Ossifar no conoce límites. Alrededor de las diez de la noche, cuando sonaba en Son Fusteret Catalina, una canción que Llàtzer Méndez y el desaparecido y añorado Biel Mesquida compusieron en el Dique del Oeste mientras se acababan una botella de 103, dos mujeres latinas que iban en patinete eléctrico por los exteriores del recinto se han detenido sorprendidas ante el ritmo de un tema que han acabado por bailar. Anécdota de una noche para la historia, la del adiós de Ossifar.
Ossifar lo ha vuelto a hacer. Como sucedió el pasado verano en Inca, cuando reventaron el Quarter General Luque con 4.500 seguidores entregados a una verbena en clave castellorquina, Son Fusteret se ha convertido esta noche en una auténtica fiesta con -y me atrevo a decirlo sin temor a equivocarme- el grupo más divertido y querido por el público que ha dado Mallorca en las últimas décadas.
La mayoría de los que han saltado y coreado, hasta quedarse casi afónicos, las canciones de Luis Arboledas y Llàtzer Méndez -los papis de Ossifar-, ya estuvieron en Inca, pero muchos de los que se quedaron sin ver aquel show, anunciado en su momento como para “enrecordarse tota sa vida”, han podido disfrutarlo gracias a un recinto, el de Son Fusteret, más amplio y mejor preparado para grandes multitudes. Más de 7.000 almas, según la organización, han celebrado la despedida de un grupo que siempre estará en sus corasones.
Un mugido de vaca, y al ataque
El rugido del público se ha desatado con un mugido de vaca que ha puesto al público en alerta: el concierto iba a despegar. Y así lo ha hecho, con Da-li cebes!, la tarjeta de presentación de un grupo que se ha venido arriba con dos clásicos de su repertorio como son Mi sarquento y Telefòname, adaptada a los tiempos modernos con un wasapéame. Ossifar en estado puro, con una puesta en escena tan gamberra como desternillante.
Con un público aun entregado a la cena, con las hamburguesas y la pizza como protagonistas, Luis, con una vistosa camiseta con una corbata estampada, y Llàtzer, con una placa de sheriff a modo de capitán, han ido atacando éxito tras éxito, como Restreñimiento de amor, con mensaje para la esperanza, “tot en aquesta vida hou mou l’amor”, o ¡Ay Tonina!, con su divertido estribillo “que gros que tens es cul, estic beneit per tu”.
Gorras con el mensaje ‘Piensas Ossifar’
Espectadores de distintas generaciones, desde niños hasta octogenarios, se han entregado a un concierto al que han asistido fans venidos de toda Mallorca, muchísimos de ellos de la Part Forana, con sombreros de payés, camisetas de Ossifar y gorras con el mensaje “Piensas Ossifar”, inspirado en la marca mallorquina de alimentación para ganado y aves Piema.
Durante el concierto no han faltado los recuerdos hacia Biel Mesquida y otros miembros de la familia Ossifar ya fallecidos, y los agradecimientos a un grupo de músicos, los que han arropado a Arboledas y Llàtzer, que han estado brillantes, desde el guitarrista Carlos Lambertini al teclista Sergi Llopis, pasando por los catorce otros que han completado el elenco. La apoteosis se ha alcanzado con No m’agrada es reguetón y los bises: Pasodoble de amor, El Xerif Ripoll y Au idò.
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