- Un impulso para hoteles y restauración
- De ceremonia académica a gran espectáculo
- Más de 50 profesionales para una sola graduación
- El papel de las redes sociales
Lo que hace unos años era un acto académico reservado a estudiantes y profesores es hoy un acontecimiento multitudinario que moviliza a miles de familiares y amigos, muchos de ellos llegados desde otros países.
Según datos del sector, el 28,6% de los alumnos cursando estos grados procede de fuera de España, principalmente de América Latina y el Caribe, un flujo que genera actividad para hoteles, restaurantes, transportes y otros servicios vinculados al turismo.
La creciente dimensión de estas ceremonias está transformando también el impacto económico que generan en las ciudades que las acogen.
Cada vez son más las universidades que organizan actos de gran formato para despedir a sus estudiantes, conscientes de que se trata de uno de los momentos más importantes de la vida académica de sus alumnos.
Un impulso para hoteles y restauración
La presencia de estudiantes internacionales explica buena parte de este fenómeno. Antonio Muñoz, responsable de eventos de 4foreverything, destaca que las graduaciones ya no están pensadas únicamente para los alumnos, sino también para sus familias.
Cuando se celebra uno de estos actos, padres, hermanos y otros allegados se desplazan para acompañar al graduado, lo que provoca un aumento de la demanda de alojamiento, restauración y transporte.
El efecto es especialmente visible en ciudades con una fuerte presencia de universidades privadas e internacionales, donde miles de estudiantes procedentes de América Latina cursan sus estudios.
La celebración de las graduaciones coincide, además, con el inicio de la temporada estival, lo que multiplica el impacto económico en sectores ligados al turismo.
De ceremonia académica a gran espectáculo
La evolución de estos actos también ayuda a explicar su creciente capacidad de atracción. Las graduaciones han dejado de ser simples ceremonias institucionales para convertirse en auténticos espectáculos concebidos para crear una experiencia memorable.
Actualmente incluyen producciones audiovisuales, testimonios de estudiantes y profesores, retransmisiones en directo, actuaciones musicales y otros elementos propios de grandes eventos.
Según explica Muñoz, muchas de estas celebraciones ya están al nivel de cualquier gran encuentro corporativo en cuanto a complejidad técnica y organizativa.
Las universidades consideran estas ceremonias una oportunidad para reforzar su imagen y proyectar sus valores ante futuros estudiantes.
Por ello destinan cada vez más recursos a la organización de unos actos que se han convertido en una poderosa herramienta de promoción.
Más de 50 profesionales para una sola graduación
Detrás de una graduación multitudinaria existe una maquinaria organizativa que pasa desapercibida para la mayoría de los asistentes.
La preparación de un evento con alrededor de 5.000 personas requiere meses de trabajo y la participación de especialistas en producción, escenografía, logística, audiovisuales, coordinación y protocolo.
Entre las fases previas y el desarrollo del acto pueden intervenir más de 50 profesionales, entre personal interno y externo.
La organización debe coordinar desde la adecuación de los espacios hasta la gestión de los flujos de asistentes, pasando por la entrega de diplomas o la retransmisión de la ceremonia.
El reto es especialmente complejo porque cada graduado espera vivir un momento único y personalizado dentro de un acto que reúne a miles de personas.
El papel de las redes sociales
Otro de los factores que ha impulsado la transformación de las graduaciones es la influencia de las redes sociales.
Las universidades son conscientes de que miles de estudiantes comparten fotografías y vídeos de estos actos en internet, convirtiéndose en embajadores espontáneos de sus centros educativos.
El alcance de estas publicaciones puede ser enorme y constituye una forma eficaz de promoción entre futuros alumnos.
Por ello, muchas ceremonias incorporan espacios especialmente diseñados para que los asistentes se fotografíen y compartan contenido.
También se habilitan zonas de ocio con actividades, música y propuestas gastronómicas para prolongar la experiencia más allá del acto académico.










