Tiempo atrás en una carta de los lectores, hablaba de la “Amnesia histórica”, de cómo la misma se comportaba como la Luna y sus cuatro fases: menguante, nueva, creciente y llena, y sus correspondientes periodos de decadencia, destrucción, construcción y expansión.
Los años pasan y las generaciones que vivieron esos momentos mueren y con ellos la memoria de sus descendientes, pasando el pueblo a ser amnésico. Volviendo a repetirse las fases y los ciclos de tiempos pasados.
Recordemos aquellos locos años veinte, del siglo pasado, después de la Primera Guerra Mundial y la depresión de los treinta. Resurgen los movimientos y partidos de extrema derecha e izquierda: fascismo, nazismo, falangismo y el heredero de este, el franquismo. Y en contraposición se imponen en la mente de las gentes, decepcionadas de las clases políticas tradicionales, y pensando que estos van a ser sus salvadores.
¡Jóvenes no repitáis la historia, documentaos! Los rescoldos del franquismo siguen vivos y activos, sobre todo entre togas, sotanas y uniformados. No os dejéis embaucar por los falsos predicadores y salvadores posfranquistas.
Llega el momento actual decadente, donde las juventudes son captadas por aquellos que tanto daño causaron en el pasado, volviendo a caer en los mismos errores de sus ancestros, un siglo después. En un mundo gobernado por psicópatas, ególatras, genocidas y criminales de lesa humanidad, ¿alguien duda de que toda esta situación nos lleva a una tercera guerra mundial, la destrucción?
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