El triunfo de España por la mínima ante Uruguay (0-1) que confirmó la primera posición de la Roja y la eliminación del cuadro charrúa, en un duelo que por momentos pareció más una batalla campal que un partido de fútbol, gracias a la permisividad arbitral, terminó por cobrarse dos daños colaterales que dejan seriamente mermado el ataque del combinado nacional de cara a los dieciseisavos de final del tormeo mundialista.
El juego violento de los uruguayos obligó a Luis de la Fuente a tener que retirar del verde a Lamine Yamal, ante el riesgo más que evidente de perder a la gran estrella del combinado nacional para lo que resta de campeonato. Su sustituto, el grancanario Yeremy Pino, en su segundo encuentro en el torneo, fue uno de los dos jugadores que pagaron los platos rotos de la derrota de los discípulos de Marcelo Bielsa. Una violenta entrada de un jugador charrúa sobre el hombro izquierdo del atacante del Crystal Palace provocó a falta de confirmación oficial, una fractura de clavícula, que no impidió que el jugador jugase los últimos minutos del duelo lesionado ante la imposibilidad de realizar más cambios, lo que fue catalogado por el seleccionador español como «una heroicidad» y más teniendo en cuenta la violencia extrema con la que jugaron los uruguayos durante todo el partido.
Mejor fortuna para el menor de los Williams
A falta de confirmación oficial, el Mundial parece haber acabado para Yeremy Pino. Mejor fortuna parece que ha tenido el extremo del Athletic Club, Nico Williams, que sufrió una dura entrada por detrás por parte de De la Cruz, cuando se disponía a protagonizar una contra en dirección a la portería uruguaya. El atacante, que estaba empezando a tomar algo de ritmo tras arrancar el torneo en pleno proceso de recuperación de una lesión, abandonó el terreno de juego con molestias que las pruebas a las que se someterá el jugador dictaminarán si puede ser de la partida en el primer encuentro de los cruces por el título.
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