de intento de homicidio y pide para él 14 años de cárcel.
Los policías que auxiliaron a la mujer y detuvieron a su compañero de piso aseguraron ante el tribunal que el hombre «mostraba una tranquilidad total, cooperaba y reconoció desde el primer momento que él era el responsable de las lesiones«. Uno de los agentes añadió que la víctima «tenía la cabeza desfigurada, los labios hinchados y la mandíbula rota. Perdía la consciencia y le costaba mucho respirar».
No eran pareja
El acusado declaró que había conocido a María, la víctima, por redes sociales. Que entablaron amistad porque «coincidían paseando a los perros por el barrio». La mujer le ofreció alquilarle una habitación de su casa a cambio de 400 euros mensuales y él aceptó. No tenían, aclaró, relación de pareja.
Fueron ganando en confianza y el hombre asegura que le contó sus problemas con la custodia de su hija. Según declaró el acusado en el juicio, «solo podía ver a su hija (de diez años) cuatro horas al día por los problemas legales» que tenía con su ex mujer. Su compañera de piso le dijo que era abogada y que podía ayudarle con ese tema. Según la versión del agresor, le pagó entonces 1.700 euros por sus servicios legales.
«No era abogada»
Al poco tiempo, el hombre asegura que veía que «las gestiones como abogada no avanzaban, pero ella insistía que todo iba bien». Afirmó en el juicio que descubrió poco después que ella «no era abogada y que nunca lo había sido». Por ello, decidió denunciarla por estafa. Ambos seguían viviendo juntos pese a todo.
La versión del agresor es que el 20 de febrero de 2024, María entró en su habitación «amenazándome con un cuchillo para que quitara la denuncia«. También aseguró que la mujer le dijo que «iba a llamar al 016 diciendo que yo era un maltratador para que me quitaran la custodia de mi hija».
«En el suelo»
«Cuando mencionó a mi hija, yo perdí el control durante unos segundos y golpeé a María con mis manos y con mis piernas: en la cara y en el cuerpo. Con una mano la asfixiaba y con la otra le pegaba, incluso cuando (ella) ya estaba en el suelo«, declaró el acusado.
En su defensa, el hombre indicó que no había querido hacer daño a la mujer. Que había tenido la «reacción propia de sentirse estafado y sin un duro». Ante el tribunal, confesó el delito por el que está acusado, pero explicó que «no considero en ningún momento ser un asesino». El juicio ha quedado visto para sentencia.
Fuente: El Periódico














