Santi me reporta sólo a mí, dijo a los compañeros

Con esta contundente orden dictada por Pedro Sánchez ante la cúpula del partido en 2017 cuando este aún era únicamente secretario general, Santos Cerdán se presenta en su libro autopublicado, La caída: poder, relato y destrucción en la era del juicio político, como el indiscutible hombre de máxima confianza del presidente del Gobierno.

Antes de adentrarse en un alegato exculpatorio, el navarro aporta las pruebas de su lealtad inquebrantable y reivindica su papel como el fontanero en la sombra que hizo posibles los mayores éxitos políticos del socialismo reciente.


Sánchez y Cerdán, durante la última investidura en el Congreso.

EFE

Cerdán desgrana todo lo que hizo por su líder: primero, asegura que fue de los pocos que le apoyó en las difíciles primarias de 2017 frente al aparato del partido.

«Llegaron las primarias de 2017 en el PSOE, en las que participé de manera comprometida en la candidatura ganadora de Pedro Sánchez. Una candidatura en la que muy pocos creían y en la que otros, pudiendo creer, no se atrevían a dar la cara».

Cerdán narra las presiones que recibió aquellos días para abandonar su gesta. «Yo era el único secretario de organización a nivel autonómico que le apoyaba, todo el poder orgánico del partido estaba en contra, a excepción mía», escribe. «Incluso la secretaria general del partido en Navarra, María Chivite […] apostó por Patxi López».

«Le dije a Pedro Sánchez que ganaríamos por una diferencia de unos 16.000 votos», confiesa Cerdán. «No me equivoqué demasiado, porque el resultado final nos dio la victoria por 15.149 votos».

Explica el ex secretario de Organización del PSOE que Sánchez le pidió incorporarse esa misma noche a la Comisión Ejecutiva Federal como secretario de coordinación territorial, lo que marcó un punto de inflexión en su carrera.

Sus tareas eran, en la práctica, las de un «adjunto a la secretaría de organización». Cargo al que llegó en julio de 2021 hasta su dimisión en 2025.

Cerdán operaba desde las sombras: «Mi cargo en el partido siempre fue más orgánico que mediático. No era la cara visible […] mi papel era otro. Trabajar en la trastienda de la política, donde se toman las decisiones importantes».

‘Santi’, en definitiva, era el muñidor.

La moción de censura

Santos Cerdán se define a sí mismo como «el arquitecto de las mayorías imposibles«, y evoca el día en el que se conoció la sentencia del caso Gürtel contra el Partido Popular.

«Pedro Sánchez llegó a su despacho de Ferraz temprano. Nos llamó al llegar, yo estaba en mi despacho y bajé el primero […] Poco a poco se incorporaron Ábalos, Lastra, Margarita Robles y otros compañeros […] Nos preguntó uno por uno cuál era nuestra opinión. ¿Había que presentar moción de censura?».

El futuro artífice de las cloacas, según la UCO, se vuelve a definir aquí como alguien cercano a Pedro Sánchez al mismo nivel que José Luis Ábalos, hoy condenado a 24 años de prisión por el Tribunal Supremo.

Sánchez fue quien le encargó a Cerdán expresamente las negociaciones con el PNV para apoyar la moción de censura contra Mariano Rajoy.

«Lo dijo delante de varios compañeros: ‘Con el PNV sólo habla Santi, y Santi sólo me reporta a mí«. Así es como me llamaba. A partir de ese momento asumí la interlocución en exclusiva«.

Relata el día en el que entró en el despacho de Pedro Sánchez y le comunicó que había logrado su objetivo.

«Entré en su despacho y le dije: ‘Buenos días, presidente‘. Al principio pensó que estaba bromeando. No lo estaba. Le trasladé que la noche anterior había cerrado el apoyo del PNV».

El gobierno de Navarra

El papel de Santos Cerdán en las negociaciones con Bildu para formar el Gobierno de Navarra en 2019 fue fundamental y demuestra su capacidad para mediar entre los intereses territoriales y la cúpula del PSOE.

Históricamente, el socialismo navarro (PSN) perdía credibilidad en las urnas porque, aunque prometía una alternativa de gobierno a UPN, la dirección federal en Madrid siempre vetaba cualquier pacto y les obligaba a ceder. Esta dinámica llevó al PSN a obtener su peor resultado histórico en 2015.

Sin embargo, cuando en 2019 los números daban para liderar un gobierno sin UPN, Cerdán, que ya tenía peso en la dirección federal, asumió el reto de hacer «pedagogía» en Madrid para explicar la singularidad política de la izquierda navarra al resto del partido y a los medios.

Él tenía muy claro que, si volvían a fallar a sus votantes, el PSN se convertiría en un partido residual.

Koldo García, Pedro Sánchez y Santos Cerdán, en una imagen de archivo.


Koldo García, Pedro Sánchez y Santos Cerdán, en una imagen de archivo.

EL ESPAÑOL

Convencer a Pedro Sánchez para que diera el visto bueno a este movimiento estratégico no fue una tarea sencilla y puso a prueba la relación entre ambos. Cerdán confiesa que debatir este asunto con el presidente generó fricciones: «No fueron conversaciones cómodas, en ocasiones nada agradables, ni para él ni para mí, pero eran necesarias«.

El desenlace de estas negociaciones internas demuestra el nivel de influencia y confianza que Cerdán había logrado forjar con Sánchez.

El 6 de julio de 2019, mientras Cerdán esperaba el chupinazo de San Fermín en el Ayuntamiento de Pamplona, recibió la llamada decisiva del presidente del Gobierno: «‘Adelante‘. Me dio la razón en mis argumentos».

Autorizó así la negociación del gobierno liderado por María Chivite que salió adelante gracias a la abstención de .

No obstante, esta cesión de Sánchez vino acompañada de una exigencia estricta que refleja cómo funcionaba la dinámica entre el líder y su fontanero.

Sánchez le dejó claro que quería estar informado de cada paso de las negociaciones y «conocer todos los puntos y las comas antes de cerrar cualquier acuerdo«, algo que Cerdán cumplió a rajatabla para culminar con éxito la operación.

Negociaciones con Junts

Según relata Cerdán, su papel en las negociaciones con Junts marcó un «antes y un después» tanto en la política española como en su propia vida, ya que este encargo le obligó a abandonar su habitual trabajo en la sombra para convertirse en el protagonista visible de lo que él define como «la investidura más difícil de la democracia en España«.

Todo comenzó meses antes de la convocatoria de las elecciones generales de 2023. Hasta ese momento, no existía interlocución entre el PSOE y Junts. Una ruptura que se arrastraba desde que los socialistas apoyaron la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

Sin embargo, Sánchez le trasladó personalmente a Cerdán el encargo de abrir una vía de diálogo argumentando una visión estratégica que el tiempo confirmaría.

«Era posible que después de las elecciones generales de 2023 los necesitáramos para gobernar y para sacar adelante la investidura […] Lograr un acuerdo de investidura entre el PSOE y Junts fue el encargo que, una vez más, me encomendó Pedro Sánchez«.

Ante el reto de construir una relación de la nada, Cerdán recurrió a los responsables del PNV, aprovechando la buena sintonía que estos mantenían con Junts. Les pidió el favor de que sondearan a la formación independentista para mantener una reunión con el PSOE

En este paso, el PNV actuó como avalista de Cerdán, trasladando a Junts que el navarro era un interlocutor «de fiar».

Tras la respuesta afirmativa de Junts, el PNV organizó una primera reunión en Bilbao donde Cerdán conoció a Jordi Turull. Allí intercambiaron teléfonos y dieron inicio a una serie de encuentros que se celebraban casi siempre en Barcelona, a donde Cerdán viajaba solo y con «absoluta discreción».

Durante meses se trabajó en la sombra para generar ese espacio de confianza sin el cual, asegura Cerdán, las posteriores negociaciones para la investidura «hubieran sido prácticamente imposibles«.

Cerdán, en la comisión de investigación del Senado.


Cerdán, en la comisión de investigación del Senado.

Europa Press

«Nadie pidió mi dimisión»

En uno de los momentos más interesante de La caída, Cerdán relata cómo vivió la aparición del informe de la UCO el 12 de junio de 2025. «El informe llega al móvil. Lo abro. Empiezo a leerlo desde mi escaño, en el hemiciclo, con el pleno en marcha […] A medida que avanzo página a página, todo empieza a cambiar. El ruido, las voces, desaparecen».

Cuando terminó el pleno, relata el milagrés, se dirigió a su despacho en Ferraz y tomó una decisión.

«No porque reconozca lo que dice, sino porque entiendo lo que viene. Redacto mi dimisión como secretario de organización y decido que voy a entregar mi acta de diputado. Quiero dejarlo claro: a mí nadie me pidió la dimisión. Fue una decisión propia».

En ese momento, explica Santos Cerdán, recibe una nueva llamada de Pedro Sánchez. «Ya habíamos hablado varias veces desde que apareció el informe. Me pide que vaya a la Moncloa. Nos vemos allí, en su despacho«.

El ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reciben a la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, en una imagen de archivo.


El ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reciben a la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, en una imagen de archivo.

Eduardo Parra

Europa Press

Qué se habló allí, qué le dijo Sánchez, es un misterio. Cerdán sólo explica que tenía la decisión tomada, no lo que argumentó el líder del PSOE. A partir de ahí, Cerdán apenas lo vuelve a mencionar.

Tampoco habla de Leire Díez. Ni de Koldo. Ni de Servinabar. Ni de la SEPI. Ni de las evidencias que apuntan a que fue el ‘capo de las fontanería’ de la Operación PSOE.

Ni dice qué opina de que Sánchez mantenga que Cerdán actuó por libre y que le engañó negándole su relación con Leire y la cloaca.

El sistema contra Cerdán

Al tiempo que relata estos momentos clave de su vida, Cerdán mezcla la narración con pequeñas píldoras de maestro, pues hay algo de manual de autoayuda en su libro.

«No escribo para contar lo que ocurrió. Escribo estas páginas con la intención de ayudar a entender cómo funcionan las crisis cuando una persona o una organización están sometidas a una presión extrema», advierte.

El verdadero objetivo del ex secretario de Organización del PSOE es elaborar un alegato exculpatorio que cargue contra el sistema. Culpable, en su imaginario, de su caída en desgracia.

Según su testimonio, su destrucción pública fue el resultado de un engranaje metódico, una estrategia que trasciende lo personal para revelarse como un sistema diseñado para aniquilar a los díscolos, y que responde a una «confluencia de intereses, incentivos, silencios y decisiones».

Asegura Cerdán que en España «se utiliza la justicia como instrumento de gestión y comunicación» para influir en la opinión pública.

«No estaba defendiéndome en un procedimiento. Estaba participando en una fase de algo que ya estaba en marcha», lamenta, para concluir que «las caídas públicas no son un accidente» y que «tienen ritmo, tienen lógica, tienen secuencia«.

Explica que existen «tres fases de la demolición«: la instalación de la sospecha, con filtraciones interesadas de la UCO a la prensa; la amplificación, donde los medios son responsables de repetir una y otra vez lo que denomina «el relato»; y la normalización y deshumanización, es decir, la condena social.

El navarro asegura que su caída en desgracia fue orquestada. No dice por quién, pero sí que comenzó con el relato de Víctor de Aldama.

Explica que «una semana antes» de su reelección como secretario de Organización en el Congreso del Partido Socialista en noviembre de 2024, «se publicó una información en la que se afirmaba que un empresario investigado», es decir, Aldama, aseguraba haberle «entregado una comisión de 15.000 euros».

Esa acusación marcó el principio del fin. La presión mediática y el desgaste fueron, en palabras del propio Cerdán, «constante, metódico, casi quirúrgico», a pesar de que la UCO no emitió su informe oficial hasta el 12 de junio de 2025.

Aquel día Cerdán se vio forzado a dimitir como secretario de Organización del PSOE, renunciando a su escaño de diputado en el Congreso apenas cuatro días después.

El golpe definitivo llegó el 30 de junio, cuando, tras declarar en el Tribunal Supremo y verse despojado de su defensa por el propio partido, el juez dictó un inesperado auto de ingreso en prisión preventiva bajo el argumento de riesgo de destrucción de pruebas.

Cerdán termina comparando su situación con las persecuciones sufridas por Lula da Silva en Brasil, la dimisión de Antonio Costa en Portugal o el caso Neurona contra Podemos en España.

Para él, todos estos casos responden al método de «los ingenieros del caos«, un modelo de desinformación que busca imponer el ruido sobre los hechos.

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