Dieciséis años después de que Andrés Iniesta hiciera historia, la selección española ha vuelto a tocar la gloria. Un gol de Ferran Torres en el minuto 106 de la prórroga ha decidido la final del Mundial contra Argentina (1-0), otorgando a la Roja su segunda estrella y desatando una explosión de alegría en todo el país, con un eco especial en El Bierzo (León).
Equipados con camisetas, banderas y bufandas, cientos de bercianos han seguido el partido en terrazas, bares y plazas, viviendo con máxima intensidad una final que se ha mantenido en vilo hasta el último suspiro. La tensión acumulada ha dado paso a una celebración inolvidable, en una noche en la que el orgullo por los colores de España ha vuelto a sentirse con más fuerza que nunca.

Un partido dominado por España
Sobre el césped, el equipo dirigido por Luis de la Fuente ha sido superior durante la mayor parte del encuentro. España ha monopolizado la posesión del balón y ha generado hasta diecinueve disparos, pero se ha topado repetidamente con la sólida defensa argentina y las intervenciones clave del guardameta Emiliano «Dibu» Martínez. Lamine Yamal ha sido una pesadilla constante para la defensa rival, mientras que Leo Messi apenas ha conseguido entrar en juego.

La tensión ha ido en aumento con el paso de los minutos. Un gol de Nico Williams fue anulado por una falta previa de Mikel Merino, y la expulsión de Enzo Fernández en el tiempo añadido ha inclinado el campo hacia una prórroga donde el miedo a la tanda de penaltis comenzaba a ser una realidad.

Ferran Torres desata la locura
Ha sido en ese momento, en el minuto 106, cuando ha aparecido Ferran Torres para romper el empate. Su gol ha desatado la locura y ha terminado por dar a España un nuevo título mundial, el segundo de su historia, tras una final agónica y muy disputada.

Ponferrada vibra con la Roja
Con el pitido final, una celebración multitudinaria ha estallado en toda la provincia de León. En Ponferrada, el epicentro de la fiesta ha vuelto a ser la fuente de la plaza Julio Lazúrtegui. Poco después de la medianoche, cientos de aficionados se han congregado entre el sonido de bocinas, petardos y cánticos de victoria.
¡Campeones del mundo!»

La calurosa noche ha animado a muchos a lanzarse al agua con la bandera de España al hombro. Los tradicionales cánticos «Yo soy español, español, español» y «¡Campeones del mundo!» han resonado durante horas, mientras las bengalas rojigualdas iluminaban una celebración que ha unido a personas de todas las edades en una noche que ya es parte del recuerdo colectivo del deporte español.














