Mientras España contemplaba atónita y con las pestañas ya entornadas por el sueño cómo Uruguay masacraba a los hombres de Luis de la Fuente con un cóctel de patadas violentas, Cabo Verde apretaba los dientes para desgastar el significado del sustantivo ‘milagro’. Porque clasificarse para este Mundial ya lo había sido para esta diminuta nación africana, no digamos ya debutar en él arrancando un empate contra la vigente campeona de Europa (España) y continuar rascando otro contra una bicampeona del mundo (Uruguay). ¿Clasificarse para las eliminatorias? Ni en sus mejores sueños.
Pero sí, Cabo Verde lo logró. Sabía que el empate frente a Arabia Saudí en Houston le bastaba para ser segunda, siempre que Uruguay no derrotara a España en Guadalajara. La victoria saudí le hubiese concedido el premio a los asiáticos, pero el 0-0 final estuvo más cerca de desequilibrarse del lado caboverdiano. Poco importó.
Nuno da Costa celebra la clasificación con los aficionados de Cabo Verde. / SAM WASSON / EFE
Cabo Verde se convirtió en la nación más pequeña de la historia en alcanzar la fase eliminatoria del Mundial. También en la sexta que consigue la clasificación directa sumando tres empates. Desde Chile en Francia 1998, nadie conseguía el billete sin ganar un solo partido. El reverso, claro, es que tampoco ha perdido ninguno, algo de lo que no pueden presumir selecciones con tradición y potencial como Alemania, Croacia y Noruega.
Solo dos goles encajados
En los nueve grupos ya finalizados, solo España, México (0) y Brasil (1) han encajado menos goles que Cabo Verde. Vozinha, el héroe de 40 años que se hizo enorme en el debut frente a la selección, solo ha recogido dos veces en balón de su portería, ambas durante el empate frente a Uruguay.
«El equipo tenía el ánimo de mostrar esto a todo el mundo, estamos muy orgullosos de pasar a la siguiente fase. Somos un país pequeño pero luchamos por lo que queremos lograr», dijo Bubista, el seleccionador caboverdiano, un humilde entrenador que desarrolló toda su carrera en la modesta liga local antes de tomar los mandos del combinado nacional en 2020.
Tras salir indemne de dos partidos contra dos campeonas del mundo, el siguiente reto pasa por derrocar a quien defiende esa condición en este Mundial. Dentro de una semana, en la medianoche del viernes al sábado, la Argentina de Leo Messi les planteará en Miami el más difícil todavía. Si lograran un nuevo milagro, el ganador del Egipto-Australia sería su rival en octavos.

Aficionadas de Cabo Verde en Houston. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
De Portugal a Países Bajos
«Es un orgullo poder medirnos con Argentina. Es un país con el que tenemos importantes lazos históricos, muchos caboverdianos han emigrado a Argentina«, decía Bubista, reivindicando la identidad de su pueblo por encima de los aspectos futbolísticos. Lógico, teniendo en cuenta que se trata de un país de medio millón de habitantes, algo menos que las áreas metropolitanas de Tarragona o Granada.
La diáspora caboverdiana extendió las celebraciones por el mundo, desde Portugal, su antigua metrópoli colonial, hasta Países Bajos, con una importante población caboverdiana, pasando por Burela, el pueblo de Lugo en el que viven alrededor de un millar de ciudadanos del país. Por supuesto también en el país y el estadio de Houston, en el que jugadores y aficionados festejaron el pase como su hubiesen ganado el Mundial. Porque, en el fondo, lo han hecho.
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