Un estudio publicado en la revista Molecular Human Reproduction sugiere que, después de agotar los folículos, el ovario cambia su identidad, se impregna de células inmunes y podría emitir señales inflamatorias con efectos en otros tejidos. La investigación del equipo de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, modifica la noción establecida en torno a que el ovario posmenopáusico se transforma en un órgano prácticamente inactivo.
En ratones, el tejido ovárico deja de parecer un órgano reproductivo y pasa a exhibir una firma inmunitaria, con infiltración de linfocitos T, macrófagos y células gigantes multinucleadas. Los autores apuntan además a que este cambio podría influir en el envejecimiento del organismo más allá del propio ovario, según informa Science.
El dato más llamativo llegó del transcriptoma: el tejido dejó atrás la firma reproductiva y se orientó hacia una señalización dominada por vías inmunes. Los científicos sostienen que el órgano sigue cambiando molecularmente incluso después del agotamiento folicular, y que algunos de los genes más activados podrían codificar factores con capacidad para actuar fuera del ovario.
Función oculta en el envejecimiento
Esa hipótesis abre una línea de investigación clave: el ovario posmenopáusico podría participar en la comunicación entre órganos y contribuir a procesos inflamatorios sistémicos asociados al envejecimiento. La idea modifica conceptos establecidos desde hace décadas sobre esta etapa de la vida femenina.
Referencia
The post-reproductive ovary shifts from a reproductive to an immune-like organ. Aubrey Converse et al. Molecular Human Reproduction (2026). DOI:https://doi.org/10.1093/molehr/gaag038
Mientras examinaban los ovarios de mujeres de entre 50 y 75 años, el equipo de investigadores descubrió que la célula del órgano producía proteínas diferentes con la edad. Para estudiar más a fondo estos cambios recurrieron a ratones de laboratorio: los ovarios también se apagan tarde en estos animales, aunque los ratones no experimentan caídas bruscas de estrógeno ni otras características típicas de la menopausia humana.
El ovario posmenopáusico no estaría inactivo: cambia a una identidad inmune, que puede verse incluso en la actividad genética. / Crédito: Katarina Harasimov, Oliver Bower y Kathy Niakan, Centro Loke para la Investigación de Trofoblastos, Univ. Cambridge.
Potenciales efectos sistémicos
El grupo de especialistas extrajo ovarios de ratones jóvenes, ratones al final de su ventana reproductiva y ratones posreproductivos. Para cada animal secuenciaron el ARN en un ovario y, al mismo tiempo, realizaron un análisis visual microscópico del tejido, para identificar diferentes poblaciones celulares y medir el desarrollo de fibrosis, una acumulación de tejido endurecido que se produce de forma natural con la edad.
Aunque aún no está claro si los ovarios más viejos realmente realizan alguna señalización inmune o simplemente se convierten en un reservorio celular, el tema promete ser eje de futuras investigaciones. En definitiva, el ovario podría convertirse en un sitio donde las células inmunes se modifican de alguna manera que potencialmente tendría efectos sistémicos, según concluyeron los investigadores.
Fuente: Levante – EMV













