El ciclismo santiagués volvió a responder a la llamada de la EuroVelo Compostela. La segunda edición de la marcha cicloturista convirtió este domingo a la ciudad picheleira en el epicentro autonómico del deporte del pedal. Más de 1.600 personas se dieron cita desde primera hora de la mañana en la avenida de Xoán XXIII, que se convirtió en una auténtica fiesta de bicicletas y maillots.
La jornada, organizada por siete clubes santiagueses —BTT Ultreia, Club Ciclista Compostelano, OliveiraBike, Clube Ciclista San Lázaro, Club Ciclista Botafumeiro, Noitebra F.C. y Os Escaravellos—, tomó salida a las 9.00 horas y tuvo como madrina a la flamante bicampeona de España júnior, Alejandra Neira. La joven ciclista compostelana portó el dorsal con el número uno y fue la encargada de cortar la cinta de la línea de meta, inaugurando la marcha.
Alejandre Neira corta la banda en la salida de la EuroVelo. / Concello de Santiago
Además de Neira, la EuroVelo reunió a emblemáticos exciclistas como el asturiano Chechu Rubiera, los gallegos Álvaro Pino, Suso Blanco Villar, José Manuel Oliveira y Álex Marque, la multicampeona de ciclocross Lorena Patiño o el portugués Manuel Zeferino, vencedor de la Vuelta a Portugal de 1981. La cita también contó con la presencia de la concejala de Deportes, Pilar Lueiro, y de la alcaldesa de la ciudad, Goretti Sanmartín.
El resto de participantes pudieron elegir entre dos recorridos adaptados a las necesidades de todos los presentes. Los interesados en completar la prueba a un ritmo más tranquilo contaban con la primera opción, de 56 kilómetros, mientras que los más animados pudieron probar el trayecto extenso de 97 kilómetros.
Ambos itinerarios compartieron salida desde la avenida de Xoán XXIII antes de adentrarse en los paisajes de cuatro municipios de la comarca: Boqueixón, Touro, Arzúa y O Pino. Santiago volvió a recoger al pelotón de cara al último tramo del recorrido que se introdujo hasta el corazón de la zona antigua de la ciudad gallega.

El pelotón partió a las 9.00 horas desde la avenida de Xoán XXIII. / Cedida
Dado su naturaleza no competitiva, la marcha se desarrolló en un ambiente de convivencia y deportividad que estuvo acompañado por cientos de aficionados y amantes del ciclismo. Más allá del componente deportivo, la II EuroVelo Compostela volvió a estar marcada por un claro carácter solidario, ya que un euro de cada inscripción realizada se destina a la Asociación Compostelá de Esclerose Múltiple, Parkinson e ELA (Acem).
El broche final del evento llegó con el sorteo de dos bicicletas de alta gama —valoradas en 8.000 euros cada una— entre quienes tomaron la salida. Un cierre perfecto para la segunda edición de un evento que se sigue consolidando como una de las grandes referencias del cicloturismo en Galicia.















