Detrás de la cuenta de TikTok @interinoconmaleta se encuentra Pepe, un joven maestro de educación primaria cuya historia se ha vuelto un ejemplo de la vida de un maestro interino en España. Su caso, que ha compartido en un vídeo de su perfil, comienza en Granada, donde llevaba «una vida normal» hasta que todo cambió en cuestión de horas. «El lunes recibí una llamada, era para trabajar de maestro en Navarra«, explica. Era la primera vez que iba a ejercer, a pesar de haber «opositado un par de veces», y el preaviso fue de apenas 24 horas.
Me llamaron a las 10 de la mañana y al día siguiente, a las 9 tenía que estar en el centro»
Un profesor de Tomelloso revela la cruda realidad de las aulas: «No te voy a hacer ni puto caso»
La propuesta le obligó a hacer la maleta, despedirse de su gente y recorrer toda España para empezar una nueva vida a 700 km de su hogar. «El martes estaba en una clase de primaria con nervios, sin experiencia y en pleno junio», relata sobre su primer día. Esta experiencia le ha llevado a decidir contar en su canal «cómo es empezar desde cero» y todo lo que rodea a la incorporación como docente interino.
La inestabilidad del maestro interino
La figura del profesor interino es clave en el sistema educativo español, pero está marcada por la inestabilidad laboral y la incertidumbre geográfica. Son docentes que cubren sustituciones o vacantes temporales sin tener una plaza fija, lo que les obliga a una constante adaptación. Cada Comunidad Autónoma gestiona sus propias bolsas de empleo, a las que se accede y se escala mediante un sistema de puntos basado en la experiencia previa, la formación y, crucialmente, la nota de las oposiciones.
Superar estos exámenes es una carrera de fondo llena de obstáculos, donde un mal día puede tener consecuencias drásticas. Un ejemplo es el de Susana, una opositora que, tras meses de preparación, se encontró con un cero en la primera parte del examen, un «choque mental» que refleja la dureza del proceso de oposición. La experiencia docente previa es el factor que más puntúa, creando un círculo vicioso para quienes, como Pepe, nunca han trabajado.
Hoy estoy aquí en Navarra solo y a 700 km de mi gente»

Jesús García, profesor de Religión del Colegio Patrocinio San José de Valladolid
Los llamamientos para cubrir plazas se realizan de forma telemática o telefónica, a menudo con un margen de tiempo mínimo, como demuestra el caso de Pepe. Esta incertidumbre total obliga a los interinos a estar preparados para mudanzas constantes y a alquilar alojamientos de forma imprevista. Aunque pueden elegir provincias preferentes, rechazar una plaza obligatoria puede suponer la expulsión de la bolsa.
Un bucle de estudio y trabajo
A nivel laboral, los interinos cobran el mismo sueldo base y complementos que un funcionario de carrera y acumulan antigüedad. Sin embargo, si no trabajan un mínimo de meses (entre 5,5 y 6, según la comunidad), son cesados en junio y pasan al desempleo durante el verano. Este desgaste emocional y la falta de estabilidad dificultan trazar planes de vida, como formar una familia, un ámbito en el que algunas administraciones, como la de Madrid, impulsan nuevas ayudas con su ley del concebido no nacido.
Esta situación les sumerge en el conocido como «bucle del opositor«: compaginar jornadas completas de trabajo con el estudio intensivo para lograr una plaza fija. Por ello, Pepe ha decidido usar su experiencia para ayudar a otros. «Si eres maestro, opositor o simplemente te da curiosidad, quédate», invita en su vídeo, con la intención de visibilizar una realidad que afecta a miles de docentes en España.
















