Mientras Ceuta comienza a recuperar cierta normalidad, continúan las críticas políticas y la búsqueda de responsabilidades ante lo que ha vivido la ciudad autónoma esta última semana.
Al inicio de la semana, el presidente de Ceuta comenzó a levantar la voz de alarma por el incremento del número de personas que accedían de manera ilegal a nado desde el lado marroquí. De ahí el argumento que defienden de que lo que pasó después “se veía venir”, como también comparten habitantes de la ciudad.
Aventuraban en Ceuta una crisis migratoria similar a la que se vivió en mayo de 2021 y que estos días muchos recordaban, pero la situación fue a mayores y el jueves se produjo un hecho sin precedentes con la entrada masiva de miles de personas por la frontera terrestre, sumados a los cientos que también lo hacían a nado -y que han continuado en menor medidas hastsa esta mañana con la colocación de la barrera-. En este momento, de repente, “la situación cambió”, y no había “nada de Inteligencia”, dicen en el Ejecutivo, que alertara de ese giro que ha derivado en que Ceuta, España, sufra una “invasión” -como lo define Vivas- de más de 60.000 personas en una ciudad que tiene una población de 80.000 habitantes.
Desde el Gobierno se asegura que no hay ningún servicio de inteligencia que diera la voz de alarma avisando de que, en la frontera con Marruecos, miles de personas tenían la intención de cruzar a suelo español. “Nos pilló por sorpresa”, admiten fuentes gubernamentales, que explican que Interior, a principios de semana, estaba centrado en los incendios que azotaban el centro de la península al frente de la Emergencia Nacional y, “de repente”, se encontró con esta situación. Es más, el propio ministro del Interior, preguntado en Ceuta sobre si constaba algún aviso de Inteligencia aseguró de manera tajante: “No, no hay ningún informe al respecto de la situación acontecida”.
Por su parte, el presidente del Partido Popular, que se desplazó en ferry a la ciudad autónoma para arropar a su dirigente, puso el foco en la actuación del Ejecutivo central antes, durante y después de la llegada masiva de migrantes. “Queremos saber por qué no actuó el Gobierno«, reclamó, porque es «imposible» que el Ejecutivo no tuviera constancia de esta entrada masiva. «Se conocía esta amenaza. De forma general, la identifican los documentos estratégicos del Estado, y de forma concreta, todo parece indicar que esto se conocía desde principios de esta semana», dijo Alberto Núnez Feijóo desde Ceuta, donde estará más de un día para conocer la realidad de lo que ha pasado acompañado de Miguel Tellado y de Juan Bravo, entre otros dirigentes populares.
Según critican en el Gobierno, Feijóo se hace eco del “abstracto” mundo de los “servicios de Inteligencia” sin concretar el origen de dicha información cuando, recuerdan, en España cuentan con unidades de inteligencia o información tanto la Policía, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas además del propio CNI.
Pero en la ciudadanía ceutí también está la pregunta de cómo “nadie se percató” – dicen con ironía- en Marruecos de que se concentraban en Castillejos, la ciudad al otro lado de la frontera, miles de personas con intención de entrar a Ceuta. “Muchos venían, incluso andando, de otras ciudades marroquíes como Tánger”. Por eso cunde la duda sobre la “colaboración” con Marruecos de la que tanto presume el Ejecutivo y que los efectivos policiales desplegados en Ceuta ponen en cuarentena. “No hay más que ver cómo entraban sin problemas”, apuntan a EL PERIÓDICO.
El ministro del Interior ensalzó la relación con el país, al que describió como un “socio auténticamente fiable”, y responsabilizó nuevamente de lo ocurrido a las mafias que se dedican al tráfico de personas y, aunque no ha podido garantizar que no se vuelva a repetir una situación similar, porque dijo no ser «adivino», sí aseguró que “trabajamos seriamente para que esto no vuelva a ocurrir en todo momento, pero lo que estoy convencido es que en ese hipotético supuesto, que estoy convencido que no volverá a ocurrir, tenemos el músculo y los instrumentos necesarios para revertir la situación en un tiempo absolutamente breve como ha acontecido”.
Por su parte, Feijóo lamentó la actuación y la respuesta del Ejecutivo porque, dijo, “la integridad territorial de España no se negocia, se defiende. Hay cosas que no se deben hacer y, cuando se hacen, han de tener una respuesta contundente”, “es una vergüenza” que haya miles de ciudadanos que teman por su integridad en las calles españolas», sentenció junto al presidente de la ciudad autonóma.
Juan Jesús Vivas sostuvo que «Ceuta no ha logrado la normalidad», por más que los comercios hayan abierto y sea residual la presencia de migrantes en algunos enclaves de la ciudad, porque «todavía en Ceuta hay varios miles de personas que deben ser retornada y porque todavía en Ceuta hay un clima, un ambiente anímico en la población de Ceuta, marcado por la inquietud y por la preocupación».
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