El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló este martes la orden ejecutiva de Donald Trump que buscaba limitar la ciudadanía automática por nacimiento. La medida de la Administración Trump pretendía excluir de ese derecho a los hijos de inmigrantes indocumentados y de algunos extranjeros con estancias temporales en el país.
La decisión mantiene en pie una interpretación constitucional consolidada durante más de un siglo: nacer en territorio estadounidense concede la ciudadanía en la mayoría de los casos. El fallo bloquea así uno de los intentos más ambiciosos de la Casa Blanca para endurecer la política migratoria desde la raíz.
Alcance constitucional
El Supremo sostuvo que la Constitución garantiza la ciudadanía a casi todos los menores nacidos en Estados Unidos. Ese principio, vinculado a la Decimocuarta Enmienda, ha sido una pieza central del sistema jurídico estadounidense desde finales del siglo XIX.
La orden de Trump habría cambiado el reconocimiento legal de miles de recién nacidos cada año. Con el fallo, los hijos de inmigrantes indocumentados y de ciertos visitantes temporales conservan el derecho a la ciudadanía estadounidense al nacer.
Suscríbete para seguir leyendo














