El cantante Zenet está en el punto más alto. Es lo que significa el nombre del malagueño al que acabamos de ver en el ADDA. La última actuación del Festival Internacional de Jazz de Alicante, lugar en el que ha presentado su último álbum, Las manos y la voz, con una serie de canciones que bucean en varios estilos, de forma íntima y con su particular personalidad. El acento propio se manifiesta en la colección que acoge el encanto y lo esencial del bolero, del tango, de la bossa nova o del estilo de la canción francesa. Géneros que habita porque han marcado la banda sonora de su vida.
De manera artesanal, empuja al público por esos derroteros para escuchar y, sobre todo, sentir como él mismo hace cuando transmite los temas que interpreta apoyándose en el saxo y la flauta travesera de Aaron Pozo, la guitarra de Raúl Kiokio, el contrabajo de Lila Horovitz, con un instrumento históricamente masculino, y de especial modo en el violín de Raúl Márquez. La complicidad no se hace esperar. Las emociones nutren a quienes acudieron al atractivo concierto de este comediante de la canción. Baila, teatraliza, es muy comunicativo y tiene mucha simpatía y generosa entrega.
El concierto de Zenet en Fijazz, en imágenes / Jose Navarro
El lema En compás de paz ha servido estos días a fin de ofrecer estas actuaciones en las que se puso el énfasis en el flamenco-jazz. En el caso del gran y polifacético Zenet, los arreglos jazzísticos brillan al lado de las formas musicales que canta. Hubo un fresco refugio en la sala de cámara del Auditorio de la Diputación, donde los más adeptos han acudido desde el pasado día 11, huyendo del calor y del ruido exterior.
Entre otros temas, desfilaron Palabras, Quién sabe, No lo dudes, Ella era mala, Aunque ya no estés o Un beso de esos en esta actuación que atrapa recuerdos y nuevas composiciones. Los ritmos cubanos afloran en Te regalo este danzón o Tan lejos, tan cerca. Confiesa y saborea lo que dice como santo y seña. Le van las distancias cortas, tocar casi a los espectadores y metió el gol del triunfo.

El concierto de Zenet en Fijazz, en imágenes / Jose Navarro
Desnuda las piezas cantadas y mantienen la belleza original. Zenet cruza fronteras y se sumerge de lleno en lo que hace. Defiende que no nos salva el amor, sino amar. Desamor, pequeñas cosas de la realidad cotidiana, sosiego y diversión. Fluyen los compases lentos, la música vibrante y popular, o el alma musical latinoamericana.
La canción Mensajes borrados se inspira en los teléfonos móviles. Un fado que más da y el tono canalla de Amor a tres. Además, Sé que estás pensando en mí o Soñar contigo sin el uso de los altavoces. Toni Zenet puso la guinda al dulce y el participativo público ovacionó dilatadamente al concluir. Así se despidió el Fijazz.
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