Madrid cuenta los días para acoger un nuevo Gran Premio de Fórmula 1. Se estrenará un trazado completamente diferente, bajo el nombre de Madring, diseñado para integrarse en el entorno de IFEMA y Valdebebas, con varios elementos que lo alejan de otros circuitos urbanos del campeonato. Durante los próximos días, se ultimarán los detalles de cara a una de las grandes citas del año en el automovilismo español. La categoría reina del automovilismo regresará a la capital de España tras más de cuatro décadas de ausencia, después de que el Circuito del Jarama albergara nueve grandes premios entre los años 60 y 80.
Tras confirmarse la noticia a comienzos de 2024, este será el séptimo circuito español que acoge una prueba de la máxima categoría del automovilismo mundial. Pedralbes, Jarama, Montjuic, Jerez, Montmeló y Valencia han visto a los mejores pilotos del mundo correr por sus calles. Pero solo el circuito de Barcelona se mantiene en el calendario, celebrando así dos carreras bajo territorio español durante la presente campaña.
«Ubicado en la zona de IFEMA-Valdebebas, cerca de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, a tan solo cinco minutos del aeropuerto y en plena urbe, el circuito garantiza una conectividad sin precedentes siendo posible acceder a él en autobús, en tren y en metro sin necesidad de coger el coche», así es como se define el circuito de Madring por medio de su web oficial.
Trazado del nuevo circuito urbano de Madrid, con sus 22 curvas. / Madring
Radiografía de Madring
El circuito madrileño constará de 57 vueltas; 5,4 kilómetros y 22 curvas de todo tipo de modalidad, entre las que se incluye ‘La Monumental’, la curva más destacada del trazado. A lo largo del circuito hay varios puntos que pueden ser clave en el desarrollo de la carrera. La primera curva será uno de los primeros puntos en los que algunos pilotos empiecen a mostrar sus intenciones de adelantamiento, ya que se sobrepasan de los 320 km/h durante los 523 metros de distancia que contiene la recta principal. Sin embargo, desde la línea de salida al primer giro hay una distancia de poco más de 200 metros. La segunda curva del circuito se caracteriza por ser el punto de menor altura en el mismo, con 671 metros.
En la tercera curva, conocida como ‘Hortaleza’, en honor al barrio madrileño que se vislumbra desde este punto, se introduce a los pilotos en la parte urbana del circuito. A partir de ahí, Madring alterna diferentes tipos de curvas y velocidades. Las curvas 3 y 4 forman una secuencia rápida que conduce hacia la zona de Ribera del Sena, mientras que la quinta curva vuelve a exigir una frenada fuerte y abre otra oportunidad de adelantamiento. El recorrido continúa hacia Las Cárcavas, uno de los sectores más exigentes del circuito, antes de iniciar el descenso hacia la zona de El Búnker.
Después de la chicane de las curvas 10 y 11, los coches llegan a La Monumental, que concentra buena parte de la identidad de Madring. Al abandonar la curva 12, los pilotos se adentrarán en Las enlazadas de Valdebebas, sector rapidísimo del circuito con una serie de curvas enlazadas que pasan por la zona de Valdebebas, de ahí su nombre, que comprenden el giro 14, 15, 16 y 17 de Madring. El tramo final discurre por la zona norte, con el túnel de la curva 18, otra oportunidad de adelantamiento en la 20 y las curvas 21 y 22 como última secuencia antes de encarar de nuevo la recta principal. Se espera que la vuelta rápida esté en torno a 1:32:00 y se alcancen velocidades de hasta 320 km/h.

Pilotos de Fórmula 3 en la zona de ‘pit-lane’ de Madring. / EFE/ Sergio Pérez
Un desafío de pendientes y desniveles
Si algo permite distinguir a Madring de otros circuitos urbanos que han recibido multitud de críticas por parte del aficionado más forofo a la Formula 1 es que la ciudad no actúa como el único elemento que condiciona su trazado, sino que también lo hace el terreno. En un circuito que combina carreteras públicas, del entorno de IFEMA y Valdebebas, el segundo sector introduce una sucesión de cambios de altura que rompe con la imagen habitual de un trazado urbano prácticamente plano. Entre las curvas 6 y 9, los monoplazas pasan de afrontar una subida pronunciada a coronar el punto más alto de la vuelta y comenzar inmediatamente un descenso.
El cambio arranca en la curva 6, donde arranca la denominada Subida de las Cárcavas. El asfalto gana alrededor de diez metros en apenas unos centenares de metros, con una pendiente ascendente de hasta el 8,3%, hasta alcanzar la curva 7. Allí se encuentra el punto más elevado del trazado, 696,70 metros sobre el nivel del mar. En total, la diferencia de altura entre ambos extremos alcanza los 25,65 metros, convirtiendo a buena parte de estos giros en curvas totalmente ciegas. El propio diseño de Madring identifica este tramo como uno de los sectores más técnicos del recorrido.
Carlos Sainz tuvo ocasión de comprobarlo en mayo, cuando se convirtió en el primer piloto en completar una vuelta al trazado ya asfaltado. El madrileño destacó precisamente la exigencia técnica de la subida a Las Cárcavas y de las rápidas enlazadas del segundo sector después de recorrer los 5,4 kilómetros de Madring. En apenas unas curvas conviven un desnivel de ocho puntos porcentuales, una cima ciega y una bajada pronunciada. Un paisaje muy distinto al de la imagen convencional de un circuito urbano, que permite convertir a Madring en un circuito reconocible.
La comparación con otros circuitos urbanos ayuda a entender qué pretende aportar Madring al calendario. Miami, por ejemplo, también es un trazado urbano y cuenta con cambios de elevación, pero su recorrido es predominantemente plano. La principal variación de altura se concentra entre las curvas 13 y 16, donde el circuito pasa sobre una salida de autopista y bajo varios pasos elevados; en la chicane de las curvas 14 y 15 existe una subida y posteriormente una bajada.
La Monumental, gran protagonista
La curva 12 de este circuito de Madring se consagra como la más emblemática de todo el trazado. Es la que acapara más portadas, la de mayor complejidad y la que más interés ha despertado en los pilotos, que en poco menos de una semana estarán poniéndose a prueba sobre estas calles. La Monumental es una curva de 550 metros de longitud en apoyo continuo, donde se alcanza un peralte máximo del 24%. Este giro del trazado cuenta además con una particularidad: su inclinación obligó a trabajar con dos extendedoras sincronizadas y el asfalto llegaba desde Vicálvaro a cerca de 170ºC, con una ventana aproximada de 30 minutos para transportarlo y extenderlo.
Los pilotos aún no están seguros de poder afrontar esta curva sin la necesidad de pisar el pedal de freno, tal y como sucede en Zandvoort. Saldrán de dudas la próxima semana. Pese a ello, Carlos Sainz se atrevió a dar pistas ante el Diario AS sobre cómo pueden afrontar los 22 pilotos la curva más icónica del circuito. «Llegaremos en paralelo porque es una curva que está a mitad del circuito, pero aun así es una curva que te permite escoger diferentes líneas. La principal será por abajo, en la zona peraltada, para hacer menos distancia. Y tengo la sensación de que será a fondo. Puede servir también para coger rebufo antes de la recta y la frenada siguiente».
«Desde que la vi diseñada, me sorprendió mucho que la F1 se atreviese a autorizar esta curva en el calendario y que Pirelli diese el visto bueno, porque no es una curva fácil para los coches de F1 por el estrés que sufrirá el neumático. Son casi 180 grados con una pendiente brutal. Va a ser un dolor de cabeza para los equipos y para los motores, a ver cómo afrontan esa curva. Bienvenida sea, porque da carácter y personalidad», añadió el piloto español, que se ha volcado de lleno como embajador del circuito en las últimas fechas antes del gran estreno.
Fuente: El Periódico de España














