El Papa León XIV apura sus vacaciones en Castelgandolfo, antes de regresar al Vaticano y a su actividad normal, el 27 de julio. En su último Angelus desde la residencia veraniega de los papas, León XIV ha querido expresar su cercanía por los «devastadores incendios» que asolan España y Francia. El Pontífice ha manifestado su cercanía y ha exhortado a «todos a rezar por las personas afectadas y por el trabajo de los equipos de emergencia«.
Son más de 200 mil evacuados en Francia y más de 100 mil en España. Personas que viven con una gran incertidumbre el momento actual en el que las llamas se acercan peligrosamente a los hogares. Equipos de emergencia de toda Europa se han desplazado para tratar de ayudar a detener el avance implacable de estos fuegos que ya reciben el estremecedor adjetivo de inextinguibles. A merced de las condiciones meteorológicas, muchos se refugian en la esperanza de la oración y de la fe. En COPE, han sonado muchísimos testimonios en los que los desplazados cuentan que el rezo es un gran consuelo, sacerdotes que se desplazan este domingo a los polideportivos que acogen a los evacuados, para que puedan escuchar la misa dominical, párrocos que se lanzaron a la ermita del pueblo para salvar la imagen del venerado patrón o de la virgen del pueblo, para inmediatamente después, hacer un seguimiento puerta por puerta de los feligreses más vulnerables para ayudarles a evacuar y proteger sus vidas. Situaciones que reciben el apoyo del Pontífice, desde el Ángelus.
LA PAZ EN ORIENTE PRÓXIMO
Decir que ha sido una semana convulsa en Oriente Próximo es como no decir nada. ¿Cuándo no lo ha sido en los últimos tiempos? Pero en este caso, la violencia tristemente cotidiana en la región, ha tenido un recrudecimiento, tanto en el frente palestino, como en el de la guerra entre Estados Unidos e Irán que pivota en torno al Estrecho de Ormuz.
En Palestina, tras la tregua alcanzada hace ya varios meses, la violencia no llegó nunca a desaparecer del todo, mientras continuaba golpeando, con menor intensidad a la mermada y traumada población de Gaza, los colonos israelíes recrudecieron sus ofensivas sobre los palestinos de Cisjordania. El último enfrentamiento se ha saldado con la muerte de uno de esos colonos, circunstancia mucho menos habitual que la muerte de palestinos en este tipo de ataques que perfectamente podrían definirse como pogromos. Sin embargo, la repercusión ha sido mucho mayor en este caso, en gran parte porque los miembros más radicales del sionismo se han encargado de clamar al cielo para que cale la generalización que busca igualar el término palestino, al término terrorista o miembro de Hamás y poder continuar justificando el último fin de este gobierno, el proyecto del Gran Israel. Una extensión de las fronteras del actual estado sionista, en el que no habrá espacio para los árabes, indignos ocupantes de la tierra prometida para los radicalizados que tristemente gobiernan Israel.
Las palabras de león xiv
El Papa, que visitó el Líbano, otro de los países golpeados, se ha referido con tristeza a esta circunstancia, así como a la reactivación del conflicto regional que interpela a Israel y Estados Unidos contra Irán:
«Sigo con inquietud la persistencia y el recrudecimiento de la violencia en Tierra Santa, de la que últimamente han sido víctimas también muchos civiles, tanto en Cisjordania como en Gaza. Hago un vehemente llamamiento para que se retome la negociación de una solución política justa, basada en la dignidad y los iguales derechos de cada persona; y para que se rechacen nuevas acciones militares y decisiones unilaterales, en particular aquellas que violan el respeto y el statu quo de los lugares sagrados de todas las religiones.
Reitero asimismo mi llamamiento respecto a la situación en todo el Medio Oriente, donde la intensificación de las operaciones militares ha traído de nuevo la violencia y la destrucción, poniendo en grave riesgo la vida de numerosos civiles y agravando la escasez de agua potable y de electricidad. Desde lo más profundo del corazón, exhorto a todas las partes involucradas a suspender los ataques y a reabrir con urgencia los espacios de diálogo y diplomacia, para alcanzar lo antes posible la paz, tan anhelada por toda la región.
Sigamos orando por todos los pueblos del mundo que sufren a causa de la guerra. Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz.»











