Cuando Fernando Leciñena decidió abandonar la empresa familiar para emprender su propio camino a finales de los años ochenta, pocos podían imaginar que aquella apuesta acabaría convirtiéndose en una de las mayores historias de éxito industrial surgidas en Aragón durante las últimas décadas. Más de 35 años después, Lecitrailer no solo lidera el mercado español de remolques y semirremolques, sino que se ha consolidado como uno de los principales fabricantes europeos del sector y acaba de dar un nuevo paso en su estrategia de crecimiento. Como avanzó este diario el pasado jueves, la compañía ha comprado una parcela de 67.500 metros cuadrados en Plaza para construir un gran centro de posventa y reparaciones.
La historia de la compañía tiene sus raíces en otra firma emblemática del sector, Leciñena, fundada en 1965 y considerada la empresa que abrió camino a la industria del semirremolque en Aragón. Aquella compañía, que durante décadas fue una referencia nacional, se convirtió en una auténtica escuela de profesionales del sector, pero acabó desapareciendo hace dos años tras una larga crisis empresarial marcada por concursos de acreedores y sucesivos ajustes de plantilla. De ella surgió precisamente Lecitrailer.
Fernando Leciñena abandonó la empresa familiar y puso en marcha un nuevo proyecto empresarial junto a 45 trabajadores que decidieron acompañarle en la aventura. La decisión suponía partir prácticamente de cero, aunque con décadas de experiencia acumulada y un profundo conocimiento del mercado.
Los duros comienzos
La nueva compañía inició oficialmente su actividad en 1990, apenas unos años antes de que la economía española atravesara una profunda crisis. Aquellos primeros ejercicios fueron especialmente complicados, pero la empresa logró sobrevivir y crecer gracias a una combinación de cercanía al cliente, reinversión constante y una apuesta temprana por la internacionalización. Con el paso del tiempo, Lecitrailer fue ampliando su catálogo de productos y construyendo una estructura industrial propia capaz de competir con los grandes fabricantes europeos.
Interior de la fábrica de remolques y semiremolques de Lecitrailer en Casetas (Zaragoza). / Lecitrailer
El gran salto llegó durante la década de los noventa. Mientras el transporte español comenzaba a internacionalizarse y exigía vehículos más sofisticados, la firma zaragozana supo anticiparse a las nuevas necesidades del mercado. La compañía fue ganando cuota año tras año hasta convertirse en el principal fabricante español de semirremolques. Desde entonces no ha abandonado esa posición de liderazgo. De hecho, en 2025 encadenó su vigesimoctavo año consecutivo como líder del mercado nacional, con más de 4.000 unidades matriculadas y una cuota superior al 23%.
Sin embargo, la exitosa trayectoria de Lecitrailer no puede explicarse únicamente por su capacidad de fabricación. Una de las decisiones que marcaron su evolución fue la apuesta por construir una red propia de servicio posventa, una estrategia prácticamente única entre los fabricantes europeos del sector. Mientras la mayoría de sus competidores recurrían a talleres externos, la compañía decidió crear sus propias bases de reparación, mantenimiento y suministro de recambios. Hoy dispone de centros en Zaragoza, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Lyon (Francia) y Mangualde (Portugal), además de otras instalaciones vinculadas al grupo, configurando una de las mayores redes de asistencia especializada del continente.
Ese modelo explica precisamente la última inversión anunciada por la empresa. El futuro centro de Plaza permitirá trasladar fuera de la fábrica de Casetas toda la actividad de posventa, liberando espacio para seguir aumentando la capacidad productiva de una planta cada vez más automatizada. El complejo concentrará servicios de reparación, mantenimiento y recambios y se convertirá en la principal instalación de este tipo dentro de la red de la compañía.
Relevo generacional
A nivel interno, la compañía afronta además una nueva etapa marcada por el relevo generacional. Aunque Fernando Leciñena sigue al frente como presidente, la segunda generación de la familia ha asumido ya responsabilidades ejecutivas en la gestión del grupo mediante el nombramiento de sus hijos -Andrés Carlos, Andrés Fernando y María Isabel- como consejeros delegados mancomunados, según los registros mercantiles, lo que garantiza la continuidad de un proyecto empresarial que supera los tres decenios de historia.
La compañía afronta el proyecto de Plaza desde una posición de fortaleza. Actualmente supera los 1.000 empleados, de los que entre 600 y 700 trabajan en Zaragoza, y cerró el último ejercicio con una facturación cercana a los 320 millones de euros. Más de la mitad de su producción se destina a exportación y la firma ha conseguido consolidar posiciones en mercados tan exigentes como Francia y Portugal, donde cuenta con estructuras comerciales y de servicio propias.
Tres décadas después de aquella escisión que dio origen a la empresa, Lecitrailer continúa creciendo sin perder el vínculo con Aragón. La compañía que nació de una ruptura familiar se ha convertido en una de las grandes referencias industriales de Aragón y en uno de los fabricantes de semirremolques más importantes de Europa.
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