La abuela de Brahim Díaz, Puri, ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad futbolística después de compartir nuevos detalles sobre la infancia del jugador del Real Madrid, describiendo con una claridad sorprendente cómo, desde que apenas tenía dos años, ya mostraba una soltura y una calidad impropias de un niño de su edad.
Según recuerda, Brahim jugaba en la calle con una naturalidad que llamaba la atención de cualquiera que lo observara, y su madre, la bisabuela del futbolista, aseguraba con convicción que aquel niño llegaría lejos, aunque muchos se tomaran esas palabras como una exageración familiar.
Con el paso del tiempo, aquella intuición que parecía casi un juego se transformó en una certeza: el malagueño no solo alcanzó la élite, sino que se convirtió en un jugador del Real Madrid y de la selección marroquí, un logro que Puri contempla hoy con orgullo al ver cómo su nieto cumple los sueños que empezó a construir desde la infancia.
La elección entre España y Marruecos
En sus declaraciones, Puri también abordó uno de los capítulos más comentados de la trayectoria del jugador: la decisión de representar a Marruecos en lugar de España.
La abuela explicó que Brahim siempre tuvo plena libertad para escoger su camino internacional, recordando que «es hijo de su padre y de su madre, podía elegir las dos», una frase que resume la naturalidad con la que la familia vivió el proceso.
Brahim Díaz ha jugado con la selección marroquí y con la española / Archivo
Finalmente, el futbolista se decantó por la selección marroquí, con quienes disputó la Copa África, una elección que reforzó su vínculo con el país norteafricano y que lo ha convertido en uno de sus referentes.
Desde el entorno del jugador se señala que la Federación Española nunca mostró un interés real en convencerle ni en presentarle un proyecto sólido, una falta de iniciativa que terminó dejando escapar a un talento que hoy brilla con Marruecos y que podría haber reforzado a la selección española.
El renacer tras la Copa África
La Copa África dejó una herida emocional en Brahim después de fallar un penalti decisivo en la final, un golpe que lo dejó hundido durante días y que puso a prueba su fortaleza mental.
Marruecos se quedó sin título y el jugador vivió un periodo de presión intensa, pero logró recomponerse con el paso de las semanas, recuperando su mejor versión y demostrando una vez más la capacidad que tiene para superar momentos difíciles.

El jugador Brahim Diaz, de Marruecos,antes de fallar el penalti durante la final de la Copa África de Naciones 2025 / JALAL MORCHIDI / EFE
Hoy vuelve a mostrarse fuerte, decisivo y en un buen nivel, confirmando que su calidad no solo reside en lo que hace con el balón, sino también en su resiliencia para levantarse cuando el fútbol le golpea.
Una carrera construida a base de esfuerzo
Aunque su talento era evidente desde niño, Brahim ha tenido que abrirse camino en escenarios de máxima exigencia.
Solo en el Milan logró asentarse como titular indiscutible, mientras que en el Manchester City y en el Real Madrid tuvo que pelear cada minuto, cada oportunidad, cada aparición. Aun así, su determinación y su capacidad para aprovechar cualquier ocasión han sido constantes en su carrera, consolidando la imagen de un futbolista que no se rinde y que transforma cada reto en una oportunidad.
Lo que su familia vio cuando tenía dos años, ese niño que jugaba en la calle con una facilidad sorprendente, se ha confirmado con el tiempo: Brahim es un jugador capaz de marcar diferencias, sumar goles y asistencias y ganarse un hueco en cualquier equipo que apueste por su talento.














